Archivo de la etiqueta: apocalipsis

Purim y los días postreros

En la ceremonia de Havdalá, que despide el shabat desde los tiempos de Adon Yeshúa, el Sidur (libro de rezos) toma, entre otros versículos bíblicos, Ester 8:16, que dice:

los judíos tuvieron luz y alegría, gozo y honra.

Y esta cita viene muy a propósito en el contexto de la ceremonia: la expectativa por el Mesías, aunque en principio esté dentro de una petición de prosperidad, ciertamente esta prosperidad está comprendida dentro del fin del Galut (exilio) del pueblo judío y el retorno a su tierra por el poder del Mesías, en concordancia con el versículo.

Al final del libro de Ester, vemos que ella no aparece más. La figura central es Mardoqueo, su pariente, quien se encargó de Ester desde pequeña al quedar huérfana. De Mardoqueo el texto nos dice que fue un instructor y cuidador de Ester. La cuestión aquí, es que Mardoqueo representa la fidelidad a Di-s a pesar de las circunstancias hostiles que vive el pueblo judío y las amenazas de muerte que recibió.

Mardoqueo era hostigado para que, ahí mismo, en la puerta del rey, mostrara honra a Hamán:

Aconteció que hablándole cada día de esta manera, y no escuchándolos él, lo denunciaron a Amán, para ver si Mardoqueo se mantendría firme en su dicho; porque ya él les había declarado que era judío.

Esta declaración no tiene un significado étnico o cultural. Mardoqueo no justifica su acción por pertenencia a un grupo social; más bien, sabe muy bien que el ser judío está en ser fiel a Di-s. desde entonces encontramos, en el Tanaj, y desde el exilio, que la identidad del judío está en la dependencia y adherencia al Di-s vivo.

Algo parecido a lo que Rab Shaúl decía: que el judío lo era interiormente, no el que, por circucisión, se declaraba. Al final, quien haya leído el libro de Ester, sabe que Mardoqueo se vuelve el segundo después del rey babilonio y el pueblo judío tiene derecho a defenderse. Es peculiar la forma en que se le representa, pues la escena es totalmente mesiánica, en todos sus aspectos:

Y salió Mardoqueo de delante del rey con vestido real de azul y blanco, y una gran corona de oro, y un manto de lino y púrpura. La ciudad de Susa entonces se alegró y regocijó; y los judíos tuvieron luz y alegría, y gozo y honra. Y en cada provincia y en cada ciudad donde llegó el mandamiento del rey, los judíos tuvieron alegría y gozo, banquete y día de placer. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hacían judíos, porque el temor de los judíos había caído sobre ellos.

Compárece con los pasajes de la restauración de Israel, no sólo a su tierra, sino a su Di-s y la llegada de las naciones como temerosas, buscando a Di-s y tomando como referente y guía de su acercamiento a Di-s al pueblo judío, en pasajes de los profetas, como Zacarías, los últimos capítulos de Isaías, los pasajes en que el pueblo judío estaba en paz en tiempos de Salomón, etcétera. Recuérdese, sobre todo, la forma en que se habla de Aquél que llega a la tierra cabalgando en el Apocalipsis. Mardoqueo, aquí, es una prefiguración del Mesías triunfante, mediante el cual, el pueblo judío hace frente a sus enemigos.

Además, el texto dice que la fiesta de Purim no será olvidada a lo largo de los tiempos, pues, visto de la forma en que lo hemos tratado, Purim no sólo recuerda a Pésaj, sino que proyecta a Sucot, cuando llega el Mesías e instaura la liberación final, y el tiempo de paz para el pueblo judío y los fieles al Todopoderoso, así como el Reino Mesiánico.


La noche de Pésaj y la redención del mundo

En el libro del profeta Zacarías se menciona lo siguiente:

sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí que Yo grabaré su escultura, dice Adonay de los Ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. (Zac 3:9)

Esta piedra mencionada en Zacarías, lo está en relación a Josué sumo sacerdote respecto de la reconstrucción del Templo al regreso de los judíos a Eretz Israel desde Babilonia. Esta es una piedra angular, primordial en la edificiación de dicho edificio, tal como se habla de ella en el Salmo 118:22,

la piedra que rechazaron los edificadores vino a ser la piedra angular.

temple_1Cuando la escultura de la misma esté grabada porel mismo Di-s, el pecado de la tierra -Israel- será quitado en un día. Este día puede ser una alusión al servicio del Yom Kipur en cuanto hay un sacrificio expiatorio representado en un macho cabrio que es inmolado y la acción de apartar el pecado de Israel representado en el otro macho cabrío llevado al desierto. El apartar el pecado, llevarlo a la desolación es una idea que está presente también en Miqueas 7:19,

sepultará nuestras iniquidades y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Finalmente, en Éxodo se dice:

fue en ese mismo día que salieron todas las legiones del Eterno de la tierra de Mitzrayim. (Éx 12:41)

En todas estos encuentros escriturales, el denominador común es que un un solo día ocurrirán grandes cosas. Tenemos el agente de la expiación y el apartamiento del pecado; a Di-s mismo sepultando la iniquidad y echando el pecado y también a Él como escultor de una piedra angular para el Templo, con la que comenzará la edificación del mismo. Lo importante es, pues, que todas están relacionadas con un solo día (háblese de la noche, es lo mismo, pues el día hebreo comienza al crepúsculo.)

passoverEn ese día el pecado será apartado, arrojado, quitado, como en la noche de Pésaj fue libertado Israel de inmediato, acción comparada con un pan que no pudo fermentar. Este pan, dice Yeshúa, es Su cuerpo entregado por nuestra causa (Lc 22:20) y Su sangre, la expiación y la garantía de salvación, en un solo día, el día de Su sacrificio como korbán.

Ésa es la escultura tallada por Adonay, es decir, hecha a medida de la redención y la libertad de Su pueblo y del mundo:

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Di-s enviados por toda la tierra. (Ap 5:6)


Por el poder de Su boca

Cuando Gedeón va a luchar contra los madianitas, vemos que exhorta a sus 300 compañeros a tomar los shofares, romper los cántaros y gritar finalmente: “¡Por Adonay y por Gedeón!” (Jue 7:18). Pero, ¿cómo fue el grito original, es decir, el verdadero, el emitido por los judíos? “¡Por la espada de Adonay y por Gedeón!” (v. 20), lo cual es de llamar la atención.

La espada de Adonay no es cualquier eufemismo para hablar de Su poder. Bien pudieron haber dicho “por la diestra, el brazo, la mano, el poder, la fuerza, la misericordia, etc.” Pero fue la espada. La palabra es חֶרֶב (jereb), cuya raíz significa “desolación” y la frase completa:  חֶרֶב לַיהוָה וּלְגִדְעוֹן

jereb l'Adonay uGuideon

Terrible figura la de la espada como desolación. La batalla es librada en el valle de Jezreel, una figura importante de masacre y recompensa a la vez que encontramos en Oseas. Aquí, la espada de Di-s es desolación de los enemigos de Israel y es aquí cuando recordamos lo que será al final de los días. En 2Tes 2:8, así como en Isaías 11:4, se habla de “aquel inicuo, al quien el Señor matará con el espíritu de Su boca, y destruirá con el resplandor de Su venida”, por lo que en la batalla librada en Jezreel se prefigura la destrucción del maligno: el que contiende y el rebelde contra Di-s, Madián y Amalec.

Estos dos últimos personajes representan el yugo del pecado, la disención (Madián) apoyados por Amalec de quien se dice en Éx 17:16 que “se levantó contra el trono de Adonay”, es decir, Satanás. El poder de Di-s, el poder de Su boca es la desolación de los enemigos de Israel se lleva a cabo como voz de shofar (Jue 7:20), esta voz es la Voz de Di-s, es Su poder (los madianitas terminan poniéndose “la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento”, v.22.)

Es una Voz de juicio y de justicia, a la vez, de rectitud, pues Israel escuchó la voz de Di-s en el Sinaí como la de un shofar (Éx 19:19), diciendó Quién es Él. De tal manera que ni Gedeón ni el pueblo de Israel ganaron la batalla, sino que fueron instrumentos de Di-s para palpar Su redención y Di-s, por misericordia, destruyó a los enemigos de Su pueblo.

Ahora bien, en cuanto al final de los días, dijimos anteriormente que este pasaje es una prefiguración de lo que será al final de los días, y sí, pero no en cuanto a la destrucción definitiva del mal, que ocurrirá después de la venida del Señor y no al momento. Para eso habrá otra ocasión de hablar.


La mujer virtuosa y el día postrero

En el famoso capítulo 31 de Mishlé (Proverbios) es más que una correcta designación de la función de lo femenino en la vida humana. Aún más: designa el papel de quien espera ser redimido el último día por el Señor.

Mujer y telar marroquies

Mujer y telar marroquíes

Las figuras bíblicas que representan al creyente pasan por nuestra cabeza regularmente como masculinas, pero es también la mujer la que significa este papel, sobre todo en la función de la virtud y el trabajo. Quien quiera leer texto del que hablamos, lo puede hallar aquí. Cuando se habla bien de una mujer en la Biblia encontraremos que tiene determinadas características dignas de tomar en cuenta para nuestro propósito: es una mujer casada, trabajadora, inteligente, sabia, tiene “buen ojo” para los negocios, es prudente y procura el bien para su casa, además de que conoce la “palabra de sabiduría”, esto es, el consejo y los mandamientos de Di-s.

Su marido, por otro lado, es un juez reconocido y justo. Un hombre al que “no le faltará fortuna” (v. 11). Bienaventurado, además, porque ella le procura el bien y no el mal durante todos los días de su vida. En ello hay mucho de virtud. De él se dice algo tan peculiar que resulta ser una imagen de Di-s en el juicio; de los últimos tiempos:

Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra. (v. 23)

Recuérdese que los jueces, en tiempos bíblicos, realizaban su trabajo a las puertas de la ciudad. Ahí se lleveba a cabo también las transacciones comerciales. De ahí que encontremos en el libro de Rut a Boaz llevando a cabo un acto legal, siendo él mismo, juez. La tradición hebrea entiende que Lot era juez de Sodoma de acuerdo al comentario de los habitantes de la ciudad y porque sus tiendas llegaban a la puerta de la ciudad.

En Ap 4:1 encontramos un paralelo respecto de la cita previa de Proverbios: “he aquí una puerta abierta en el cielo”. Hay un trono, alguien está sentado en él; hay también 24 tronos para 24 ancianos. En otras palabras, un juez con 24 jueces, un trono de juicio y una puerta abierta; puerta celestial de juicio. Podemos decir que este es el modelo verdadero de Prv 31:23, un juez, a las puertas de la ciudad, rodeado de otros jueces, “los ancianos de la tierra”, es decir, del lugar. En este sentido, el valor del marido como el juez y la esposa como virtuosa se proyectan hacia el final de los días, por no decir que son valores eternos: Di-s Santo y Justo (Juez Justo) y una esposa virtuosa cuya belleza no es pasajera porque se sustenta en la relación que tiene con su marido.

Eshet jayil

Regresando a la esposa, la descripción del estilo de vida que lleva tiene una fuerte relación con el trabajo de vestiduras que, en un análisis de todos sus elementos, son aspectos de la santidad y la fuerza, el sustento y la plenitud en el gozo.  De ahí que el versículo 25, a manera de conclusión, dice: “Fuerza y honor son su vestidura”. En ocasiones el creyente en el Señor se gloría en su inteligencia o fuerza: su conducta, su forma de servir a Di-s. Cuando esto pasa, creyendo que se está haciendo algo bueno, en realidad hace una obra muerta, basada en la prudencia personal.

De tal manera que la humildad, el decoro, la misericordia, el trabajo, etc., forman el estilo de vida de esta mujer virtuosa y que está ligado directamente con los últimos tiempos: La segunda parte del v. 25 dice,

se ríe de lo por venir.

En hebreo “lo por venir” es יוֹם אַחֲרוֹן (yom ajarón), literalmente, “el día postrero”. Este término es usado varias veces dentro de la tradición rabínica para designar los últimos tiempos, cuando vuelva el Mesías. Este reírse ciertamente no designa forzozamente una burla o despreocupación, en el mejo

r de los casos. La palabra para “reír” es תִּשְׂחַק, que es “gozo” y la frase entera habría de traducirse como “se regocijará en el día postrero”.

Este regocijo lo adornan sus cualidades -sin las cuales, por supuesto, no habría tal-. Lo que sigue es una figura del final de los días cuando los justos reciban su recompensa (v. 28-29). La  belleza de esta mujer no es vana ni pasajera, de hecho esta belleza está tipificada como el adorno de sus vestidos en la conclusión del v. 25 (explicándose desde el v. 22): “Fuerza y honor son su vestidura”, donde la palabra para “honor” es הָדָר (hadar) que signifca “ornamento”, “esplendor”.

Así, el último versículo habla de su entrada favorable en el juicio: “alábenla en las puertas sus hechos”. Estos hechos son las obras probadas y expuestas a escrutinio por Di-s mismo. Este es el momento del juicio cuando nuestras obras hablarán por nosotros (más que nuestros argumentos):

pagará a cada uno conforme a sus obras (Mt 16: 27)

la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará … el fuego la probará (1Cor 3:!3)

Este día del que habla R. Shaúl es el día del juicio. Y todos, sin excepción, habrán de ser juzgados, pues también, ¿no es eso lo que dice sobre la muerte, que después de ella, el juicio (Heb 9:27)?

Finalmente, al decir “Dadle del fruto de sus manos” resume toda la enseñanza del capítulo como parte de la obra de sus manos: el trabajo en la salvación; el comer el pan del cielo y no el pan de la pereza…

Así nosotros debemos procurar no saciar nuestro ego haciéndonos perezozos en el guardar nuestra propia salvación. Esto sólo puede ser así practicando las enseñanzas del Mesías Yeshúa que sólo pueden llevarse a cabo (como, por ejemplo, amar a los que nos persiguen y buscan nuestro mal) si tenemos la vida en Él, si tenemos un corazón cambiado y limpio por Su sangre. La pereza, una cualidad que Di-s abomina, se encuentra en las parábolas de Yeshúa que tratan sobre Su regreso, pues bien dice que

Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su Señor venga, le halle haciendo así (Mt 24:46 y Lc 12:43)

¿Haciendo qué? Velando. Vigilando. Siendo fiel y prudente y no dándose a sus placeres e incredulidad como un perezozo. ¿Trabajador en qué? En las obras de justicia, rectitud; siendo fiel a la integridad sustentada en la Palabra de Di-s; haciéndose fuerte en Di-s, mientras es débil en sí mismo, como una mujer virtuosa que se levanta temprano para dar la ración a sus doncellas, hilando vestidos de santidad para sí; adornándose de la sabiduría eterna y que no hace las cosas por su propia cuenta sino que es poderosa, חַיִל (jayil – Prov 31:), “virtuosa”, como la diestra de Di-s hace proezas, חַיִל (jayil – Sal 118:16.)


Salmo 30, después de la ira

Este salmo tiene de interesante, primeramente, que sigue al 29, un salmo de juicio y en segundo lugar, que fue cantado en la dedicación de la Beit Hamikdash inaugurada por Salomón. Es un canto de alabanza y de agradecimiento por el rescate de la muerte y eso lo hace profético, sobre todo cuando dice: “¡Oh Adonay!, hiciste subir mi alma del She’ol; me diste vida para que no descendiese a la sepultura” (v. 3), lo cual podemos tomar como una referencia a la resurrección (¡qué casualidad, justo después del reinado del Sal 29:10!, véase Ap 20). Los versículos siguientes no dejan de ser más interesantes, citémoslos por completo:

Cantad alabanzas al Señor, vosotros sus santos, / y alabad Su Santo Nombre. / Porque Su ira es por sólo un momento, / pero Su favor es por toda una vida; / el llanto puede durar toda la noche, / pero a la mañana vendrá el grito de alegría. (versión De las Américas)

La ira de Di-s, comparada con la recompensa de la vida eterna es tan sólo un momento. De  hecho, la denominación de “día” del Señor nos refiere a su aparente brevedad. Esta parte del salmo es como un canto después de la ira; y si el salmo 30 está en relación con la inauguración del Templo entonces habla del reinado mesiánico. Al venir la justicia sobre la tierra, Di-s hará que los hombres vuelvan “sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Is 2:5.)

Esto recuerda las palabras de Rav Shaúl al decir que “los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada” ( Ro 8:18 ). Aunque él no estaba hablando del día del Señor podemos ver que la esperanza puesta en la fidelidad de Di-s mantiene firmes los espíritus de quienes, igualmete, permanezcan fieles a Él en medio del lamento.

Aún estos momentos de angustia, pues la esperanza hace permanecer en el amor que debemos a Di-s, es decir, la obediencia. Las palabras del Salmo 30:4 (“la ira dura un momento”) tienen, a los ojos del lector atento, una relación significativa e intertextual con Isaías 26, un cántico que enfatiza en la confianza en Di-s y cuyas palabras finales nos hablan de “dolores de parto” (una expresión de los días postreros usualmente connotada por el Talmud) y con ello, de la resurrección. Ha de notarse que habla también del día de la ira y de la forma en que se le denota como fugaz y se advierte con suma ternura a Su pueblo:

 Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. Porque he aquí que Adonay sale de Su lugar para castigar al morador d ela tierra por Su maldad contra Él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos. (v. 20-21)

Si seguimos leyendo hasta el primer versículo del capítulo 27 encontraremos una clara conexión con Apocalipsis 20:10. Previamente se habla de que un ángel con una cadena en la mano prenderá al ”dragón, la serpiente antigua” y que en Isaías es llamada “serpiente veloz … serpiente tortuosa”. En esta última cita se habla de castigarlo con espada “dura, grande y fuerte” y de matarlo, cuestión que hallamos en Ap 20:10 y que viene después de los mil años de reinado mesiánico. En Isaías no es clara la división de acontecimientos como parece serlo en Apocalipsis, sin embargo, vemos que es totalmente coincidente después del día del Señor.

Una especial conexión discursiva encontramos entre el Salmo 29 y el 30, sobre todo en la forma en que se enuncia el poder de Di-s, el día de la ira y la esperanza halladas en Isaías 17:12-13:

¡Ay!, multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas. Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Elohim los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino.

Ahora veamos que dicen los versículos que comienzan a hablar de la ira de Di-s y Su juicio sobre las naciones en el Salmo 29 (para una explicación de esto descárguese para escuchar la breve enseñanza “Drashá Tehilim 29″ que se encuentra en la caja del margen derecho o índice de este blog, llamada “Ve lee oye”):

Voz de Adonay sobre las aguas; / truena El-Hakavod. / Adonay sobre las muchas aguas. / Voz de Adonay con potencia. / Voz de Adonay con gloria.

Pero es el versículo siguiente de la cita hecha previamente del libro de Isaías (capítulo 17) el que hallamos (decimos, como discurso) en el Salmo 30:5, lo que nos llevará a nuestra conclusión:

Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación, pero antes de la mañana el enemigo ya no existe. (Is 17:14)

Si leemos salmos 30:5 veremos la relación entre la angustia y el angustiador; la tarde como lloro y la madrugada como redención (cuestión que también en lo mencionado sobre Ap 20:2-10 e Is 27:1) halladas en este versículo de Isaías (aunque en hebreo no hay palabra para “enemigo”, en el contexto se entiende que se trata de los opresores de Israel conducidos por hasatán). Esto nos lleva a decir que entre el Salmo 29 y el 30 existe una relación profética que va del día del Señor al milenio y al jucio final, cuando el Adversario, la muerte y el She’ol serán lanzados al lago de fuego.


Hiné Hu báh

Hay una canción que habla de los últimos momentos que serán vividos en la tierra. Especialmente, en Eretz Israel. Ahí se librará la batalla final entre las huestes de las tinieblas y Adon Yeshúa. La descripción que hace la letra sobre el asunto recuerda la profecía de Yaacov (Nm 24:17), la esperanza final que realiza la redención. Es muy significativo que mencione a multitudes esperando sin hallar respuesta de ningún tipo y luego, otras que esperan al Príncipe de las tinieblas. Ésta es una imagen de lo que pasará cuando toda la perversión del mal se manifieste poderosamente para destruir al pueblo escogido de Elohim (después de muchas graves cosas.)

 Asimismo recuerda los signos mesiánicos de la esperanza final: la aproximación de la aurora, elemento que hallamos en algunas parábolas de Yeshúa, los profetas y los salmos. También las lluvias tardías que, ingeniosamente, son mencionada para hablar de corazones que “se están secando” por causa de una falta de respuesta divina. Finalmente, la frase “hiné Hu báh” (he aquí Él viene) en referencia al shemesh tzedaqá (Sol de Justicia de la profecía de Malakías que traerá la salvación) junto con el ruego desgarrado del Sal 118 hoshía na! (¡salva ahora!), tienen una referencia implícita a las palabras de Yeshúa: “el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt 10:22, 24:13 y 13:13) en referencia a aquéllos que hasta el último momento guardan los mandamientos, son fieles a Di-s y guardan el testimonio de Yeshúa. Éstos todavía pueden clamar Aná Adonay, hoshía na!

El paisaje lúgubre está precedido por lo que se denomina en la tradición hebrea como “Los pasos del Mesías” o “los dolores de parto”; catástrofes terrenales, tastrornos cósmicos, perversión exacerbada. Algo que encontramos igualmente mencionado en el B’rit Jadashá (Nuevo Pacto). De hecho, de acuerdo a esta misma tradición, después de 6000 años desde la creación del hombre vendrá el Mesías: 2000 años primeros, 2000 años de la Ley y 2000 años de los “tiempos mesiánicos” (es decir, en que el Mesías sería manifestado). Justamente en estos últimos 2000 años, los mesíanicos, son los momentos de los signos del fin. Estos timepos los vivimos ahora, pero aún falta porque se manifieste lo´más grave y, finalmente, la esperanza del Di-s Vivo. Por eso lo más importante es seguir la recomendación de Yeshúa: “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo”. (Mt 13:33)


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.