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¿Creación de la nada?

Durante siglos se ha creído que Di-s creó el mundo de la nada. La idea es de origen cabalista, de hecho, no es bíblica (Gershom Sholem). No puede decirse, desde tiempos anteriores a la cábala, que el pensamiento de los  antiguos haya sido así. Al respecto existe un comentario al versículo 2 del primer capítulo de Bereshit (Génesis), que dice:

1:2. la tierra había sido. He aquí un caso en el que una pequeña cuestión gramatical pone hace una diferencia para la teología. En el hebreo de este versículo, el sustantivo se encuentra antes del verbo (en la forma perfecta). Esto ha venido a ser la forma conocida de convenir el pasado perfecto en el hebreo bíblico. Este punto gramatical signfiica que este versículo no quiere decir “la tierra estaba desordenada y vacía” –refiriéndose a la condición de la tierra comenzando el instante en que fue creada–. En vez de esto, este versículo significa que “la tierra había estado desordenada y vacía” –esto es, que ya existía en esta condición desordenada previa a la creación. La creación de materia en la Torah no viene de la nada (creatio ex nihilo), como muchos han declarado. Y la Torah no declara estar contando eventos desde el principio del tiempo. [traducción mía]

Elliott Friedman, Richard. (2003) Commentary on the Torah with a new English translation and the Hebrew text. Harper SanFrancisco: New York, p.6.

De hecho, más adelante continúa el autor, se podría decir que lo único creado de la nada es la luz, ya que Di-s dice: “Hágase la luz”, y la luz fue hecha. Pero en el caso de la tierra, los cielos, las estrellas, etcétera, salieron de la misma materia a la cual Di-s ordenó.


Recordar lo inaccesible…


Dawn of Creation *

Cargado originalmente por ms4jah

De acuerdo a la Torá, el shabat debe ser recordado (Éx 20:8), “traido a la mente”. No es tan sólo una cuestión de olvidarlo simplemente, durante la semana, por el deber de las cosas. Se trata de “mantener vivo”, como la memoria de algo o alguien preciado. De hecho, la memoria forma parte de la identidad de una persona (y un pueblo); por ejemplo, recordar los lugares de la infancia e, inclusive, desear tener la sensación de algún momento pasado, ése es el sentido de la remembranza.

Aunque para el shabat esto sería recordar algo a lo que no asistimos; que es secreto a nuestro entendimiento y hasta a nuestro sentido del tiempo, y que son los orígenes del universo. ¿No es eso lo que se menciona en el kidush? Ahí donde estamos ausentes, la Torá nos pide recordar. Pero, obviamente, no es recordar el hecho del que no tenemos consciencia sino el acto creador y el acto de reposo: principio y fin codificados en una potencia sin motivo aparente, de pura gratuidad.

Recordar los motivos de la creación, también, su gratuidad. Aunque estos motivos no están revelados excplícitamente sino implícitamente. Son secretos y, por lo tanto, cercanos a Di-s. Recordar el shabat para santificarlo implica situarse en los orígenes de la gratuidad del acto creativo de Di-s, donde toda criatura –como seres vivos del mundo, toda vida– tiene su sentido en lo secreto de esta gratuidad.

La memoria de este acto nos sitúa más allá de nosotros mismos y de nuestro pasado y futuro inmediatos, es decir, de nuestra memoria como seres finitos y nuestras expectativas en el orden de la vida. Y sin embargo, dice el versículo, que recordar tiene la intención de santificar el día, es decir, de traerlo al presente de nuestra finitud, de nuestra tentación, de nuestra corrupción biológica y del alma…, para santificarnos con él. ¿Quién santifica sino el sacerdote? Pero si el pueblo no tiene esa condición –por lo menos, con Moisés–. Esto es una cosa aparte, tal vez por eso la importancia de la santificación ligada a la memoria como sentido de la identidad. Una identidad espiritual.

Recordar el shabat implica ir hacia el origen de la santificación en la cotidianidad: el acto creador, gratuito, lleno de jésed (compasión), sin propósito naturalmente aparente, pero sobrenaturalmente codificado en secreto. Un secreto revelado en la Torá, y que se hace vivo con toda la sobrenaturaleza del amor de Di-s y el acto divino creador. Un secreto encarnado en Yeshúa.


Sukot: una verdad al filo de la eternidad.


Western Wall, Sukot, 2006

Cargado originalmente por smass1

Si hay una forma de hacer entrar la eternidad a nuestras vidas, es a través de Sukot. La Fiesta, como es llamada en la Torá, resume los mensajes de todas las fiestas anteriores, y al mismo tiempo, glorifica superlativamente la misericordia de Di-s. En Yom Kippur se recuerdan los 13 atributos de rajamim (misericordias) de Di-s, pero en Sukot se da rienda suelta a ese poder, porque anuncia el Reinado del Mesías.

Las palabras finales del servicio del Yom Kippur, después de oír la Teruáh Guedoláh (gran sonido del shofar), afirman las promesas de Di-s obradas por el perdón. Justamente porque Yom Kippur representa el perdón de Di-s, uno no puede más que sentirse agradecido con las palabras tomadas de Qohélet: “Anda, come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón ; porque tus obras ya son agradables a Di-s” (9:7), como la liberación de un gran peso. O como un permiso concedido después de haberlo ansiado largamente y que rompe, además, el ayuno del día.

Sólo, tal vez, es cuando se entiende completamente el ayuno de Yom Kippur. Al mismo tiempo, este permiso de Di-s nos deja introducirnos al gozo y pone de manifiesto el próximo júbilo de La Fiesta o Sukot. Yo dancé después de Yom Kippur, y para mí la havdaláh de entonces es la más representativa del año al hacernos recordar la resurrección del Mashiaj, después de valorar Su padecimiento por nosotros. Y es entonces como esas fuerzas renovadas nos hacen retomar Su camino en la espera gozoza por Su segunda venida.

En Sukot será establecido el Reino por el mismo Di-s, al momento de exterminar el mal de esta tierra; de hacer de Israel un pueblo honorable y de juntar a las naciones para la celebración de Su honor y fiestas. El Mashiaj será revelado a Israel como el Bar Enosh del libro de Daniel, viniendo en las nubes, y vendrá la paz. Bar Naflé, es llamado en el Talmud.

Este Mashiaj es Yeshúa HaNetzeret, de quien se dice que gobernará con cetro de hierro, y a quien temerán las naciones, y que todo ojo verá, y al final de todo, hará nuevos cielos y nueva tierra. Y después, la eternidad, para todos aquellos que hayan confiado en Sus promesas y se hayan mantenido firmes en el Camino, la Verdad y la Vida.

Boah na, Adon Yeshúa! (¡Ven porfavor, Amo Yeshúa!)


¿Anuló Di-s las sentencias o los mandamientos?


Shabat

Cargado originalmente por Kol Shofar

Opiniones. Todos las tenemos. ¿Qué opinamos sobre las cosas de Di-s? Eso puede ser peligroso. No porque nuestra “opinión” vaya a cuestionar algo de la Escritura que vaya a derrumbar nuestra fe, sino porque esa opinión puede estar cargada de prejuicios, expectativas y hasta errores.

Las opiniones suelen ser expresiones subjetivas, pero no son verdades últimas. Por eso debemos cuestionar nuestras perspecti vas. Quisiera pues, sugerir que en lugar de preguntarnos qué opinamos sobre algunas cosas de Di-s -y me gustaría introducir a propósito el tema del shabat-, deberíamos preguntarnos si nuestra opinión puede tener cabida en esas cosas.

Por ahí, pueden encontrarse quienes defienden el hecho de que un creyente -gentil o judío- en Adon Yeshúa debe respetar el guardar el shabat. Otros, no. ¡Y ambos usan las Escrituras para justificar su perspectiva! ¿Qué podemos decir; que la Biblia se contradice; que se contradicen sus intérpretes; que ambos tienen razón?

¿Podríamos llegar a una interpretación que no sólo nos convenza sino que sea clara? Por ejemplo, es interesante preguntar: ¿si el shabat es uno de los diez mandamientos, es que ése entre los diez es único para Israel, de tal manera que en el nuevo pacto en la sangre del Señor hace que actualmente sean nueve?

Respetemos los diez…, perdón, los 9 (!) mandamientos. Supongo que les suena raro. Bueno, digamos: son diez, no vamos a borrar el del sábado, pero en nuestro interior vamos a dejarlo para después -o como dicen en Monterrey: sordearlo; ocultarlo, ignorarlo voluntariamente-. O justificar su anulación…

Vayamos al grano: si el shabat, a pesar de su existencia primera, no fue como tal instittuido hasta la entrega de la Ley en el Sinaí, siendo un mandato muy peculiar, ¿ex exclusivo de Israel por tratarse de formar parte de la Ley?

Unos usan Colosenses 2:14 para decir que el shabat está abolido. El texto dice: “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”. Si por esta acta entendemos la Ley, nos equivocamos. Se refiere al acta “de los decretos que había contra nosotros”, es decir, que nos condenaban.

O sea: Di-s quita la condena para los que están verdaderamente en el Señor. Pero no quita el mandamiento… Rav Shaúl habla de decretos de condena, no de mandamientos. El mandamiento adquiere su valor total en Yeshúa, de tal manera que su comprensión es fundamental para conocer la posición del creyente.

Ahora bien, ¿es el shabat contrario al hombre? O lo es la condena de no guardar el shabat. El shabat es, de hecho, bendición: la primer gran bendición del shabat es que es reposo. ¡El modelo primordial del reposo! ¿Es el reposo contrario al hombre?

Otra bendición del shabat es su sentido de libertad en el Señor. ¿Es esta libertad contraria al hombre? Otra más es el sentido de arrepentimiento; de negación de uno mismo; de sustento; de recepción de la salud y salvación de Di-s… Y aún más. ¿Es todo eso contrario al hombre? Obviamente no. Por lo tanto, no es el shabat lo que se anula, sino la condena que conllevaba el hecho de no haberlo guardado.

Y qué, pues, ¿no debemos guardar la libertad, la negación de uno mismo, la dependiencia hacia Di-s por esl sustento, el arrepentimiento y el haber recibido la salud y la salvación de Di-s? Éso es, pues, el shabat.

Además, el shabat representa también el fin de todas las cosas, y entendido desde la fe en Yesúa HaMashiaj, es el fin del poder del mundo, de la carne y el diablo sobre el que es libertado y redimido por el Señor.
(¿Y qué hay del 7o. día?. Ver Shabat Kodesh 1 en la sección llamada Shabat)


El lugar santo necesita luz

Revisando la estructura del Beit Hamikdash, el templo, sabemos que antes del lugar santísimo está el lugar santo. Lugar oscuro, cuyos instrumentos el único que nos deja ver su misterio es la menoráh (candelabro) de oro.

Este candelabro forma parte de los utencilios de adoración, junto con la mesa de los panes de la proposición y el altar del incienso. Cada uno de estos instrumentos está aconpañado de elementos perecederos que necesitan renovarse y que son producto del trabajo humano: el aceite de olivares, el pan y el incienso, respectivamente.

Es, pues, muy significativo que, del diseño inspirado por Di-s (de cada instrumento), esté el trabajo constante para echarlo a andar. o bien, darle sentido. Los panes se realizan con rapidez y relativa facilidad y se relacionan con las necesidades primarias del sustento y la supervivencia. Esto queda demostrado cuando David va con sus guerreros al templo y Ahimelec le dió de los panes de la proposición, cuando ellos venían huyendo de Saúl. Yeshúa mismo recuerda esto a los fariseos que lo acusaban de no respetar el shabat, día del reposo del alma y, por lo tanto, de su sustento.

El incienso necesita el trabajo de extracción de la resina de un árbol. Debía ser continuamente renovado. Y quemado, por supuesto. Por su fragancia representa las buenas obras como adoración a Di-s; la alabanza de una vida justa.

La menorá es el alto recipiente para el aceite del olivo, cuya extracción y proceso es mucho más sofisticado que el pan y el incienso. El papel que represena el aceite como combustible es único: es la sola luz del cuarto santo. La luz que se desprende del candelabro tiene diversas funciones. Evidentemente, representa la palabra de Di-s que es lumbrera al camino humano (Sal 119:105). Pero también es la verdad, como en Mt 5:15.

Tenemos, pues: vida dependiente de Di-s (sustento; el pan), vida justa (incienso, como adoración a Di-s) y vida santa (olivo y luz como sentido de la verdad.)

Digamos finalmente que el lugar santo lo es por los instrumentos que alberga como recipientes y, por el fruto recibido que requiere del trabajo para ser obtenido. De alguna forma, los tres frutos están relacionados: uno es fruto de la tierra (pan), otro del árbol (olivo) y el último de la corteza de un árbol (incienso). Representan tres aspectos de la vida humana: de lo necesario al refinamiento. Para que un seguidor del Señor termine siendo luz, debe madurar para ser ofrenda; pasar por pruebas que lo lleven a la justicia y, finalmente, ser luz en las tinieblas haciendo públicas, es decir, encarnando como servicio a otros, las palabras del Señor. Frutos que van de la madurez a la santidad.

Shabat shalom.


Ki eshmerá shabat

“El que guarda el shabat por Di-s será guardado”, dice el piyut. La tradición judía -y esta es una enseñanza recurrente- nos dice que no es el pueblo el que guarda el shabat, sino que es el shabat el que guarda la vida del pueblo. Respetarlo, por lo tanto, será preservar la vida de muchos.

El shabat se encuentra en los diez mandamientos. Pero antes de la Ley ya existía el shabat y era respetado. De entrada, es el séptimo día después de la creación. Pero este primer y santificado séptimo día no es una cosa exclusiva de Di-s para Di-s mismo. Como un regalo que se hiciera a sí mismo y que sólo retornara a Él, sino es el día en el que la creación entera participa del bien del Creador.

Luego, en Números encontramos que, antes de recibir la Ley en el Sinaí, el pueblo judío no podía recoger el maná en el séptimo día, sino que en el sexto recibirían el doble de porción.

¿Por qué será que este día se dispone anes de la Ley y qué significado tiene esto para nosotros hoy?

La ley, para decirlo en pocas palabras, representa el pacto de santidad entre el pueblo de Israel y Di-s. El pueblo judío debe respetar ese pacto dado casi en exclusividad. En él se distingue el respeto particular del shabat, como un signo con el que delante de las naciones, el pueblo judío proclama su pertenencia al Di-s vivo.

Sin embargo, ante del Sinaí, se prefigura y esto determina una de sus características especiales, que es el arrepentimiento, es decir, la vuelta a Di-s. Israel, en el desierto, fue llevado más allá de su necesidad inmediata -el no padecer hambre-, hacia el sentido mayor de su sustento, la trascendencia de complacerse en Di-s porque Él sustenta a toda criatura y, desde el principio, dispuso para ellas la vida.

El shabat en el desierto representa la vuelta al Creador, aún antes de toda santificación en la Ley, la santificación -el guardar- el shabat es dar al Creador el honor y el lugar más alto por causa de Su misericordia.

Es, al mismo tiempo, el límite -como el fin de la semana- de nuestra imprudencia -de la inmanencia- para trascender hacia Él.

Shabat shalom hakol javerim!


El reposo de shabat, ¿cuál es el tuyo?


Kabalat Shabat II

Foto original por Kol Shofar

Para muchos de nosotros, descansar representa el momento de ocio; de dedicación a uno mismo, como si la labor de todos los días no dejara tiempo para el placer. Tal vez en esta forma de pensar se trasluce una verdad muy antigua, aunque ahora ensombrecida por la forma en que nuestra vida está valorada por el giro social al cual se tornan nuestra cotidianidad.

Tal vez, también, por eso el ritual del shabat sea un aliciente que nos aterriza hacia la diferencia del día. Y si lo vemos con propiedad, tan sólo es un elemento simbólico de lo que verdaderamente nos hace reposar. El amor del Padre, ése es el auténtico reposo de shabat. El shabat no nos aparta del mundo, pero sí de las inmundicias que en él abundan y en las que podemos caer; las cosas que Él abomina.

Isaías 58 es un pasaje que revela mucho de la forma en que Di-s desea que consideremos ese día especial. En este caso, el shabat está ligado con el ayuno, que es una forma de aflicción del alma por causa del pecado; por ser llevados por la inclinación que representa la carne. Sin embargo, cuando esto nos parece suficiente para llegar a una intimidad con nuestro Creador, en la medida de un esfuerzo personal por aflijirse, y no por un auténtico dolor respecto de nuestros actos, se vuelve un motivo para que seamos condenados.

¿No es más bien el ayuno que Yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

Esta primera reprensión se enfoca a los intereses personales y las promesas que Di-s da y que, como seres humanos en nuestra necesidad, pedimos y deseamos: ser escuchado por Di-s, ser luz, tener el alma saciada, tener vigor, etc. Pero la segunda parte, tiene que ver con nuestra relación personal con Él, y es cuando en shabat entra en escena; famoso pasaje que es recitado en el Kidush matutino del día para recordar las promesas y los compromisos que tenemos con nuestro Señor al respecto:

Si retrajeres del día de shabat tu pie, de hacer tus deseos en mi día santo, y lo llamares, delicia, santo, glorioso de Adonay, y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni haciendo tu voluntad, ni hablando tus propias palabras; entonces te deleitarás en Adonay… (v. 13; subrayado nuestro)

Fijémonos en las 3 maneras en que el shabat es nombrado (delicia, santo, glorioso de Adonay) en contraste a los 3 poderes humanos: los propios caminos, la voluntad propia y las palabras propias (el mundo del yo inmanente). El shabat es el momento donde el hombre se da, en correspondencia con el Eterno, para deleite, santidad y gloria; donde el aparejo del mundo, la carne y el pecado no exhiben su vanagloria y frivolidad, sino que se entregan de vuelta al Autor de la vida para ser modificados hacia un modo de vida más grande.

El shabat es el principio de la negación de mí mismo, ahí donde reposo de los poderes humanos y me encamino hacia la trascendencia de lo Alto.


Shabat kodesh 4, cura y reposo


amarras

Foto original de titawheeler

Al principal de la sinagoga en Lc 13:14, que dice al pueblo judío: “Seis días hay en que se puede trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de shabat”, le sigue una mishná en la Toráh oral, que prueba la antigüedad de la idea:

Si uno conserva algo para semilla, o para muestra, o para objetos medicinales y lo transporta en día de sábado, sea cual fuere la cantidad, es culpable. Otra cualquier persona no es culpable a no ser que tenga la medida. si la introduce de nuevo, es culpable sólo si tiene la medida. (Shab 10, 1).

Evidentemente, aquí hay un matiz que en Lc no encontramos: se es “culpable sólo si tiene la medida”. Si confiamos en que esta es una tradición antigua -confirmada por el registro del tratado mishnaico de Shabat -, entonces podríamos decir que la acción de Yeshúa estaba siendo interpretada como la de un médico que “conserva” en él (y que no dejó en su casa, conforme a la lógica de las restricciones del tratado Shabat desde el principio) sus medicinas con que curar. Y no sólo eso, sino que estaba ejerciendo su oficio, es decir, trabajaba.

Pues bien, podemos imaginarnos la escena. Los rumores de que alguien curaba a los enfermos el día de shabat se extendieron a oídos de este líder espiritual. Seguramente, él mismo fue testigo del asunto y debió darse cuenta de que Yeshúa no estaba recibiendo ninguna paga por ello. Cómo iba a ser, acaso se ponía de acuerdo con la gente para cobrarle después, o sería una artimaña publicitaria… La cuestión es que él mismo fue testigo, y lleno del celo de la tradición y en vistas de que el pueblo sería confundido, arremetió.

No se esperaba, sin embargo, que Yeshúa le respondiera haciendo alusión a las fuerzas que debía tomar un animal de carga, instrumento de trabajo. De acuerdo al Talmud, las mishnaiot sobre shabat prohíben sacar algo de la casa propia, cualquier instrumento de trabajo y, transportarlo. La Mishná establece que puede sacarse un animal con ciertas condiciones, que tienen que ver con la carga. Cualquiera puede decir que la respuesa de Yeshúa es una alusión absurda: ¿por qué no darle de beber a un animal? La cuestión es que es tan absurdo no darle de beber a un animal como lo es no sanar a las ovejas de Israel en día de shabat.

Pero Yeshúa no estaba hablando de ser  bueno con los animales, sino que para llevarlo a tomar agua había de desatarlo y, eso es lo que los rabinos prohíben respecto del shabat. Imaginemos el tipo de nudo que debía ser hecho para que el animal no escapase, en el caso en que la persona no tuviese un establo. Yeshúa se refiere al pesebre, donde reposa el animal. En Shabat 15, 1 se dice:

Estos son los nudos por los que se hace uno culpable [haciéndolos en sábado]: el nudo de los camelleros y el nudo de los marineros. Del mismo modo que uno se hace culpable realizando el nudo, se hace también culpable desatándolo.

Pero aquí no termina la cosa. No es simplemente un asunto de torá oral, aquí el telón de fondo es la relación entre shabat y sanación. Y esto es lo que nos importa ahora. El día de shabat es un día para liberar de la enfermedad que implica el estar atado a ella. Yeshúa desató el nudo de la enfermedad. Fijémonos en la analogía entre la prohibición farisaica y la acción de Yeshúa: estaba prohibido hacer nudos -y deshacerlos implica volver a atar para que el animal no se escape, retornando del pozo- y deshacerlos. ¿Cuál era la culpabilidad de Yeshúa, desatar el nudo de la enfermedad? Al menos eso es lo que entendemos por su respuesta:

Y a esta hija de Avraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de shabat? (Lc 13:16; subrayado nuestro)

Esta circunstancia corrobora el día de shabat como día de libertad, en el que todos los enfermos que van a Yeshúa son curados en shabat. Curación nada ordinaria, sino en completa conexión con lo sagrado y el poder divino del Padre. ¿Son todos los días días de liberación y de cura? Por supuesto, pero ninguno como el shabat, en el que, conforme a la profecía cumplida, “si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” (Yn 8:36)


Shabat kodesh 3 – ¿Cómo reposar en shabat?


jewish art

Pintura hecha por Yossef.Sofrim

¿Es el shabat para reposo físico solamente? No, por supuesto. La Torá es clara al decir: “Seis días trabajarás y harás toda tu obra” (Éx 20:9). Esto se refiere a cualquier cosa posible hecha por el hombre… עָשָׂה (‘asáh), una labor que contiene un resultado para beneficio propio. En un equivalente castellano sería “hacer”. Pero uno puede “hacer” prácticamente cualquier cosa. ¿Entonces qué es lo que se prohibe “hacer” en shabat?

Detengámonos un momento y démonos cuenta de algo: la prohibición tiene un sentido negativo. No dice, propiamente, qué hacer… Aunque sí, podría decirse, de manera implícita. Descansar…, y ahí viene la cosa, ¿descansar de qué? De todo lo que hagas. Veámoslo en este sentido, la prohibición está en relación directa con la celebración del séptimo día de Bereshit (Génesis). Dios ceó. Dice en hebreo:

וַיִּשְׁבֹּת בַּיּוֹם הַשְּׁבִיעִי, מִכָּל-מְלַאכְתּוֹ אֲשֶׁר עָשָׂה

“Y cesó -reposó, descansó- (vayishbot, que viene de shabat) en el día séptimo de toda su labor que había hecho” (Gn 2:2). Qué intersante: designar el reposo haciendo acción el nombre del día séptimo (“Y tuvo shabat“, sería una traducción…)

Así, este tipo de reposo designa su carácter: santo. En seguida, dice:
וַיְכַל אֱלֹהִים בַּיּוֹם הַשְּׁבִיעִי, מְלַאכְתּוֹ אֲשֶׁר עָשָׂה; וַיִּשְׁבֹּת בַּיּוֹם הַשְּׁבִיעִי, מִכָּל-מְלַאכְתּוֹ אֲשֶׁר עָשָׂה

“Y tuvo shabat de toda su ocupación que creó Elohim para hacer”, dice la segunda parte del versículo. Por lo tanto, en Bereshit (génesis) ese descanso está ligado a la obra hecha los 6 días de actividad de la creación. Así, se toma el modelo calendárico de la semana. Además de que esto es una firma divina sobre el movimiento de los cuerpos celestes alrededor del sol, el shabat concluye esencialmente con toda obra hecha.

En Éxodo dice: “tu obra”, no sólo por ser humana, sino por ser aquélla que cada quien hace. Di-s nos habla desde nuestra obra hacia nuestro reposo.

El mandamiento en Éxodo 20, por lo tanto, al referir al Génesis, está designando el reposo con respecto a los 6 días de actividad humana (“tu obra”). ¿Qué es lo que hacemos en esos 6 días…? Trabajar, obviamente, pero, ¿en qué? Yeshúa problama que el Padre todavía trabaja, y lo dice un día de shabat…

¿Qué trabajo es el del Padre en las palabras y obra de Yeshúa en ese momento de la historia? La salvación, por supuesto. Nosotros, ¿en qué nos ocupamos? No creo que Yeshúa se refiriera a algo físico, sino a lo espiritual. ¿Cuál es la ocupación de nuestras almas? ¿Qué es aquello que, durante la semana; durante toda nuestra vida, nos ocupa…? ¿Qué afán tenemos que no corresponde con el trabajo del Padre y del Hijo?

¿Trabajamos en nuestra salvación…? Pero antes, ¿de qué hemos de reposar? El shabat es santificado por Di-s por tratarse del reposo mismo, es decir, por la obra hecha los 6 días previos. El hombre también descansará, en una correspondencia hacia lo divino. Como dice la Palabra: un pacto perpetuo. Una señal. Descansará, pues, de todo aquello en lo que se afana.


Shabat Kodesh 2

¡Shabat shalom! Continuemos con nuestra relfexión sobre el shabat. En la primera parte hablamos sobre cómo es considerado en una triple dimensión, según lo que debe ser recordado (la creación, la libertad y lo sagrado). Ahora hablemos un poco sobre el sentido de este tipo de remembranza:

1. El shabat representa la salvación.
El 7o. día es “pacto perpetuo” dado a Israel, en el cual el regocijo de la salvación también se celebra.
En Yeshúa, la marca numérica del día está presente al obrar Él mismo 7 milagros en shabat. El siete significa primeramente la perfección divina; de la obra divina.
Fue un día de shabat cuando la libertad en Su Nombre se proclamó por boca propia (Lc 4 16:21) y, también, al declararSe Amo del Shabat (Mt 12:8; Mr 2:28 y Lc 6:5), usando el título mesiánico de Su gusto: el Hijo del Hombre. Forma profética de designarSe a Sí Mismo con relación al día de reposo.
¿Pero qué significado puede tener todo esto en la vida espiritual del creyente en Yeshúa? Nada más ni menos que el hecho de que shabat representa la libertad en Él, es decir, la salvación está tipificada en el shabat.
La relación entre estos tres pasajes nos debe parecer clara a la luz de la función de los sucesos: la obra divina (los milagros), la proclamación de la libertad y la salvación (la profecía confirmada por los milagros) y, por último, la declaración de la autoridad que el Hijo del Hombre tiene como Amo del día de reposo (el autor del verdadero reposo que consiste en deleitarse en el Señor y que corona el séptimo día -Is 58-).
El shabat abre el horizonte a un entendimiento trascendente sobre la vida espiritual revelada en Yeshúa. En otras palabras, Yeshúa mismo hizo el día séptimo para regocijo del alma cansada, del enfermo, del cojo, del ciego, del sordo, y en él se entrara a la dimensión de una libertad sagrada.

2. Remembranza de la obra de la creación.
La libertad del yugo de opresión que es el camino errado de nuestros corazones, éso es el día. Pensémoslo de este modo: el shabat es un “pacto perpetuo” (Ex 31:16) para que por generaciones se recuerde que Di-s hizo los cielos y la tierra. ¿Qué motivo tiene el recordar esto? Es tan importante que se dice de este día que debe ser guardado, recordado y santificado (Deut 5:12). Se debe recordar que uno fue esclavo y que el día de reposo es la celebración de nuestra libertad. Si trasladamos esto haciendo una exégesis de acuerdo al ministerio del Mesías relatado en los Evangelios, entonces hablamos de que es la celebración de la salvación.
Pero volvamos a esto: ¿qué motivo tiene celebrar el shabat como pacto perpetuo con relación a la creación? Pues que Di-s creó los cielos y la tierra perfectos, y nosotros pervertimos Su obra. Di-s es justo y nosotros tergiversamos la justicia. Di-s es misericordioso y nosotros no actuamos amando a nuestro prójimo ni a nuestros enemigos. Recordemos, pues, esto.

3. Principio de las convocaciones de santidad.
Por eso, el hombre atado al pecado sólo puede salvarse de la esclavitud si Di-s le libera. Ya hemos visto que esa libertad fue obrada, proclamada y declarada por Yeshúa con relación al shabat. Ahora bien, en cuanto tal, el shabat es sagrado. Di-s instituyó el día para que Le rindamos gloria y honra por Su obra, recordemos nuestra transgresión y nos arrepintamos deseando Su libertad. Por eso el shabat es el principio de los días en que debe haber reunión santa para encontrarse con Di-s, por parte de la congregación de Israel. Esto es, las fiestas bíblicas (la pascua, las semanas, las tormpetas, el día del perdón y las cabañas.)
Todas ellas están modeladas por el shabat y su número (Levítico 23), esto quiere decir que en el fondo subyace el principio divino de la libertad, lo sagrado y el recuerdo de nuestra insuficiencia para salvarnos y llegar a Di-s.
El shabat es retorno a Di-s.


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