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Avot 3:22, Shaná tová…

Rosh Hashaná, cuyo nombre es posterior, y que ostenta en la Bilia el de Yom Teruá, también es conocido como Yon Hazikarón y Yom Din, este último, un nombre muy apropiado: el Día del Juicio. Sobre este día el TaNaJ tiene mucho que decir, tanto, que deberíamos introducirnos en sus profundidades para entender lo que Shlomó hamélej quiso decir cuando escribió: “mejor el día de la muerte que el del nacimiento” (Qoh/Ecl 7:1); porque es mejor el final de la vida que su principio y aún todo su recorrido, ya que el momento de la muerte es el que define si la persona quedará para vida eterna o no.

Al día del juicio también se le llama el Terrible Día del Señor, aquél sobre el cual Yeshúa dijo que vendría; un día del cual nadie quiere tener noticia: “¿No será día el día de Adonay tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor?” (Am 5:20). No hace mal un poco de conciencia de lo que representa este día, más allá de pensar que simplemente algo termina y otra cosa comienza; los buenos deseos y las felicitaciones que se extienden en cartas y correos no están mal, pero ahora mirémonos en nuestras propias oscuridades y aún escuchemos lo que R. Eliezer haKapar solía decir:

Solía decir [R. Eliezer haKapar]: el nacido está destinado a la muerte, el muerto está destinado a la resurrección y los resucitados al juicio, para que conozcan, den a conocer y sea reconocido que es Dios, que es el Modelador, el Creador, el Omnisciente, el Juez, el Testigo, el Pleiteador, El que habrá de juzgar. Bendito sea, porque no hay injusticia delante de él, ni olvido, ni acepción de personas, ni sobornos. Todo le pertenece. Has de saber que todo se hace según cuenta y no permitas que tu mala inclinación te haga confiar en que en el sol encontrarás el reposo. Has sido creado contra tu voluntad, naciste contra tu voluntad, vives contra tu voluntad, morirás contra tu voluntad y contra tu voluntad tendrás que rendir cuentas delante del Rey de Reyes, el Santo, ¡bendito sea! (“Avot” 3:22, La Misná, p. 851)

A nuestro pesar, ésa es la condición humana, y no es excusa para hacerse irresponsable y dedicarse a satisfacer los placeres que una vida santa desprecia.


YOM HAZIKARÓN

Akedat Ytzjak (la atadura de Isaac), es lo que en la tradición hebrea los rabinos interpretan por el sacrificio que ofreció Avraham delante del Di-s Eterno, en obediencia a su mandato. ¿Qué es lo que realmente significa? En la tradición henbrea, se considera que Ytzjak fue realmente sacrificado, así como Yeshúa HaMashiaj, de acuerdo a lo profetizado, fue, para redención de Israel y el mundo.Yom Hazikarón es el nombre que recibe Yom Teruá o Rosh Hashaná, y significa “El día de la remembranza”. ¿De qué hacer remembranza? De la akedat Ytzjak, que en su verdadero significado es el sacrificio del Mashiaj, conforme a lo profetizado en Daniel. Así, esta es la voz del shofar de Di-s que reunirá a los exiliados el día que Él regrese. Boah nah Adon Yeshúa! (Ap. 22:20)

YOM HAZIKARÓN, posted with vodpod


Yom Hazikarón (el día del recuerdo de Su pacto)

Esta semana es Yom hazikarón, la fiesta del recuerdo, llamada también, Rosh Hashaná, y en la Biblia Yom Teruáh. En el rezo se dice lo siguiente:

Y en Tus escrituras santas está escrito: “Hizo memorial para Sus maravillas, pues lleno de gracia y misericordioso es el Eterno”. Y está escrito: “Otorga alimento a aquellos que Le temen, y recordará para siempre Su pacto”. Y también está escrito: “Recordó para ellos Su pacto y cedió conforme a Su abundante misericordia”

Rezo de Musaf de Rosh Hashaná

Después, otros versículos de los profetas son citados en relación al recuerdo de Di-s respecto de Su pueblo,

para que sea recordada delante de Ti nuestra memoria y la memoria de nuestros padres; la memoria de Yerushaláyim, Tu ciudad; la memoria del Mesías hijo de Tu siervo David y la memoria de todo Tu pueblo, la Casa de Ysrael; para rescate, para bien, para gracia, para bondad, para una vida buena y para paz, en este Día de la Remembranza (Yom Hazikarón), en este día de festividad, en este día de santa convocación, a fin de tener misericordia de nosotros y otrorgarnos la salvación.

Este recuerdo por parte de Di-s se busca a partir del ruego, y éste es finalmente por la salvación. De ahí que, antes y después de tocar el shofar, se mencionen versículos recordando delante de Di-s -como una justificación del ruego mismo- las promesas de Di-s y Su pacto con Israel. De hecho, se hace la remembranza del sacrificio de Ytzjak (Isaac): “Recuerda hoy la prueva de Ytzjak en favor de su descendencia”. Y se añade: “Bendito eres Tú, Eterno, que recuerda el pacto” (musaf de R.H.). Después, se toca el shofar…

Las alucionas al sonido del shofar son evocaciones de la salvación de Di-s en los últimos días, cuando reúna a Su pueblo en la tierra de Israel y muestre al mundo su elevación después de toda vergüenza.

Recuerdo para nosotros de nuestra insuficiencia para alcanzar la justicia, el bien, la rectitud, la paz, y que sólo el Mashíaj nos puede dar. Como un sonido de shofar es la voz del Señor; Él reunirá a Sus exiliados de los confines de la tierra. Será el día en que venga Adon Yeshúa, el Día del Señor, temible.

Oír el shofar es oír la advertencia de que vendrá el Juez del mundo, y que no hay quien escape de Su juicio; que debemos humillarnos, y desde nuestra humillación, voltear a los Cielos, al Eterno, y rogar por Su misericordia, que recuerde Su pacto, Su nuevo pacto en la sangre del Mashíaj para que seamos, el Yom Kippur, inscritos en el libro de la vida, porque llegará el momento en que acciones que realizamos hoy serán pesadas y sólo para algunos -que crean fimemente en Él y hayan sido fieles a Su testimonio- habrá abogado “para con el Padre, Yeshúa HaMashaij HaTzadik” (1Yn 2:1).

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo” (1Tes 4:16a).


Vida de entre los muertos.

Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? (Ro 11:15)

¿No es esta una afirmación sobre los últimos días? Recuerda, asimismo, esta admisión, a Yosef (José) recibiendo a sus hermanos de vuelta a sí mismo. En griego, la palabra que aparece en la carta es πρόσλημψις, que quiere decir justamente eso: recibir. Si bien Rav Shaúl habla del buen olivo y las ramas del olivo silvestre injertadas contra naturaleza en el bueno, la recepción no sólo representa re-incersión sino volver a tomar lo que es propio.

Yosef se revela a sus hermanos y es el momento en que se hace volver a Yaacov al redentor. Yaacov (Israel) es redimido por uno de sus hijos, es decir, en quien se preserva la promesa dada a Avraham: la simiente (uno) y que representa un redentor para su pueblo: Yosef, como el Mesías vendría del seno de Israel, el pueblo judío será redimido igualmente por uno que salió de su seno, un Salvador (Yeshúa), retoño prometido (hanetzer) y ungido (mashiaj).

Entonces, Yaacov no muere de hambre.

Los años son importantes: 7 años de hambre… 2 años de que sus hermanos no lo reconocieran y de haber sido probados hasta el momento en que muestra su gracia hasta el fin: 5 años restantes en que estarían con él sin que pasaran hambre y, pues, terminara el decreto divino al respecto.

El número cinco se muestra como la gracia que el Mesías retorna a Israel cuando éste lo reconoce, sobre todo, cuando el pueblo entero (Yaacov) regrese a Él. Entonces, conforme a lo que confirman los profetas, Israel tendrá el botín de las naciones en los últimos días:

y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí, porque yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia de la tierra. (Gén 45:18)

Este “mí” y este “yo” son las palabras de un redentor. Ahí es donde está la admisión, cuando en medio de su contrición, anonadados por la revelación, viene la vida de entre los muertos: el momento de la resurrección de los muertos.


Purim y los días postreros

En la ceremonia de Havdalá, que despide el shabat desde los tiempos de Adon Yeshúa, el Sidur (libro de rezos) toma, entre otros versículos bíblicos, Ester 8:16, que dice:

los judíos tuvieron luz y alegría, gozo y honra.

Y esta cita viene muy a propósito en el contexto de la ceremonia: la expectativa por el Mesías, aunque en principio esté dentro de una petición de prosperidad, ciertamente esta prosperidad está comprendida dentro del fin del Galut (exilio) del pueblo judío y el retorno a su tierra por el poder del Mesías, en concordancia con el versículo.

Al final del libro de Ester, vemos que ella no aparece más. La figura central es Mardoqueo, su pariente, quien se encargó de Ester desde pequeña al quedar huérfana. De Mardoqueo el texto nos dice que fue un instructor y cuidador de Ester. La cuestión aquí, es que Mardoqueo representa la fidelidad a Di-s a pesar de las circunstancias hostiles que vive el pueblo judío y las amenazas de muerte que recibió.

Mardoqueo era hostigado para que, ahí mismo, en la puerta del rey, mostrara honra a Hamán:

Aconteció que hablándole cada día de esta manera, y no escuchándolos él, lo denunciaron a Amán, para ver si Mardoqueo se mantendría firme en su dicho; porque ya él les había declarado que era judío.

Esta declaración no tiene un significado étnico o cultural. Mardoqueo no justifica su acción por pertenencia a un grupo social; más bien, sabe muy bien que el ser judío está en ser fiel a Di-s. desde entonces encontramos, en el Tanaj, y desde el exilio, que la identidad del judío está en la dependencia y adherencia al Di-s vivo.

Algo parecido a lo que Rab Shaúl decía: que el judío lo era interiormente, no el que, por circucisión, se declaraba. Al final, quien haya leído el libro de Ester, sabe que Mardoqueo se vuelve el segundo después del rey babilonio y el pueblo judío tiene derecho a defenderse. Es peculiar la forma en que se le representa, pues la escena es totalmente mesiánica, en todos sus aspectos:

Y salió Mardoqueo de delante del rey con vestido real de azul y blanco, y una gran corona de oro, y un manto de lino y púrpura. La ciudad de Susa entonces se alegró y regocijó; y los judíos tuvieron luz y alegría, y gozo y honra. Y en cada provincia y en cada ciudad donde llegó el mandamiento del rey, los judíos tuvieron alegría y gozo, banquete y día de placer. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hacían judíos, porque el temor de los judíos había caído sobre ellos.

Compárece con los pasajes de la restauración de Israel, no sólo a su tierra, sino a su Di-s y la llegada de las naciones como temerosas, buscando a Di-s y tomando como referente y guía de su acercamiento a Di-s al pueblo judío, en pasajes de los profetas, como Zacarías, los últimos capítulos de Isaías, los pasajes en que el pueblo judío estaba en paz en tiempos de Salomón, etcétera. Recuérdese, sobre todo, la forma en que se habla de Aquél que llega a la tierra cabalgando en el Apocalipsis. Mardoqueo, aquí, es una prefiguración del Mesías triunfante, mediante el cual, el pueblo judío hace frente a sus enemigos.

Además, el texto dice que la fiesta de Purim no será olvidada a lo largo de los tiempos, pues, visto de la forma en que lo hemos tratado, Purim no sólo recuerda a Pésaj, sino que proyecta a Sucot, cuando llega el Mesías e instaura la liberación final, y el tiempo de paz para el pueblo judío y los fieles al Todopoderoso, así como el Reino Mesiánico.


Después de Shabu’ot

A la entrega de la Ley, la revelación más delicada y vital, sigue la vida de un hombre nuevo que debe sobreponerse a su condición temporal mediante el instrumento eterno que le fue entregado. En la Torá, la revelación de boca de Di-s y en el B’rit Jadashá, la vida renovada por medio del poder del Di-s Viviente.

Sobreponerse significa una brega. Bregar, es ya, a través de la revelación, ser astuto como serpiente y manso como paloma. Inteligencia, destreza para hacer la obra del poder de Di-s en el que cree; mansedumbre para demostrar que ese poder sigue otras leyes que las que los hombres esperan en cuanto a la justicia, la verdad, el bien.

Bregar, haciendo morir al viejo hombre y vivir en el poder divino para que Él manifiesta Su grandeza. Pero las cosas no giran tan convenientemente. Israel hizo el becerro de oro y se quejó. El viejo hombre surgió y trató de devorar al nuevo, para ser terminado por los que guardarían la ley, los levi’ím.

Los levitas son, pues, el hombre nuevo. Moisés y sus hermanos, los que sobreviven o, mejor, se sobreponen a la desviación, le representan. Ahora bien. Moisés regresa para decepcionarse. Pone el orden y regresa a Di-s, una forma extraordinaria de ver cómo la prefiguración del Mesías en él está en llegar desde lo alto para descubrir el pecado, terminarlo e interceder por el nuevo hombre que ha caído. Y finalmente regresar el Día del Perdón.

Mientras, 40 días más en espera del regreso de Moisés, el pueblo busca arrepentirse, tal y como es entendido por la tradición hebrea. No es casualidad que cuando se habla de la venida de Yeshúa, se hable de ser diligentes en el amor y la abundancia de buenas obras antes de Su regreso. Él mismo dice: “Cuando venga el HIjo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”

Fe = fidelidad. Pedro urge a corregir nuestra vida y alejarnos del mal; a tener un comportamiento ejemplar. No habla de destacar por encima de otros, ni en conocimientos, estirpes, éxitos, capacidades personales, logros, etc. Habla de buenas obras y de obediencia, sometimiento a Di-s. Habla de vivir el Reino de los Cielos. Yeshúa lo promete: “recibiréis poder”. Éste, para andar conforme a los caminos de la Verdad, encontrados en escritura tan antigua como el Tanaj.


La noche de Pésaj y la redención del mundo

En el libro del profeta Zacarías se menciona lo siguiente:

sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí que Yo grabaré su escultura, dice Adonay de los Ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. (Zac 3:9)

Esta piedra mencionada en Zacarías, lo está en relación a Josué sumo sacerdote respecto de la reconstrucción del Templo al regreso de los judíos a Eretz Israel desde Babilonia. Esta es una piedra angular, primordial en la edificiación de dicho edificio, tal como se habla de ella en el Salmo 118:22,

la piedra que rechazaron los edificadores vino a ser la piedra angular.

temple_1Cuando la escultura de la misma esté grabada porel mismo Di-s, el pecado de la tierra -Israel- será quitado en un día. Este día puede ser una alusión al servicio del Yom Kipur en cuanto hay un sacrificio expiatorio representado en un macho cabrio que es inmolado y la acción de apartar el pecado de Israel representado en el otro macho cabrío llevado al desierto. El apartar el pecado, llevarlo a la desolación es una idea que está presente también en Miqueas 7:19,

sepultará nuestras iniquidades y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Finalmente, en Éxodo se dice:

fue en ese mismo día que salieron todas las legiones del Eterno de la tierra de Mitzrayim. (Éx 12:41)

En todas estos encuentros escriturales, el denominador común es que un un solo día ocurrirán grandes cosas. Tenemos el agente de la expiación y el apartamiento del pecado; a Di-s mismo sepultando la iniquidad y echando el pecado y también a Él como escultor de una piedra angular para el Templo, con la que comenzará la edificación del mismo. Lo importante es, pues, que todas están relacionadas con un solo día (háblese de la noche, es lo mismo, pues el día hebreo comienza al crepúsculo.)

passoverEn ese día el pecado será apartado, arrojado, quitado, como en la noche de Pésaj fue libertado Israel de inmediato, acción comparada con un pan que no pudo fermentar. Este pan, dice Yeshúa, es Su cuerpo entregado por nuestra causa (Lc 22:20) y Su sangre, la expiación y la garantía de salvación, en un solo día, el día de Su sacrificio como korbán.

Ésa es la escultura tallada por Adonay, es decir, hecha a medida de la redención y la libertad de Su pueblo y del mundo:

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Di-s enviados por toda la tierra. (Ap 5:6)


La venida del Mesías: misterio cósmico 2

Gilgal y Bet-El, dos recintos de culto a Di-s en la época de Jeroboam y el tiempo del profeta Amós. Estos dos lugares se habían convertido en santuarios del reino de Israel y lugares donde el pueblo aumentaba su pecado. Cumplían muy bien con los requisitos rituales pero no había un cambio en el corazón. Esa abominación Di-s la aborrece y todo ello parece que sucede también el día de hoy.

En el libro de Amós se relata el pecado de Judá y de Israel juntos que, como un solo hombre, pero dividido, transgreden desde el olvido de la Ley hasta la perversión sexual.

Por su papel simbólico, Gilgal y Bet-El son lugares, el primero, de recuerdo de la salida de Egipto y la libertad;, el segundo, el recuerdo del pacto dado a Avraham y corroborado con Yaacov y el nacimiento de la esperanza vuelta Israel, además de la revelación onírica de Yaacov.

Estos dos santuarios nos interesan porque pertenecen a los hermanos menores de los hijos de Yaacov, hijos de la misma madre (Rajel) y tratados como preferidos: Yosef y Biniamín (José y Benjamín). Gilgal se encontraba en la región de la tribu de Efraím, hijo de Yosef y Bet-El en Biniamín. En Am 5:6 se habla de “la casa de Yosef” como una yuxtaposición de Gilgal. La casa de Yosef (y no Gilgal) y Bet-El (y no Biniamín) son significaticativamente mencionados en la medida en que todo Yosef se había excedido en la confianza que el santuario representaba para sí, un salvoconducto de su permisividad inmoral y criminal.

Pero la mención de Orión y las Pléyades viene muy al caso con el hecho de buscar a Di-s. De hecho, tiene una íntima relación con la tribu de Yosef y el Mesías. Es en Deuteronomio 33 cuando Moisés profetiza sobre los hijos de Yaacov, y la gloria de Yosef es vista como un “primogénito de toro” y que ”sus astas [son] como astas de búfalo. Con ellas acorneará a los pueblos juntos hasta los fines de la tierra” (v. 17). Con esta figura de poder, la tradición hebrea ve que está representado en el cielo por el signo zodiacal del toro, y no cabe duda que ese poder lo que destaca en Yosef como prefiguración mesiánica.

La constelación de Tauro está entre Orión y las Pléyades, lo que nos indica el papel profético del valor que tiene Orión como un gigante poderoso al lado del Toro, además de que todas estas pertenecen al mismo signo zodiacal. No es, pues, ninguna casualidad su mención en el texto.

Pero veamos que este toro es el comienzo de la función redentora del Mesías, y a la vez, terrible. Este Orión viene con sus Pléyades y de él, el erudito cristiano Ernst Bullinger (The Witness of Stars), detalla el relato de esta constelación al lado de Eridanus, Áuriga y el grupo de las Pléyades, como del Príncipe de Gloria que viene a redimir y delante de él el juicio, como un río.

Esta interpretación concuerda con la forma en que Amós proyecta el juicio contra Israel -el tipo de sociedad en la que se convirtió en ese momento- como hablando del Día del Señor. Un día de tibieblas, “como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso” (Am 5:19). Así, queda tipificada la venida del mesías por la constelación de Orión y como la redención que, una vez su acción aterradora (Am 5:8 y 9), trae vida, pues “derrama [las aguas] sobre la faz de la tierra” (v. 8).

Finalmente, la manera en que el Mesías viene, transforma las tinieblas en luz y redime con vida, es la misma manera en que hoy sigue actuando en las vidas de quienes buscan Su rostro cuando aún hay tiempo, al que hace al Orión y las Pléyades.


La venida del Mesías: misterio cósmico 1

El profeta Amós registró las siguientes palabras del Creador:

Los que convertís en ajenjo el juicio, y la justicia la echáis por tierra, buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como de noche; el que llama a las aguas del mar y las derrama sobre la faz de la Tierra: Adonay es Su Nombre;

y añade:

que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y hace que el despojador venga sobre la fortaleza.

En una sociedad en la que los pobres y los ricos se diferencian crudamente en cantidad y en privilegios; donde el derecho está torcido y la justicia está en favor del criminal, cuando los que deben ser el ejemplo vivo de la revelación de Di-s han olvidado la Ley y el testimonio del Eterno, y a su alrededor se han vuelto como sus enemigos: perversos, idólatras, criminales, opresores del pobre y olvidadizos del hambriento; cuando las costumbres de Sodoma y Gomorra impregnan la cultura como reclamándola de origen…

¿Algún parecido con el día de hoy? La crisis de hambre, financiera, moral que vivimos tiene su raíz en quien nadie ejerce la justicia con rectitud. Y luego, los que deben llevar una vida basada en el poder de Di-s han olvidado Sus mandamientos y Su verdad en ellos (La verdad primigenia de los mandamientos es Yeshúa, como lo entiende R. Shaúl: “el fin de la Ley es Mashiaj”, siendo fin una palabra griega que significa “completitud” y “propósito”.)

Amós profetizó juicio sobre las naciones perversas que no tienen a Di-s como Su regulador. Pero es también contra los que pretenden tenerlo que el juicio se eleva con dureza. Estos juicios contra los elegidos son:

  • Langostas: como aquello que devora lo que produce la tierra y trae el hambre.
  • Sequía: como aquello que convierte en desierto la vida sin su sustento y el sustento es Di-s.
  • Fruta de verano: como algo recolectado para ser consumido.
  • Destrucción de los santuarios: como el fin de la relación hipócrita con Di-s adornada de ritual.

Israel esperaba, además, al Mesías, esto es: la redención y la libertad; el juicio contra sus enemigos. Pero ellos hicieron de esa libertad un código de perversidad para su condenación al no tomar en serio los preceptos divinos, pervertir el juicio y tornarse a las costumbres depravadas de sus vecinos, sus cercanos enemigos.

A estos, Di-s comunica:

¡Ay de los que desean el día de Adonay! ¿Para qué queréis este día de Adonay? Será de tinieblas y no de luz; como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra.

A las “vacas de Bashán”, las mujeres ricas que extorsionaban a los que no eran como ellas; a los “reposados en Sión” y “[!] los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel!” (también, como mencionamos previamente, a los que tuercen el derecho, nada más ni nada menos que los creyentes en el Señor), a éstos nos dice: tres veces: “Buscadme y viviréis”, “Buscad a Adonay y vivid” y “Buscad al que hace las Pléyades y el Orión…”

Tres veces, y en la última, tres formas de hablar de la redención:

  1. Hacedor de las Pléyades y el Orión.
  2. Vuelve las tinieblas en mañana y hace oscurecer el día como noche.
  3. Llama a las aguas del mar y las derrama sobre la faz de la tierra.

Y aún más, una cuarta, como el colmo de todo ello -en respuesta al colmo del pecado de la casa de Israel y la de Judá (Am 2:4 y 6)-:

4. El que esfuerza al despojador sobre y el fuerte y hace que el despojador venga sobre la fortaleza.

 Esto tiene una conexión con el Día del Señor, conforme al contexto. Di-s establece un juicio eterno que habrá de realizarse el día que venga, proyectado en los tiempos finales, tanto para esa época como para la nuestra. Pero, ¿cómo puede ser entendido este pasaje? ¿Por qué los que tuercen el derecho deben ver al Creador de una constelación y un grupo de estrellas? ¿Cuáles son los referentes bíblicos de este mensaje? O es una simple metaforización que cae en el sentido común.


(Hab 2:3) עוֹד חָזוֹן לַמּוֹעֵד

¿Te has preguntado, si tienes algo en qué servir a Di-s en relación a la venida del Ungido, cómo hacerlo, qué obrar? Numerosas veces se piensa que se debe realizar una actividad dentro del grupo religioso (lo cual, no es una mentira, pero eso es tan sólo una expresión de la nueva vida que representa creer en Él). También se piensa que el servir a Di-s, va de la mano con “hacer” algo por cuenta propia. Cierto, pero es necesario recordar que servir tiene su denotación bíblica en la esclavitud: el que sirve es un esclavo.

Como tal, el esclavo no tiene opción de desobediencia a menos que desee ser azotado (cosa improbable, pero inconcientemente posible). Nadie quisiera ser azotado, de todas maneras, los servidores no son perfectos y reciben continuas correcciones, pues el servicio a Di-s es un camino nuevo que debe aprenderse a andar conforme a la Palabra inspirada por Él y bueno, todos los que van a Su servicio, todos los creyentes que se comprometen con Él, tienen hábitos y costrumbres que no son santas y que son de la vida mundana y digamos también, profana, de las que hay de deshacerse. Luego, con suma ingenuidad algunos han tratado de acomodar esa mundanidad como “servicio” santo al Di-s de Israel. La división entre lo que es de Di-s y lo que no lo es, resulta muy clara: el que se sirve a sí mismo no es de Di-s.

Pensemos, pues, como esclavos: tendría esa que ser nuestra psicología. No somos libres de obrar o servir a Di-s como quisiéramos, muchas veces. El servicio; el modo del servicio, sus instrumentos, la capacidad de servir, son sólo de Él y Él se lleva la gloria en ello. Así que cuando buscamos con buena intención ser notados, reconocidos, amados, admirados, etc., por nuestros hermanos o cualquier otro; haciendo expectáculo de nuestros poderes de persuasión (histriónicos, en puestas en escena; persuasivos, etc.), so pretexto de comunicar las buenas nuevas, somos el motivo de nuestra gloria personal…

El servir a Di-s tiene un fuerte lazo con el día del Señor, y en ello se va todo el modus operandi del quehacer diario de un creyente. En relación, pues, con ese día, el servir a Di-s es indispensable para la vida de quien desea seguir al Maestro Yeshúa -y además de agradarLe, ocuparse de su salvación-. De esto podemos encontrar referencias tanto en el Tanaj como en el B’rit Jadashá, quisiera decir que todas ellas pueden concentrarse en el sentido bíblico de la espera. Esperar es servir a Di-s: esperar por Su venida.

Son varias las parábolas para ejemplifican esto (pueden ser leídas aquí). Todas ellas hablan de lo que se espera del siervo o esclavo. Se espera que dé fruto, un fruto abundante (no solamente que cumpla con su trabajo…); que invierta lo que le es dado (pues lo que trabaja no le es propio, eso lo hace partícipe de los bienes, aunque no dueño); que esté en su puesto el día en que su Señor regrese, a sabiendas de no conocer ese día; que no sea negligente en su trabajo ni golpee (menosprecie, abandone, olvide, cometa fraude contra) sus consiervos.

Cuando el Amo de los bienes ha venido, el trabajo se termina y se rinden las cuentas. Mientras no llega, se trabaja. Por lo tanto, el trabajo que dé el siervo es proporcional al sentido de la espera que se desprende de ello. En otras palabras, el trabajo representa el deseo por la venida del Señor como forma de la espera. ¿Por qué la espera? Porque el deseo es una modulación de la espera. El buen trabajador, fiel y prudente, es el que más desea la vuelta de su Amo.

Esperar de esta forma es servir a Di-s. La fidelidad caracteriza esta espera, ya en el libro de Habacuc encontramos: “se apresura hacia el fin y no defraudará. Aunque tarde, espérala; porque ciertamente vendrá, no tardará”. Esta profecía está ligada con los últimos tiempos y los rabinos habían ya reflexionado sobre ella en referencia a la llegada del Mesías: Rabí Nathan (Sanhedrin 97a) habla de este versículo traducido como “Porque la visión está aún para un tiempo señalado, pero al final hablará y no mentirá; aunque se tarde, espéralo, pero ciertamente esto vendrá, no tardará”, aquí el término cambia y, en lugar de referirse a la visión se refiere a un él, el Mesías.

Este rabino tiene una visión sobre el Mesías como Yeshúa hablaba sobre Sí Mismo en referencia al tema que estamos tratando. Este rabino quiere decir “nuestro deber es esperar”. Yeshúa nos dice cómo esperar:

Pero aquel día y de la hora nadie sabe, ni aún los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. (Mt 13:32-33)

Mirar equivale a discernir. Esta advertencia se acomoda a la manera en que el creyente es responsable por conocer íntimamente los mandamientos de Di-s y Su consejo como para dejarse engañar por falsas ideas y falsos profetas. Velar, a estar alerta y no confiar en uno mismo, es decir, no hacerse el inteligente frente a los preceptos y la sabiduría divina sobre cómo debe ser el comportamiento, el pensamiento y el estilo de vida del creyente mismo. Orar porque no se caiga en condenación por causa del pecado y la falta de arrepentimiento. La advertencia es grande: así como el arrepentimiento precedió el servcio público de Yeshúa, así Su segunda venida debe estar precedida -entendida y realizada en el creyente- por una vida en santidad y que busca constantemente el rostro de Di-s, en el arrepentimiento de obras muertas para no errar. La oración es también la confesión y el ruego por la salvación.

Éste es el servicio a Di-s mientras Él llega,  כִּי עוֹד חָזוֹן לַמּוֹעֵד  (pues la visión es aún para el tiempo señalado); “se apresura hacia el fin, y no defraudará.”


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