Juicio, rectitud y guía: la cuenta del omer y los postreros días.

•Abril 29, 2009 • Deja un comentario

Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente al séptimo día de reposo, contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Adonay. (Lv 23:15-16)

Este mandamiento nos recuerda el deber diario de aproximarse a las revelaciones de Di-s que dan coherencia, santidad, cordura a nuestra vida y a la característica caótica del mal que nos rodea.

Contar el omer es también seguir una senda antigua, conforme a lo escrito (Jer 6:16). Si bien, como en el caso de las fiestas, la ofrenda del ‘omer es el carácter ritual de lo que hoy se denomina como “cuenta”, lo que ha quedado del mandamiento hasta hoy es precisamente eso, la cuenta. De hecho, la falta del ritual y el Templo se contemplan a la hora de realizar la cuenta con el rezo siguiente:

Que el Misericordioso restaure el servicio del Templo a su lugar, prontamente y en nuestros días. Amén.

De hecho, el salmo escogido para su recitación (Salmo 67) confirma el rezo precedente. Sobre todo, aludiendo al Reino Mesiánico con las palabras:

Los pueblos Te reconocerán, oh Di-s, todos los pueblos Te reconocerán.

¿No es este clamor correspondiente con “hacer conocer Tus caminos en la tierra” (en el mismo salmo)? Pero, ¿cómo las naciones conoceran los caminos de Di-s si su pueblo no los hace conocer?

Esto mismo es lo que hicieron hace 2000 años los discípulos de Yeshúa HaNetzeret: la cuenta del omer es realizada después del día de Pésaj, por lo que tiene una estrecha relación con la fiesta. Es el puente entre esta fiesta y aquélla por celebrar 7 semanas después. La cuenta del omer es la espera del sentido actual de la redención. Los talmidim de Yeshúa esperaban la fiesta con ansiedad.

Justamente es en Shabuot cuando se proclama el mensaje mesiánico con mayor fuerza, usando las distintas lenguas que hablaban los judíos dispersos en otros lugares (Hch 2) para hablar de la gloria de Di-s. Así es como los judíos que creyeron (tres mil personas) fueron a los lugares donde vivían para llevar esa buena nueva. Cumplían la profecía del salmo.

Y no sólo eso, con relación al Reino Mesiánico, Yeshúa mismo tejía el puente entre su padecimiento, los días postreros y la fiesta de Shabuot (en medio de todo ello, la cuenta de los días hacia Shabuot) (Mt 16:28, Mr 9:1 y Lc 9:27). No es casualidad que, inmediatamente después de las palabras previamente citadas del Salmo 67, se diga:

Las naciones se alegrarán y entonarán cánticos, pues juzgarás a los pueblos con rectitud y guiarás a las naciones en la tierra.

Aquí se relata el sentido final de la redención: cuando el Mashiaj venga a establecer el Reino de Di-s. Esto, si bien está, cronológicamente hablando, al final de las festividades (representado por Sucot) se confirma en Shabuot cuando el juicio, la rectitud y la guía, representadas por la Torá entregada en esa fecha, son otorgadas, para el conocimiento de Di-s a las naciones, por el Rúaj HaKódesh (llamado también Paraklétos en griego, teniendo todas estas funciones -y más- conforme al salmo) cuando la cuenta del omer termina, a los apóstoles y a todos los que estaban con ellos “unánimes y juntos” (Hch 2:1.)

Esta es la Escritura cumplida: los judíos llevarían a las naciones el mensaje mesiánico del arrepentimiento conforme al don (el Espíritu de Di-s que inspiró la Torá) “a fin de hacer conocer Tus caminos en la tierra. Tu salvación en todos los pueblos” (Salmo 67), cuestión que comenzó a cumplirse y que está relatada a partir de Hch 15.

Finalmente diremos: hacer la cuenta del omer, es recordar y esperar por la venida del Reino Mesiánico que habrá de establecer el juicio, la rectitud y la guía hoy y en los postreros días.

יִשְׂמְחוּ וִירַנְּנוּ, לְאֻמִּים:

כִּי-תִשְׁפֹּט עַמִּים מִישֹׁר; וּלְאֻמִּים, בָּאָרֶץ תַּנְחֵם סֶלָה

La noche de Pésaj y la redención del mundo

•Abril 10, 2009 • Deja un comentario

En el libro del profeta Zacarías se menciona lo siguiente:

sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí que Yo grabaré su escultura, dice Adonay de los Ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. (Zac 3:9)

Esta piedra mencionada en Zacarías, lo está en relación a Josué sumo sacerdote respecto de la reconstrucción del Templo al regreso de los judíos a Eretz Israel desde Babilonia. Esta es una piedra angular, primordial en la edificiación de dicho edificio, tal como se habla de ella en el Salmo 118:22,

la piedra que rechazaron los edificadores vino a ser la piedra angular.

temple_1Cuando la escultura de la misma esté grabada porel mismo Di-s, el pecado de la tierra -Israel- será quitado en un día. Este día puede ser una alusión al servicio del Yom Kipur en cuanto hay un sacrificio expiatorio representado en un macho cabrio que es inmolado y la acción de apartar el pecado de Israel representado en el otro macho cabrío llevado al desierto. El apartar el pecado, llevarlo a la desolación es una idea que está presente también en Miqueas 7:19,

sepultará nuestras iniquidades y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Finalmente, en Éxodo se dice:

fue en ese mismo día que salieron todas las legiones del Eterno de la tierra de Mitzrayim. (Éx 12:41)

En todas estos encuentros escriturales, el denominador común es que un un solo día ocurrirán grandes cosas. Tenemos el agente de la expiación y el apartamiento del pecado; a Di-s mismo sepultando la iniquidad y echando el pecado y también a Él como escultor de una piedra angular para el Templo, con la que comenzará la edificación del mismo. Lo importante es, pues, que todas están relacionadas con un solo día (háblese de la noche, es lo mismo, pues el día hebreo comienza al crepúsculo.)

passoverEn ese día el pecado será apartado, arrojado, quitado, como en la noche de Pésaj fue libertado Israel de inmediato, acción comparada con un pan que no pudo fermentar. Este pan, dice Yeshúa, es Su cuerpo entregado por nuestra causa (Lc 22:20) y Su sangre, la expiación y la garantía de salvación, en un solo día, el día de Su sacrificio como korbán.

Ésa es la escultura tallada por Adonay, es decir, hecha a medida de la redención y la libertad de Su pueblo y del mundo:

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Di-s enviados por toda la tierra. (Ap 5:6)

Isaías 53:4

•Abril 3, 2009 • Deja un comentario

Dice el Sefer ha-Zohar:

“Mientras Israel estaba en la tierra santa y seguían entre ellos el servicio del Templo y las ofrendas se hacían, todas las enfermedades y sufrimientos del mundo estaban descartados. Ahora es el Mesías quien las lleva lejos de los hijos del mundo, hasta que el hombre salga de este mundo y reciba su castigo como está dicho.” (2, folio 212a sobre Shemot 33:33)

Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores.

“Nuestras enfermedades” porque somos como enfermos, débiles, sin cura, porque estamos alejados de Di-s en nuestra naturaleza humana; buscando nuestro propio placer, viviendo conforme a nuestro consejo propio.

“Nuestros dolores” porque vivir bajo nuestras relgas sin Di-s es añadir dolores a nuestros días; porque los vivimos sin sabiduría y estamos alejados de la verdad.

y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Di-s y abatido.

Esto es, que pensamos que Di-s le estaba oprimiendo pues algo debió haber cometido para ello…, como un pecador, como un condenado; como si hubiera sido un problema personal; como en un velo denso vimos reflejada la opacidad de nuestro corazón.

פסח – Pésaj

•Abril 1, 2009 • Deja un comentario

El Mesías vino como el maná del Cielo, el maná de Di-s. Acompañado por el rocío, Di-s mismo siendo este rocío que trajo el maná, como cuando Israel en el desierto;  juntos como Abraham e Itzjak fueron rumbo al sacrificio, así el Padre y el Hijo, el Dador y el Enviado, el Eterno y la Promesa, Su Palabra, Su Poder, el Poder de Su diestra.

Él mismo descendió como el rocío para Israel y el mundo en Mashiaj. Siendo Mashiaj, Yeshúa HaNetzeret, el vástago de las raíces de Ishaí (mi Salvación, mi Di-s), Yeshuatí HaEl HaGadol.

La oración y los últimos días

•Marzo 24, 2009 • Deja un comentario

Lucas 18. El primer mashal de Yeshúa en esta ocasión es sobre la t’filáh (oración). La nota inroductoria de Lucas nos habla del tipo de lector que sugiere el texto, pero con una profunda visión hebrea sobre el asunto a tratar, extraída de los testigos de esta parábola.

Yeshúa nos cuenta sobre una viuda hallada en el colmo de males: siendo oprimida por su enemigo, al pedir al juez justicia, se encuentra con que este también es inicuo. Pero ella insiste hasta que llega el momento en que este juez injusto le concede tzedaqá por haberse convertido en su dolor de cabeza.

Lo que pudo haberle causado mayor molestia a este hombre no era la mujer, sino la fuerza del clamor por la justicia, como si ésta, a pesar de la incredulidad del juez en ella (ni temeroso de Di-s ni respetuoso de hombre), fuera a ser real. La viuda obtuvo lo que pidió.

Ella no se detuvo en su clamor; no renunció a pesar de ser una mujer sin marido, sin sustento, sin quien le proveyera. Vemos que este mensaje encuentra su significado apropiado con las palabras finales del Señor:

¿Y acaso Di-s no hará justicia a Sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia . Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

Lucas 18:7-9

Yeshúa hablaba al corazón de Su pueblo: la viuda era Israel que se veía sin respuesta a sus clamores cotidianos sobre la liberación de la opresión y que se veía a sí misma como sin marido, su Di-s. Sin embargo, el Señor les exhortó a seguir orando, pero con emunáh hasta el fin de los días, cuando vuelva de nuevo, deseando hallar a esta viuda fiel a su clamor; sin sucumbir a la tentación de hacerse rencorosa o vengativa, agobiada por el desánimo.

Según lo que será debe ser hoy

•Febrero 14, 2009 • Deja un comentario

Si, pues, habéis resucitado con el Mashiaj, buscad las cosas de arriba, donde está el Mashiaj sentado a la diestra de Elohim. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Mashiaj en Elohim.

Colosenses 3:1-3

Todo amor que depende de una causa egoísta, cuando la causa cesa, se acaba el amor. Pero todo amor que depende de causas no egoístas dura para siempre.

Avot 5:19

Un signo de la posteridad es la resurrección de los muertos. Según la cita de Colosenses, es un signo que debe ser vivido hoy por los creyentes teniendo un comportamiento como de redimidos y resucitados, no de muertos y condenados por sus acciones de destrucción. La destrucción como hebraismo refiriéndonos al menosprecio, en este caso, es el menosprecio de lo alto que es el lugar donde el Mesías se encuentra sentado a la derecha de Di-s.

Como ejemplo de este menosprecio está la búsqeda del goce, la forma en que deseamos satisfacer nuestros más inmediatos placeres ególatras. Aún siendo creyentes erramos cuando trivializamos aspectos de nuestra conducta o aún de las preferencias que tenemos en cuanto a nuestros gustos personales, hábitos, forma de divertirnos, etc.

El mundo venidero y este se encuentran relacionados. La Torá es el paso intermedio:

Grande es la Ley: da vida a quien la estudia en este mundo y en el venidero. Porque: “Es vida para quien la halla y salud para el cuerpo todo” [Prv. 4:22] … Y “en su diestra hay largos días y en su siniestra riqueza y honor” [Prv. 2:16]

Avot 6:7

El juicio final y la resurrección de los muertos deben ser dos aspectos que dirijan nuestros pasos hoy. Pasos de vida y recordar que hemos muerto, como se aseguran en los testimonios de quienes han renunciado a su vida para seguir la vida que existe en Yeshúa. Esta vida, como dice R. Shaúl, está “escondida” (gr. krypto), “encriptada”, es decir, sepultada -secreta- como en una cripta.

Éste es el signo de la resurrección: que primero debe haber muerte. ¿Cómo esperamos cumplir la voluntad del Creador si aún no morimos a nuestras pasiones? ¿Cómo vivir hoy una vida cual redimidos si no hemos muerto? en otras palabras, ¿cómo esperamos permanecer en la vida el día de la resurrección y el juicio si hoy no morimos para vivir conforme a la Ley y la interpretación de nuestro Maestro Yeshúa?

Aviso urgente

•Febrero 7, 2009 • Deja un comentario

Hay quienes olvidaron que las enseñanzas de Adon Yeshúa están hechas para llevarnos a un cambio constante de nuestra vida frente a un urgente estado de alerta que el creyente debe tener: vendrá Di-s a otorgar una recompensa por las obras que uno haga, ya sea de justicia o de impiedad.

Yeshúa transmitía su mensaje para el pueblo que esperaba una pronta redención; la restauración de Israel; el reino mesiánico que vendría a poner, por fin, la paz y la justicia de la mano de la adoración al Di-s único reconocido por todas las naciones (hostiles a Israel o idólatras.)

Yeshúa habla a las almas que tienen una fuerte necesidad de ser libertadas de las injusticias, de las opresiones y que son capaces de fundamentar su esperanza no en la venganza, la guerra o la justicia propia, sino en la práctica del bien, desechando la ira, el amor propio, las fórmulas humanas para traer la paz a sus almas.

Por eso la necesidad de cambiar es pronta. Él vendrá, ¿y tenemos nuestro tesoro entre los hombres o buscamos un tesoro celestial?

Lo interesante es que existe la vieja acusación de que no se cumplió lo que Yeshúa había prometido: que vendría. Esto contrastaría con su mensaje de poner en acción inmediata el arrepentimiento. Si pensamos diferente a una pronta redención; a una inminente llegada del Bar Enosh, entonces estamos cambiando nuestra esperanza por la comodidad de experimentar un poco que podemos acumular tesoros en la tierra.

Tesoros en la tierra: reconocimiento público de nuestras buenas obras; no incluir lo que consideramos trivial en la misma categoría de los mandamientos más importantes; ver de soslayo la negación de nosotros mismos frente a nuestros planes de éxito personal, etc.

Yeshúa viene pronto, lo que quiere decir:

  • el tiempo es corto para arrepentirme;
  • mi vida debe cambiar radicalmente para bien, justicia, integridad y humildad;
  • mi esperanza está fundamentada en lo eterno, y el quehacer cotidiano debe estar cargado de justicia más que de goce, realización personal o indolencia;
  • que la misericordia represente el rostro de Di-s en mi cotidianidad;
  • que abandono la ira, el desprecio al necesitado, mis sueños de grandeza, mi amor propio y ando en Sus caminos donde nada me falta.

Desde la idolatría, en los postreros días.

•Diciembre 6, 2008 • Deja un comentario

El exilio de Israel, profetizado ya en Deuteronomio, expone la vida del pueblo de Di-sen las peores condiciones: postración, idolatría, sequedad; como muertos, habiendo hecho figuras de su propia locura, “dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen” (Deut 4:28), así somos cuando decidimos apartarnos en pos de nuestros caminos, conducidos por nuestra sabiduría; construyendo nuestro propio destino de fatuidad.

Sin embargo, es claro el texto cuando dice: “si desde allí buscares a Adonay tu Di-s, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma” (v. 29), lo cual, demuestra la grande misericordia de Di-s; habiéndose apartado hacia la muerte, como lo representan los ídolos, Israel, desde ahí, en medio de la idolatría y la transgresión, puede hallar hacia Di-s las puertas abiertas, mientras el corazón esté completamente convencido, y el alma, de necesitar de Sus aguas.

El exilio es como un desierto. Fuera de Israel, de hecho, hay desiertos. Esta situación está contemplada aún para los postreros días, cuando Di-s extiende Su misericordia, diciendo a Israel, “si …  volvieres a Adonay tu Di-s, y oyeres Su voz” (v. 30).

Estos “postreros días” son momentos de “angustia”, “estrechos” -como es lo que significa en hebreo- y esto hará que los que no se acuerdan de Su Di-s, en ese momento, lo tengan en mente y vuelvan a Él.

Esto nos ayuda a ver que en el quebrantamiento de Su pueblo, Di-s se muestra misericordioso a pesar de su transgresión. Pero los que vuelven a Él sólo son los que no dejan ni una mínima parte de su corazón en la vida de opresión, en la opulenta y seca vida que es andar en nuestros propios caminos, conducidos por la sabiduría personal…

Esta condición en la que el potencial humano se ve destruido, es el comienzo de la verdadera libertad; el corazón humillado es el único que puede acceder a cambiar su yugo por el de Di-s que realiza con poder Su obra en quien vuelve.

Esta libertad sólo existe cuando el quebrantamiento se convierte en el estado en que el alma permanece: humildad y mansedumbre habrían de ser nuestras constantes; si bien la oportunidad es extendida hasta el último momento para Su pueblo, ¿cuántas veces no hemos menospreciado a Di-s cambiando Sus mandamientos por nuestra propia ley en nuestros corazones, hoy, antes de los postreros días, que acaso no nos alcance el tiempo para volver, si no lo hacemos ahora?

Por el poder de Su boca

•Noviembre 16, 2008 • Deja un comentario

Cuando Gedeón va a luchar contra los madianitas, vemos que exhorta a sus 300 compañeros a tomar los shofares, romper los cántaros y gritar finalmente: “¡Por Adonay y por Gedeón!” (Jue 7:18). Pero, ¿cómo fue el grito original, es decir, el verdadero, el emitido por los judíos? “¡Por la espada de Adonay y por Gedeón!” (v. 20), lo cual es de llamar la atención.

La espada de Adonay no es cualquier eufemismo para hablar de Su poder. Bien pudieron haber dicho “por la diestra, el brazo, la mano, el poder, la fuerza, la misericordia, etc.” Pero fue la espada. La palabra es חֶרֶב (jereb), cuya raíz significa “desolación” y la frase completa:  חֶרֶב לַיהוָה וּלְגִדְעוֹן

jereb l'Adonay uGuideon

Terrible figura la de la espada como desolación. La batalla es librada en el valle de Jezreel, una figura importante de masacre y recompensa a la vez que encontramos en Oseas. Aquí, la espada de Di-s es desolación de los enemigos de Israel y es aquí cuando recordamos lo que será al final de los días. En 2Tes 2:8, así como en Isaías 11:4, se habla de “aquel inicuo, al quien el Señor matará con el espíritu de Su boca, y destruirá con el resplandor de Su venida”, por lo que en la batalla librada en Jezreel se prefigura la destrucción del maligno: el que contiende y el rebelde contra Di-s, Madián y Amalec.

Estos dos últimos personajes representan el yugo del pecado, la disención (Madián) apoyados por Amalec de quien se dice en Éx 17:16 que “se levantó contra el trono de Adonay”, es decir, Satanás. El poder de Di-s, el poder de Su boca es la desolación de los enemigos de Israel se lleva a cabo como voz de shofar (Jue 7:20), esta voz es la Voz de Di-s, es Su poder (los madianitas terminan poniéndose “la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento”, v.22.)

Es una Voz de juicio y de justicia, a la vez, de rectitud, pues Israel escuchó la voz de Di-s en el Sinaí como la de un shofar (Éx 19:19), diciendó Quién es Él. De tal manera que ni Gedeón ni el pueblo de Israel ganaron la batalla, sino que fueron instrumentos de Di-s para palpar Su redención y Di-s, por misericordia, destruyó a los enemigos de Su pueblo.

Ahora bien, en cuanto al final de los días, dijimos anteriormente que este pasaje es una prefiguración de lo que será al final de los días, y sí, pero no en cuanto a la destrucción definitiva del mal, que ocurrirá después de la venida del Señor y no al momento. Para eso habrá otra ocasión de hablar.

La mujer virtuosa y el día postrero

•Noviembre 2, 2008 • Deja un comentario

En el famoso capítulo 31 de Mishlé (Proverbios) es más que una correcta designación de la función de lo femenino en la vida humana. Aún más: designa el papel de quien espera ser redimido el último día por el Señor.

Mujer y telar marroquies

Mujer y telar marroquíes

Las figuras bíblicas que representan al creyente pasan por nuestra cabeza regularmente como masculinas, pero es también la mujer la que significa este papel, sobre todo en la función de la virtud y el trabajo. Quien quiera leer texto del que hablamos, lo puede hallar aquí. Cuando se habla bien de una mujer en la Biblia encontraremos que tiene determinadas características dignas de tomar en cuenta para nuestro propósito: es una mujer casada, trabajadora, inteligente, sabia, tiene “buen ojo” para los negocios, es prudente y procura el bien para su casa, además de que conoce la “palabra de sabiduría”, esto es, el consejo y los mandamientos de Di-s.

Su marido, por otro lado, es un juez reconocido y justo. Un hombre al que “no le faltará fortuna” (v. 11). Bienaventurado, además, porque ella le procura el bien y no el mal durante todos los días de su vida. En ello hay mucho de virtud. De él se dice algo tan peculiar que resulta ser una imagen de Di-s en el juicio; de los últimos tiempos:

Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra. (v. 23)

Recuérdese que los jueces, en tiempos bíblicos, realizaban su trabajo a las puertas de la ciudad. Ahí se lleveba a cabo también las transacciones comerciales. De ahí que encontremos en el libro de Rut a Boaz llevando a cabo un acto legal, siendo él mismo, juez. La tradición hebrea entiende que Lot era juez de Sodoma de acuerdo al comentario de los habitantes de la ciudad y porque sus tiendas llegaban a la puerta de la ciudad.

En Ap 4:1 encontramos un paralelo respecto de la cita previa de Proverbios: “he aquí una puerta abierta en el cielo”. Hay un trono, alguien está sentado en él; hay también 24 tronos para 24 ancianos. En otras palabras, un juez con 24 jueces, un trono de juicio y una puerta abierta; puerta celestial de juicio. Podemos decir que este es el modelo verdadero de Prv 31:23, un juez, a las puertas de la ciudad, rodeado de otros jueces, “los ancianos de la tierra”, es decir, del lugar. En este sentido, el valor del marido como el juez y la esposa como virtuosa se proyectan hacia el final de los días, por no decir que son valores eternos: Di-s Santo y Justo (Juez Justo) y una esposa virtuosa cuya belleza no es pasajera porque se sustenta en la relación que tiene con su marido.

Eshet jayil

Regresando a la esposa, la descripción del estilo de vida que lleva tiene una fuerte relación con el trabajo de vestiduras que, en un análisis de todos sus elementos, son aspectos de la santidad y la fuerza, el sustento y la plenitud en el gozo.  De ahí que el versículo 25, a manera de conclusión, dice: “Fuerza y honor son su vestidura”. En ocasiones el creyente en el Señor se gloría en su inteligencia o fuerza: su conducta, su forma de servir a Di-s. Cuando esto pasa, creyendo que se está haciendo algo bueno, en realidad hace una obra muerta, basada en la prudencia personal.

De tal manera que la humildad, el decoro, la misericordia, el trabajo, etc., forman el estilo de vida de esta mujer virtuosa y que está ligado directamente con los últimos tiempos: La segunda parte del v. 25 dice,

se ríe de lo por venir.

En hebreo “lo por venir” es יוֹם אַחֲרוֹן (yom ajarón), literalmente, “el día postrero”. Este término es usado varias veces dentro de la tradición rabínica para designar los últimos tiempos, cuando vuelva el Mesías. Este reírse ciertamente no designa forzozamente una burla o despreocupación, en el mejo

r de los casos. La palabra para “reír” es תִּשְׂחַק, que es “gozo” y la frase entera habría de traducirse como “se regocijará en el día postrero”.

Este regocijo lo adornan sus cualidades -sin las cuales, por supuesto, no habría tal-. Lo que sigue es una figura del final de los días cuando los justos reciban su recompensa (v. 28-29). La  belleza de esta mujer no es vana ni pasajera, de hecho esta belleza está tipificada como el adorno de sus vestidos en la conclusión del v. 25 (explicándose desde el v. 22): “Fuerza y honor son su vestidura”, donde la palabra para “honor” es הָדָר (hadar) que signifca “ornamento”, “esplendor”.

Así, el último versículo habla de su entrada favorable en el juicio: “alábenla en las puertas sus hechos”. Estos hechos son las obras probadas y expuestas a escrutinio por Di-s mismo. Este es el momento del juicio cuando nuestras obras hablarán por nosotros (más que nuestros argumentos):

pagará a cada uno conforme a sus obras (Mt 16: 27)

la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará … el fuego la probará (1Cor 3:!3)

Este día del que habla R. Shaúl es el día del juicio. Y todos, sin excepción, habrán de ser juzgados, pues también, ¿no es eso lo que dice sobre la muerte, que después de ella, el juicio (Heb 9:27)?

Finalmente, al decir “Dadle del fruto de sus manos” resume toda la enseñanza del capítulo como parte de la obra de sus manos: el trabajo en la salvación; el comer el pan del cielo y no el pan de la pereza…

Así nosotros debemos procurar no saciar nuestro ego haciéndonos perezozos en el guardar nuestra propia salvación. Esto sólo puede ser así practicando las enseñanzas del Mesías Yeshúa que sólo pueden llevarse a cabo (como, por ejemplo, amar a los que nos persiguen y buscan nuestro mal) si tenemos la vida en Él, si tenemos un corazón cambiado y limpio por Su sangre. La pereza, una cualidad que Di-s abomina, se encuentra en las parábolas de Yeshúa que tratan sobre Su regreso, pues bien dice que

Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su Señor venga, le halle haciendo así (Mt 24:46 y Lc 12:43)

¿Haciendo qué? Velando. Vigilando. Siendo fiel y prudente y no dándose a sus placeres e incredulidad como un perezozo. ¿Trabajador en qué? En las obras de justicia, rectitud; siendo fiel a la integridad sustentada en la Palabra de Di-s; haciéndose fuerte en Di-s, mientras es débil en sí mismo, como una mujer virtuosa que se levanta temprano para dar la ración a sus doncellas, hilando vestidos de santidad para sí; adornándose de la sabiduría eterna y que no hace las cosas por su propia cuenta sino que es poderosa, חַיִל (jayil – Prov 31:), “virtuosa”, como la diestra de Di-s hace proezas, חַיִל (jayil – Sal 118:16.)