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Hacia la expiación…

Diez días después del día del juicio viene la expiación. El número diez sugiere inmediatamente el significado del orden divino: 10 palabras dichas en el Sinaí, 10 plagas contra Egipto; y, al mismo tiempo, ese orden transgredido: 10 tentaciones contra Di.s en el desierto por parte de Israel, 10 espías traidores y saboteadores del propósito de entrar a la tierra prometida… La similitud no es casualidad: de la revelación a la decepción; de la herencia a su rechazo. Y es que para alcanzar lo divino es necesario subir hacia él; los seres humanos no podemos “bajar” la revelación. Como decía un rabino, al ir por una escuela en la que mezuzot (cajitas con rollos de Torá en las jambas de las puertas) a la altura de los niños, en lugar de estar a la altura adecuada: “No debemos acercar la Torá a los niños, debemos acercar los niños a la Torá”.

Si hay diez revelaciones y diez transgresiones eso quiere decir que Di.s ha puesto camino de reconciliación, y el hombre, de transgresión. Y que así como diez fue la travesía de lo divino hacia lo humano, diez debe ser la travesía de lo humano hacia lo divino, así, Di.s ha dado diez días de arrepentimiento para aquél que aún tiene la oportunidad de volverse totalmente de sus caminos hacia los de Di-s. Estos días comprenden los que son de Yom Teruá (el día del clamor) a Yom Kippur (el día de la expiación). Así como Pésaj (pascua) está ligada a Savuot (Pentecostés) por medio de la cuenta del ómer, así Yom Teruá se liga a Yom Kippur mediante la teshuvá (arrepentimiento).

Así, el regreso del Mesías en el día del juicio, con su fuego terrible contra las naciones, se corona de misericordia y perdón a Su pueblo, tanto como a aquellos que quieran aprender de Él el día de la expiación. ¿Qué hace falta para llegar al día de la expiación? Hace falta un corazón contrito y empobrecido de vanidades. Así veremos el momento en que Yeshúa vea a Su pueblo Israel, y se cumpla lo que dice R. Shaúl –y que comparte con aquellas palabras que se recitan antes de estudiar Pirke Avot–: “todo Israel será salvo”, como Yosef lo haría con sus hermanos el día que se descubrió delante de ellos, diciendo: אֲנִי יוֹסֵף (“Yo soy José”). El Mashiaj ben Yosef se descubrirá igualmente frente a Sus hermanos, cumpliéndose la profecía de Zac 12:10 que bien interpreta Ap 1:7. Entiéndase que la profecía dice que el pueblo judío llorará “como se llora a un hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”, dándose cuenta de quién fue el Herido. Pero de las naciones dice Apocalipsis, que “todos los linajes de la tierra harán lamentación por él”, lo que bien podría interpretarse que los gentiles llorarán de terror…

El Targum de Yonatán ben Uziel interpreta este pasaje de Bereshit (Génesis) muy adecuadamente, de la siguiente forma:

Y Yosef dijo a sus hermanos: “Acérquense, les ruego, y examínenme”. Y se aproximaron, y él les dijo: “yo soy Yosef su hermano”, a quien ustedes vendieron a Mizraim [Egipto]. Por lo tanto, ahora, no se agravien, no consideren algo duro el que me hayan vendido, pues el Señor me ha mandado aquí delante de ustedes para preservarlos”

¿No es esto lo que pasa cuando Yeshúa resucita y se presenta delante de sus talmidim y, más específicamente, a Tomás, incrédulo, diciéndole:

[...] dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡¡Señor mío, y Dios mío!!

¿No es lo que pide el Mesías Sufriente a Tomás una examinación, tal y como lo dice el Targum de Yonatán? Así mismo, Yeshúa resucitó para preservar a Sus discípulos de la muerte, mediante esa resurrección. Éste es el momento de la expiación de su pecado; del perdón. Cuando el Mesías ben David se exponga como ben Yosef, como sufriente y entonces, sólo exista una sola oportunidad, de llorar como Israel, por el primogénito, o de terror, como los gentiles…

Regresando al número diez, diez fueron los hermanos que se pasmaron ante Yosef, que no eran hijos de la misma madre que él y Biniamín…


Recordar lo inaccesible…


Dawn of Creation *

Cargado originalmente por ms4jah

De acuerdo a la Torá, el shabat debe ser recordado (Éx 20:8), “traido a la mente”. No es tan sólo una cuestión de olvidarlo simplemente, durante la semana, por el deber de las cosas. Se trata de “mantener vivo”, como la memoria de algo o alguien preciado. De hecho, la memoria forma parte de la identidad de una persona (y un pueblo); por ejemplo, recordar los lugares de la infancia e, inclusive, desear tener la sensación de algún momento pasado, ése es el sentido de la remembranza.

Aunque para el shabat esto sería recordar algo a lo que no asistimos; que es secreto a nuestro entendimiento y hasta a nuestro sentido del tiempo, y que son los orígenes del universo. ¿No es eso lo que se menciona en el kidush? Ahí donde estamos ausentes, la Torá nos pide recordar. Pero, obviamente, no es recordar el hecho del que no tenemos consciencia sino el acto creador y el acto de reposo: principio y fin codificados en una potencia sin motivo aparente, de pura gratuidad.

Recordar los motivos de la creación, también, su gratuidad. Aunque estos motivos no están revelados excplícitamente sino implícitamente. Son secretos y, por lo tanto, cercanos a Di-s. Recordar el shabat para santificarlo implica situarse en los orígenes de la gratuidad del acto creativo de Di-s, donde toda criatura –como seres vivos del mundo, toda vida– tiene su sentido en lo secreto de esta gratuidad.

La memoria de este acto nos sitúa más allá de nosotros mismos y de nuestro pasado y futuro inmediatos, es decir, de nuestra memoria como seres finitos y nuestras expectativas en el orden de la vida. Y sin embargo, dice el versículo, que recordar tiene la intención de santificar el día, es decir, de traerlo al presente de nuestra finitud, de nuestra tentación, de nuestra corrupción biológica y del alma…, para santificarnos con él. ¿Quién santifica sino el sacerdote? Pero si el pueblo no tiene esa condición –por lo menos, con Moisés–. Esto es una cosa aparte, tal vez por eso la importancia de la santificación ligada a la memoria como sentido de la identidad. Una identidad espiritual.

Recordar el shabat implica ir hacia el origen de la santificación en la cotidianidad: el acto creador, gratuito, lleno de jésed (compasión), sin propósito naturalmente aparente, pero sobrenaturalmente codificado en secreto. Un secreto revelado en la Torá, y que se hace vivo con toda la sobrenaturaleza del amor de Di-s y el acto divino creador. Un secreto encarnado en Yeshúa.


Yom Hazikarón (el día del recuerdo de Su pacto)

Esta semana es Yom hazikarón, la fiesta del recuerdo, llamada también, Rosh Hashaná, y en la Biblia Yom Teruáh. En el rezo se dice lo siguiente:

Y en Tus escrituras santas está escrito: “Hizo memorial para Sus maravillas, pues lleno de gracia y misericordioso es el Eterno”. Y está escrito: “Otorga alimento a aquellos que Le temen, y recordará para siempre Su pacto”. Y también está escrito: “Recordó para ellos Su pacto y cedió conforme a Su abundante misericordia”

Rezo de Musaf de Rosh Hashaná

Después, otros versículos de los profetas son citados en relación al recuerdo de Di-s respecto de Su pueblo,

para que sea recordada delante de Ti nuestra memoria y la memoria de nuestros padres; la memoria de Yerushaláyim, Tu ciudad; la memoria del Mesías hijo de Tu siervo David y la memoria de todo Tu pueblo, la Casa de Ysrael; para rescate, para bien, para gracia, para bondad, para una vida buena y para paz, en este Día de la Remembranza (Yom Hazikarón), en este día de festividad, en este día de santa convocación, a fin de tener misericordia de nosotros y otrorgarnos la salvación.

Este recuerdo por parte de Di-s se busca a partir del ruego, y éste es finalmente por la salvación. De ahí que, antes y después de tocar el shofar, se mencionen versículos recordando delante de Di-s -como una justificación del ruego mismo- las promesas de Di-s y Su pacto con Israel. De hecho, se hace la remembranza del sacrificio de Ytzjak (Isaac): “Recuerda hoy la prueva de Ytzjak en favor de su descendencia”. Y se añade: “Bendito eres Tú, Eterno, que recuerda el pacto” (musaf de R.H.). Después, se toca el shofar…

Las alucionas al sonido del shofar son evocaciones de la salvación de Di-s en los últimos días, cuando reúna a Su pueblo en la tierra de Israel y muestre al mundo su elevación después de toda vergüenza.

Recuerdo para nosotros de nuestra insuficiencia para alcanzar la justicia, el bien, la rectitud, la paz, y que sólo el Mashíaj nos puede dar. Como un sonido de shofar es la voz del Señor; Él reunirá a Sus exiliados de los confines de la tierra. Será el día en que venga Adon Yeshúa, el Día del Señor, temible.

Oír el shofar es oír la advertencia de que vendrá el Juez del mundo, y que no hay quien escape de Su juicio; que debemos humillarnos, y desde nuestra humillación, voltear a los Cielos, al Eterno, y rogar por Su misericordia, que recuerde Su pacto, Su nuevo pacto en la sangre del Mashíaj para que seamos, el Yom Kippur, inscritos en el libro de la vida, porque llegará el momento en que acciones que realizamos hoy serán pesadas y sólo para algunos -que crean fimemente en Él y hayan sido fieles a Su testimonio- habrá abogado “para con el Padre, Yeshúa HaMashaij HaTzadik” (1Yn 2:1).

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo” (1Tes 4:16a).


Vida de entre los muertos.

Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? (Ro 11:15)

¿No es esta una afirmación sobre los últimos días? Recuerda, asimismo, esta admisión, a Yosef (José) recibiendo a sus hermanos de vuelta a sí mismo. En griego, la palabra que aparece en la carta es πρόσλημψις, que quiere decir justamente eso: recibir. Si bien Rav Shaúl habla del buen olivo y las ramas del olivo silvestre injertadas contra naturaleza en el bueno, la recepción no sólo representa re-incersión sino volver a tomar lo que es propio.

Yosef se revela a sus hermanos y es el momento en que se hace volver a Yaacov al redentor. Yaacov (Israel) es redimido por uno de sus hijos, es decir, en quien se preserva la promesa dada a Avraham: la simiente (uno) y que representa un redentor para su pueblo: Yosef, como el Mesías vendría del seno de Israel, el pueblo judío será redimido igualmente por uno que salió de su seno, un Salvador (Yeshúa), retoño prometido (hanetzer) y ungido (mashiaj).

Entonces, Yaacov no muere de hambre.

Los años son importantes: 7 años de hambre… 2 años de que sus hermanos no lo reconocieran y de haber sido probados hasta el momento en que muestra su gracia hasta el fin: 5 años restantes en que estarían con él sin que pasaran hambre y, pues, terminara el decreto divino al respecto.

El número cinco se muestra como la gracia que el Mesías retorna a Israel cuando éste lo reconoce, sobre todo, cuando el pueblo entero (Yaacov) regrese a Él. Entonces, conforme a lo que confirman los profetas, Israel tendrá el botín de las naciones en los últimos días:

y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí, porque yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia de la tierra. (Gén 45:18)

Este “mí” y este “yo” son las palabras de un redentor. Ahí es donde está la admisión, cuando en medio de su contrición, anonadados por la revelación, viene la vida de entre los muertos: el momento de la resurrección de los muertos.


El postrero Redentor


Los primogénitos: del Faraón, de Moisés, de Di-s.


L’immortalité

Imagen original de Mr-Pan

En el libro de Éxodo se narran cosas extraordinarias. Entre tantas, una de ellas es la anticipación de toda expectativa frente a la condición de postración de Israel. Di-s dice:

Y dirás a Faraón: Adonay ha dicho así: Israel es Mi hijo, Mi primogénito. Ya te he dicho que dejes salir a Mi hijo, para que Me sirva, mas n ohas querido dejarlo ir; he aquí Yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito.

¿Habrá quedado esto presente en la consciencia de Moisés? Di-s mismo se anticipa, profetiza el final del Faraón. En todo esto Di-s ha dispuesto Su voluntad, aunque las cosas no comienzan para Moisés. De hecho, su comienzo está en hacer entrar en el pacto de Di-s a su hijo, el primogénito por causa del cual sufriría la muerte.

El comienzo de los portentos de Di-s para la libertad está en Su pacto. El que desee ser libre debe pasar por el pacto; y en esta ocasión, el que iba a liberar debía respetar el pacto, por el cual Di-s salvará a Israel, pues se dice en Ëx 2:24

Y oyó Di-s el gemido de ellos, y se acordó de Su pacto con Abraham, Isaac y Yaacov.

Ahí encontramos el principio de la compasión de Di-s, por causa de su pacto y la justicia de los patriarcas. Añade el texto que “miró Di-s a los hijos de Israel, y los reconoció Di-s”. Este reconocimiento es en función del pacto ya mencionado. Di-s se compadece y guarda la promesa dada a Avraham, que sería Di-s de Israel para siempre. En esta promesa está incluida la compasión y la liberación.

El primogénito de Di-s, Israel, en la salvación preservaría la esperanza en la promesa. El primogénito del Faraón preservaría el fracaso de una descendencia que no pudo ser.


Selijot


Shofar

Cargado originalmente por Rivka Radonsky (ne Hershon)

Durante el mes de Elul, último mes de este año, el creyente debe tener un espíritu de arrepentimiento. Hacia la teshuvá está el camino de la humillación y en ésta van las fuerzas propias: la confesión de la torpeza propia para hacer lo bueno, la conciencia de que no tenemos méritos para refrenar el mal que pueda venir en nuestra contra o la condena por la transgresión de nuestros desvíos.

Negarnos a nosotros mismos, es la forma más concisa de decirlo.

“Pecado” tiene en su raíz antigua la edificación de un muro que no sólo separa terrenos o dispone límites, sino que impide pasar al otro lado del muro. De hecho, impide salir también. Es el principio del ostracismo del mal.

Sólo existe una forma de romper la sofocación -no es casualidad que en la Biblia el hombre que peca e insiste en el pecado es como un enfermo que se acerca a la muerte-: emprender el camino de regreso, allí de donde el muro que hemos impuesto nos ha desviado. Para regresar, pues, hay que romper el vallado. ¿Quién es consciente de sus propios errores como para derruirlos? ¿Quién está incómodo con el muro que acaba de construir como para derribarlo de nuevo, si de pronto es esa separación lo que delimita nuestro parecer, nuestro camino, nuestra independiencia de vivir como mejor nos place y entender como mejor podemos, la vida?

¿Quién?

Hay que odiar ese muro para destruirlo. Hay que conocer cuán morboso es para nuestro impulso vital, para lo que nos conforma como personas. Hay que reconocer que nos hemos desviado y no nos ha servido de nada. Hay que ver que somos esclavos del pecado. Y si hemos sido libertados de eso, hay que reconocer que también, comúnmente andamos conforme a nuestra prudencia propia, y caemos. No somos hombres y mujeres justos, piadosos, ni que buscan a Di-s.

Hay que volver al Camino. Hay quien desconozca cuál es ese principio. Por eso judíos deben volver; gentiles deben cambiar su dirección y andar el camino de vuelta que conoce el judío piadoso: humillarse uno mismo, delante de Di-s, de quien hemos desechado la Verdad sobre nuestras acciones y Sus mandamientos.

Y en la gracia del Eterno, ser inscritos en el libro de la vida para un año más bajo Su poder y misericordia. Las selijot nos ayudan a entenderlo, que aún creyendo en Él, estamos alejados por nuestro propio yerro:

Otorga gracia a Tus hijos, quienes a Ti retornan, y llenos de pavor se paran ante Tu presencia. Temerosos están del momento en que son llamados al juicio; pues por eso vinieron, dolientes.

-Jon Tajón, piyut de Rosh Hashaná.


La noche de Pésaj y la redención del mundo

En el libro del profeta Zacarías se menciona lo siguiente:

sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí que Yo grabaré su escultura, dice Adonay de los Ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. (Zac 3:9)

Esta piedra mencionada en Zacarías, lo está en relación a Josué sumo sacerdote respecto de la reconstrucción del Templo al regreso de los judíos a Eretz Israel desde Babilonia. Esta es una piedra angular, primordial en la edificiación de dicho edificio, tal como se habla de ella en el Salmo 118:22,

la piedra que rechazaron los edificadores vino a ser la piedra angular.

temple_1Cuando la escultura de la misma esté grabada porel mismo Di-s, el pecado de la tierra -Israel- será quitado en un día. Este día puede ser una alusión al servicio del Yom Kipur en cuanto hay un sacrificio expiatorio representado en un macho cabrio que es inmolado y la acción de apartar el pecado de Israel representado en el otro macho cabrío llevado al desierto. El apartar el pecado, llevarlo a la desolación es una idea que está presente también en Miqueas 7:19,

sepultará nuestras iniquidades y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Finalmente, en Éxodo se dice:

fue en ese mismo día que salieron todas las legiones del Eterno de la tierra de Mitzrayim. (Éx 12:41)

En todas estos encuentros escriturales, el denominador común es que un un solo día ocurrirán grandes cosas. Tenemos el agente de la expiación y el apartamiento del pecado; a Di-s mismo sepultando la iniquidad y echando el pecado y también a Él como escultor de una piedra angular para el Templo, con la que comenzará la edificación del mismo. Lo importante es, pues, que todas están relacionadas con un solo día (háblese de la noche, es lo mismo, pues el día hebreo comienza al crepúsculo.)

passoverEn ese día el pecado será apartado, arrojado, quitado, como en la noche de Pésaj fue libertado Israel de inmediato, acción comparada con un pan que no pudo fermentar. Este pan, dice Yeshúa, es Su cuerpo entregado por nuestra causa (Lc 22:20) y Su sangre, la expiación y la garantía de salvación, en un solo día, el día de Su sacrificio como korbán.

Ésa es la escultura tallada por Adonay, es decir, hecha a medida de la redención y la libertad de Su pueblo y del mundo:

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Di-s enviados por toda la tierra. (Ap 5:6)


Isaías 53:4

Dice el Sefer ha-Zohar:

“Mientras Israel estaba en la tierra santa y seguían entre ellos el servicio del Templo y las ofrendas se hacían, todas las enfermedades y sufrimientos del mundo estaban descartados. Ahora es el Mesías quien las lleva lejos de los hijos del mundo, hasta que el hombre salga de este mundo y reciba su castigo como está dicho.” (2, folio 212a sobre Shemot 33:33)

Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores.

“Nuestras enfermedades” porque somos como enfermos, débiles, sin cura, porque estamos alejados de Di-s en nuestra naturaleza humana; buscando nuestro propio placer, viviendo conforme a nuestro consejo propio.

“Nuestros dolores” porque vivir bajo nuestras relgas sin Di-s es añadir dolores a nuestros días; porque los vivimos sin sabiduría y estamos alejados de la verdad.

y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Di-s y abatido.

Esto es, que pensamos que Di-s le estaba oprimiendo pues algo debió haber cometido para ello…, como un pecador, como un condenado; como si hubiera sido un problema personal; como en un velo denso vimos reflejada la opacidad de nuestro corazón.


פסח – Pésaj

El Mesías vino como el maná del Cielo, el maná de Di-s. Acompañado por el rocío, Di-s mismo siendo este rocío que trajo el maná, como cuando Israel en el desierto;  juntos como Abraham e Itzjak fueron rumbo al sacrificio, así el Padre y el Hijo, el Dador y el Enviado, el Eterno y la Promesa, Su Palabra, Su Poder, el Poder de Su diestra.

Él mismo descendió como el rocío para Israel y el mundo en Mashiaj. Siendo Mashiaj, Yeshúa HaNetzeret, el vástago de las raíces de Ishaí (mi Salvación, mi Di-s), Yeshuatí HaEl HaGadol.


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