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“Hebel habalim”. Las vanidades, la creación y los días postreros.

Qohélet (Eclesiastés) es el libro que se lee en Sucot (la fiesta de las cabañas), completamente acorde con el signficado primario de la Sucá (la cabaña), como la vida fugaz. Ser pasajeros en este mundo es una de las premisas proféticas más significativas relacionadas con la vida cotidiana: la vida diaria representada en los afanes del trabajo y la imposibilidad de disfrutarlo, así como en la búsqueda del conocimiento y el placer. La vanidad corona la vida cotidiana con estos afanes.

La premisa profética de la que hablamos es precisamente el leit motiv del libro: “vanidad de vanidades, todo es vanidad”; todo, pues, lleva al vacío; la experiencia cotidiana de búsqueda del bien personal es infructuosa. De tal manera, que en la brevedad de esta vida es mejor pensar en el día de la muerte y es mejor tener temor de Dios en todo lo que se hace porque al fin, de todo lo que hicimos seremos juzgados.

El Midrash Qohélet Rabbah identifica las siete veces en que Qohélet dice “vanidad de vanidades” con los siete días de la creación. ¿Qué tiene que ver esto con los últimos tiempos? Decimos que el Principio siempre está relacionado con los días postreros: cada día, recptáculo de los elementos creados tiene en la Escritura el momento de su final. Así,

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” pero también “los cielos se disiprarán como humo y la tierra se deteriorará cual vestido”; con respecto al segundo: “que haya un firmamento”, pero también que “los cielos se arrollarán como un libro y todo su ejército se marchitará”; con respecto al tercero: “que se reúnan las aguas”, pero también que “el Señor destruirá la lengua del mar de Egipto; con respecto al cuarto: “haya lumbreras en el firmamento de los cielos”, pero también que “la luna se sonrojará y se abochornará el sol”; con respecto al quinto “, “rebosen las aguas (de seres vivos y que las aves aleteen sobre la tierra”, pero también “aniquilaré todo (…) aniquilaré las aves de los cielos y los peces del mar”; con respecto al sexto, “hagamos al hombre”, pero también “aniquilaré hombres y bestias”. Y con respecto al séptimo, al sábado, ¿qué vas a decir? –”quien lo profane, será muerto” –esto último se dice del que actúa consciente de obrar mal, pero el hombre que actúa mal de forma inadvertida, deberá ofrecer un sacrificio para que se le perdone–. (QR I 2.2.2.)

Esta interpretación de R. Yehudáh ben R. Shim’on nos recuerda que ciertamente “todo es vanidad” y que hasta la misma creación pasará por un juicio que le llevará a la destrucción, considerando hasta el mismo ser humano. Isaías, de donde también se sacan todas estas referencias de juicio contra la creación, habla también de una nueva creación (Is 65:17 e Is 66:22), de donde Kefa extrae la forma final del sentido de la esperanza que solamente tienen los justos y los que se mantienen firmes haciendo que la luz abunde en ellos más que la natural oscuridad:

Pero nosotros esperamos, según Sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. (2Pe 3:13)


En los días de Noé (2)


Playa de Bolonia, Tarifa

Cargado originalmente por Chodaboy

¿Qué es lo que no se espera el siervo malo de la parábola de la llegada de su Señor (Mt 24:45-51)? Yeshúa dice: “vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe” (v.50). Resulta que ese día justamente no lo espera, no porque le venga de improviso, sino porque no cree que llegue nunca.

Igualmente con “la hora que no sabe”; no porque sea ignorante de una hora inesperada, sino que ignora que existe una hora en la que él está inscrito: la hora del juicio de sus actos. Y este personaje resulta ser un siervo que se hizo malo, a fuerza de no ser “fiel ni prudente” (v. 45).

Fiel (πιστός): “personas que se muestran a sí mismas fieles en una transacción o negocio, ejecución de mandatos; o llevar a cargo deberes oficiales” (Gesenius).

Prudente (φρόνιμος): “inteligente, sabio”; “sabio en para sus propios intereses” (Gesenius).

El siervo malo no fue limpio de corazón (fiel), justof en las balanzas (Lv 19:36) ni sabio para los intereses de los cuales debió apropiarse, los intereses de la vida eterna. Y esa es su relación con la generación que no esperaba, tampoco, el diluvio, es decir, que habría un juicio para sus acciones. El siervo malo se hizo un cínico.

Finalmente, el fiel y prudente es el que puede entrar en el arca, porque conoce los tiempos y sabe que vendrá un juicio; en este sentido, la fidelidad y la sabiduría del justo se explican de la siguiente manera:: es de corazón limpio porque permanece humilde, y es sabio porque conoce el día que vendrá –aunque no sepa cuándo–.


El reposo de shabat, ¿cuál es el tuyo?


Kabalat Shabat II

Foto original por Kol Shofar

Para muchos de nosotros, descansar representa el momento de ocio; de dedicación a uno mismo, como si la labor de todos los días no dejara tiempo para el placer. Tal vez en esta forma de pensar se trasluce una verdad muy antigua, aunque ahora ensombrecida por la forma en que nuestra vida está valorada por el giro social al cual se tornan nuestra cotidianidad.

Tal vez, también, por eso el ritual del shabat sea un aliciente que nos aterriza hacia la diferencia del día. Y si lo vemos con propiedad, tan sólo es un elemento simbólico de lo que verdaderamente nos hace reposar. El amor del Padre, ése es el auténtico reposo de shabat. El shabat no nos aparta del mundo, pero sí de las inmundicias que en él abundan y en las que podemos caer; las cosas que Él abomina.

Isaías 58 es un pasaje que revela mucho de la forma en que Di-s desea que consideremos ese día especial. En este caso, el shabat está ligado con el ayuno, que es una forma de aflicción del alma por causa del pecado; por ser llevados por la inclinación que representa la carne. Sin embargo, cuando esto nos parece suficiente para llegar a una intimidad con nuestro Creador, en la medida de un esfuerzo personal por aflijirse, y no por un auténtico dolor respecto de nuestros actos, se vuelve un motivo para que seamos condenados.

¿No es más bien el ayuno que Yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

Esta primera reprensión se enfoca a los intereses personales y las promesas que Di-s da y que, como seres humanos en nuestra necesidad, pedimos y deseamos: ser escuchado por Di-s, ser luz, tener el alma saciada, tener vigor, etc. Pero la segunda parte, tiene que ver con nuestra relación personal con Él, y es cuando en shabat entra en escena; famoso pasaje que es recitado en el Kidush matutino del día para recordar las promesas y los compromisos que tenemos con nuestro Señor al respecto:

Si retrajeres del día de shabat tu pie, de hacer tus deseos en mi día santo, y lo llamares, delicia, santo, glorioso de Adonay, y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni haciendo tu voluntad, ni hablando tus propias palabras; entonces te deleitarás en Adonay… (v. 13; subrayado nuestro)

Fijémonos en las 3 maneras en que el shabat es nombrado (delicia, santo, glorioso de Adonay) en contraste a los 3 poderes humanos: los propios caminos, la voluntad propia y las palabras propias (el mundo del yo inmanente). El shabat es el momento donde el hombre se da, en correspondencia con el Eterno, para deleite, santidad y gloria; donde el aparejo del mundo, la carne y el pecado no exhiben su vanagloria y frivolidad, sino que se entregan de vuelta al Autor de la vida para ser modificados hacia un modo de vida más grande.

El shabat es el principio de la negación de mí mismo, ahí donde reposo de los poderes humanos y me encamino hacia la trascendencia de lo Alto.


La oración y los últimos días

Lucas 18. El primer mashal de Yeshúa en esta ocasión es sobre la t’filáh (oración). La nota inroductoria de Lucas nos habla del tipo de lector que sugiere el texto, pero con una profunda visión hebrea sobre el asunto a tratar, extraída de los testigos de esta parábola.

Yeshúa nos cuenta sobre una viuda hallada en el colmo de males: siendo oprimida por su enemigo, al pedir al juez justicia, se encuentra con que este también es inicuo. Pero ella insiste hasta que llega el momento en que este juez injusto le concede tzedaqá por haberse convertido en su dolor de cabeza.

Lo que pudo haberle causado mayor molestia a este hombre no era la mujer, sino la fuerza del clamor por la justicia, como si ésta, a pesar de la incredulidad del juez en ella (ni temeroso de Di-s ni respetuoso de hombre), fuera a ser real. La viuda obtuvo lo que pidió.

Ella no se detuvo en su clamor; no renunció a pesar de ser una mujer sin marido, sin sustento, sin quien le proveyera. Vemos que este mensaje encuentra su significado apropiado con las palabras finales del Señor:

¿Y acaso Di-s no hará justicia a Sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia . Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

Lucas 18:7-9

Yeshúa hablaba al corazón de Su pueblo: la viuda era Israel que se veía sin respuesta a sus clamores cotidianos sobre la liberación de la opresión y que se veía a sí misma como sin marido, su Di-s. Sin embargo, el Señor les exhortó a seguir orando, pero con emunáh hasta el fin de los días, cuando vuelva de nuevo, deseando hallar a esta viuda fiel a su clamor; sin sucumbir a la tentación de hacerse rencorosa o vengativa, agobiada por el desánimo.


La venida del Mesías: misterio cósmico 1

El profeta Amós registró las siguientes palabras del Creador:

Los que convertís en ajenjo el juicio, y la justicia la echáis por tierra, buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como de noche; el que llama a las aguas del mar y las derrama sobre la faz de la Tierra: Adonay es Su Nombre;

y añade:

que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y hace que el despojador venga sobre la fortaleza.

En una sociedad en la que los pobres y los ricos se diferencian crudamente en cantidad y en privilegios; donde el derecho está torcido y la justicia está en favor del criminal, cuando los que deben ser el ejemplo vivo de la revelación de Di-s han olvidado la Ley y el testimonio del Eterno, y a su alrededor se han vuelto como sus enemigos: perversos, idólatras, criminales, opresores del pobre y olvidadizos del hambriento; cuando las costumbres de Sodoma y Gomorra impregnan la cultura como reclamándola de origen…

¿Algún parecido con el día de hoy? La crisis de hambre, financiera, moral que vivimos tiene su raíz en quien nadie ejerce la justicia con rectitud. Y luego, los que deben llevar una vida basada en el poder de Di-s han olvidado Sus mandamientos y Su verdad en ellos (La verdad primigenia de los mandamientos es Yeshúa, como lo entiende R. Shaúl: “el fin de la Ley es Mashiaj”, siendo fin una palabra griega que significa “completitud” y “propósito”.)

Amós profetizó juicio sobre las naciones perversas que no tienen a Di-s como Su regulador. Pero es también contra los que pretenden tenerlo que el juicio se eleva con dureza. Estos juicios contra los elegidos son:

  • Langostas: como aquello que devora lo que produce la tierra y trae el hambre.
  • Sequía: como aquello que convierte en desierto la vida sin su sustento y el sustento es Di-s.
  • Fruta de verano: como algo recolectado para ser consumido.
  • Destrucción de los santuarios: como el fin de la relación hipócrita con Di-s adornada de ritual.

Israel esperaba, además, al Mesías, esto es: la redención y la libertad; el juicio contra sus enemigos. Pero ellos hicieron de esa libertad un código de perversidad para su condenación al no tomar en serio los preceptos divinos, pervertir el juicio y tornarse a las costumbres depravadas de sus vecinos, sus cercanos enemigos.

A estos, Di-s comunica:

¡Ay de los que desean el día de Adonay! ¿Para qué queréis este día de Adonay? Será de tinieblas y no de luz; como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra.

A las “vacas de Bashán”, las mujeres ricas que extorsionaban a los que no eran como ellas; a los “reposados en Sión” y “[!] los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel!” (también, como mencionamos previamente, a los que tuercen el derecho, nada más ni nada menos que los creyentes en el Señor), a éstos nos dice: tres veces: “Buscadme y viviréis”, “Buscad a Adonay y vivid” y “Buscad al que hace las Pléyades y el Orión…”

Tres veces, y en la última, tres formas de hablar de la redención:

  1. Hacedor de las Pléyades y el Orión.
  2. Vuelve las tinieblas en mañana y hace oscurecer el día como noche.
  3. Llama a las aguas del mar y las derrama sobre la faz de la tierra.

Y aún más, una cuarta, como el colmo de todo ello -en respuesta al colmo del pecado de la casa de Israel y la de Judá (Am 2:4 y 6)-:

4. El que esfuerza al despojador sobre y el fuerte y hace que el despojador venga sobre la fortaleza.

 Esto tiene una conexión con el Día del Señor, conforme al contexto. Di-s establece un juicio eterno que habrá de realizarse el día que venga, proyectado en los tiempos finales, tanto para esa época como para la nuestra. Pero, ¿cómo puede ser entendido este pasaje? ¿Por qué los que tuercen el derecho deben ver al Creador de una constelación y un grupo de estrellas? ¿Cuáles son los referentes bíblicos de este mensaje? O es una simple metaforización que cae en el sentido común.


Salmo 30, después de la ira

Este salmo tiene de interesante, primeramente, que sigue al 29, un salmo de juicio y en segundo lugar, que fue cantado en la dedicación de la Beit Hamikdash inaugurada por Salomón. Es un canto de alabanza y de agradecimiento por el rescate de la muerte y eso lo hace profético, sobre todo cuando dice: “¡Oh Adonay!, hiciste subir mi alma del She’ol; me diste vida para que no descendiese a la sepultura” (v. 3), lo cual podemos tomar como una referencia a la resurrección (¡qué casualidad, justo después del reinado del Sal 29:10!, véase Ap 20). Los versículos siguientes no dejan de ser más interesantes, citémoslos por completo:

Cantad alabanzas al Señor, vosotros sus santos, / y alabad Su Santo Nombre. / Porque Su ira es por sólo un momento, / pero Su favor es por toda una vida; / el llanto puede durar toda la noche, / pero a la mañana vendrá el grito de alegría. (versión De las Américas)

La ira de Di-s, comparada con la recompensa de la vida eterna es tan sólo un momento. De  hecho, la denominación de “día” del Señor nos refiere a su aparente brevedad. Esta parte del salmo es como un canto después de la ira; y si el salmo 30 está en relación con la inauguración del Templo entonces habla del reinado mesiánico. Al venir la justicia sobre la tierra, Di-s hará que los hombres vuelvan “sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Is 2:5.)

Esto recuerda las palabras de Rav Shaúl al decir que “los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada” ( Ro 8:18 ). Aunque él no estaba hablando del día del Señor podemos ver que la esperanza puesta en la fidelidad de Di-s mantiene firmes los espíritus de quienes, igualmete, permanezcan fieles a Él en medio del lamento.

Aún estos momentos de angustia, pues la esperanza hace permanecer en el amor que debemos a Di-s, es decir, la obediencia. Las palabras del Salmo 30:4 (“la ira dura un momento”) tienen, a los ojos del lector atento, una relación significativa e intertextual con Isaías 26, un cántico que enfatiza en la confianza en Di-s y cuyas palabras finales nos hablan de “dolores de parto” (una expresión de los días postreros usualmente connotada por el Talmud) y con ello, de la resurrección. Ha de notarse que habla también del día de la ira y de la forma en que se le denota como fugaz y se advierte con suma ternura a Su pueblo:

 Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. Porque he aquí que Adonay sale de Su lugar para castigar al morador d ela tierra por Su maldad contra Él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos. (v. 20-21)

Si seguimos leyendo hasta el primer versículo del capítulo 27 encontraremos una clara conexión con Apocalipsis 20:10. Previamente se habla de que un ángel con una cadena en la mano prenderá al ”dragón, la serpiente antigua” y que en Isaías es llamada “serpiente veloz … serpiente tortuosa”. En esta última cita se habla de castigarlo con espada “dura, grande y fuerte” y de matarlo, cuestión que hallamos en Ap 20:10 y que viene después de los mil años de reinado mesiánico. En Isaías no es clara la división de acontecimientos como parece serlo en Apocalipsis, sin embargo, vemos que es totalmente coincidente después del día del Señor.

Una especial conexión discursiva encontramos entre el Salmo 29 y el 30, sobre todo en la forma en que se enuncia el poder de Di-s, el día de la ira y la esperanza halladas en Isaías 17:12-13:

¡Ay!, multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas. Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Elohim los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino.

Ahora veamos que dicen los versículos que comienzan a hablar de la ira de Di-s y Su juicio sobre las naciones en el Salmo 29 (para una explicación de esto descárguese para escuchar la breve enseñanza “Drashá Tehilim 29″ que se encuentra en la caja del margen derecho o índice de este blog, llamada “Ve lee oye”):

Voz de Adonay sobre las aguas; / truena El-Hakavod. / Adonay sobre las muchas aguas. / Voz de Adonay con potencia. / Voz de Adonay con gloria.

Pero es el versículo siguiente de la cita hecha previamente del libro de Isaías (capítulo 17) el que hallamos (decimos, como discurso) en el Salmo 30:5, lo que nos llevará a nuestra conclusión:

Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación, pero antes de la mañana el enemigo ya no existe. (Is 17:14)

Si leemos salmos 30:5 veremos la relación entre la angustia y el angustiador; la tarde como lloro y la madrugada como redención (cuestión que también en lo mencionado sobre Ap 20:2-10 e Is 27:1) halladas en este versículo de Isaías (aunque en hebreo no hay palabra para “enemigo”, en el contexto se entiende que se trata de los opresores de Israel conducidos por hasatán). Esto nos lleva a decir que entre el Salmo 29 y el 30 existe una relación profética que va del día del Señor al milenio y al jucio final, cuando el Adversario, la muerte y el She’ol serán lanzados al lago de fuego.


El día está cerca

Cuando se habla de lo apocalíptico regularmente vienen a la mente las catástrofes, la maldad, la destrucción, pero a veces se olvida que al final prevalecerá el Mesías. Cuando se habla del reinado de Di-s sobre la tierra se piensa justamente en los nuevos cielos y la nueva tierra, pero se olvida del precio que hay que pagar por ello. Así también tenemos que cuando se habla del día del Señor se habla de la gloriosa venida de Yeshúa; de levantar las cabezas para recibirLe, pero se olvida que viene a juzgar a la tierra. Y es este juicio sobre lo que se advierte continuamente entre los profetas; no de las maldades, porque habrán de venir; ni la escasez y el hambre, las catástrofes, etc., pues sólo son señales del fin. El fin es lo que importa.

Los discípulos de Yeshúa preguntaban: “Maestro, ¿cuándo será esto? ¿Y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder?” (Lc 21:7). Y el Maestro les responde: “Mirad que no seáis engañados” (v. 8 ) y expone a manera de advertencia las señales, en cuanto a lo que sucederá con ellos. Pero hay algo interesante; la frase que viene después de hablar de Su llegada.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. (Lc 21:28)

El alba como el momento de la redención.

El alba como momento de la redención.

Estas palabras no están hablando del orgullo que un seguidor de Yeshúa debe sentir al presentarse las señales (porque son las señales “estas cosas [que] comiencen a suceder” y que ya están sucediendo). Erguirse y levantar la cabeza, por supuesto, no por las señales sino por la redención. Pero entre las señales y la redención (“que está cerca”) no existe una porción temporal determinada por Yeshúa… Él dice lo que nos debe interesar: erguirnos y levantar nuestra cabeza porque la redención (de los que hacen esto) está cerca. Pero, ¿qué tan cerca? Esta frase, en el contexto de la advertencia de los padecimientos -que no es una explicación de las señales- puede no estar hablando de un tiempo cronológico ni sincrónico, sino de un acontecimiento en relación a la actitud que sus discípulos deben tomar. El valor de sentido de la cercanía del día está determinado por mantenerse erguidos y tener levantadas las cabezas, por lo que la atención -y la tensión- cae sobre esto.

En el griego de texto la palabra para “erguirse” es ἀνακύπτω que quiere decir “levantar el cuerpo entero”; y para “levantarse” es ἐπαίρω que significa “elevarse” (como una oración o una bendición son elevadas al cielo. También: recobrar el ánimo). En otras palabras, parafraseando el versículo: “levántense por completo y cambien de posición, de abajo hacia arriba, sus cabezas”. Tenemos, pues, una posición corporal.

El cuerpo representa la totalidad de la persona pero la cabeza su dirección, ésta es el valor de la posición corporal. El cuerpo erguido nos habla de rectitud y de fidelidad; de una conducta intachable y una firmeza en el camino agradable a Di-s. La cabeza nos habla de la atención puesta en los cielos y un giro radical en sentido contrario respecto del lugar hacia donde se dirigía. Así, vemos que esta posición corporal no es algo fijo que hallamos de principio a fin, sino toda una representación simbólica, como el despertarse de un sueño; de acomodar la postura; el paso de un estado a otro (y esto es algo a lo que se urge una vez entrando en la gracia de Adon Yeshúa.)

Así vemos que el cuerpo fime habla de la conducción (la conducta) y la cabeza levantada del referente de esa conducta. Es decir, vivir conforme a lo celestial; cambiar del reposo a la firmeza en relación al camino de Di-s y posar toda esperanza y dirigir la mirada a lo celestial (Col 3:1).

Pero se preguntará: ¿esto hasta el último momento? Nótese que lo “cerca” que está la redención (y en cuanto redención contiene implícitamente ser librado de opresiones) no es una acción enfocada en el tiempo de la redención sino en el modo en que se presenta esa redención: es traída cerca, o bien, es cercana. Esto brinda luz sobre la postura corporal, pues sólo teniendo esta postura la redención puede estar cerca, de tal manera que la posición es la clave de esta redención final.

La redención a efectuarse es, literalmente, un rescate por el cual se ha pagado un precio ( ἀπολύτρωσις ), es decir, que Di-s vendrá para llevar a cabo el rescate de aquellos por los cuales pagó un precio, el rescate de sus vidas por mantenerse erguidos y con la cabeza hacia el cielo. En otras palabras: aquél rescate está cerca de los que tienen esa posición corporal o estilo de vida.


Yom Adonay יוֹם יְהוָה (el día del Señor)

“El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y  espantoso de Adonay” (Joel 2:31)

Tormenta en Tel Aviv

¿Quién no quisiera que estuviera aquí Yeshúa reinando, con todo Su poder y Su gloria sobre la tierra? Y que Su Reino sea establecido y todos estemos adorando al Rey de reyes, y todos nuestros problemas estén lejos de nosotros y las cuerdas del adversario sean rotas y gocemos de la exaltación de nuestro Amo… Pero, olvidamos algo: ¿qué estamos haciendo ahora para estar ahí?

No olvidemos que el acceso a la salvación fue abierto por los méritos de Yeshúa en la cruz, así que no hay algo que el hombre pueda hacer para salvarse sin el poder de Su sacrificio. Pero pongamos especial atención a lo que sigue en esa salvación: convertirse en un hijo de Di-s; convertirse en un discípulo del Maestro Yeshúa (sobre esto ya hay una página publicada en este blog: ¿Tienes parte en la salvación?, véase Emet V’emuná y su sección Hayeshuá). Así que, ¿hay algo que podamos hacer para ser protegidos y salir airados el día del Señor?

Permítaseme aclarar algo. ¿Qué es el día del Señor?

¡Ay de los que desean el día de Adonay! ¿Para qué queréis este día de Adonay? Será de tinieblas y no de luz; como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra. ¿No será el día de Adonay tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor? (Amós 5:18-20)

¡Ay del día!, porque cercano está el día de Adonay, y vendrá como destrucción pro el Todopoderoso [...] Tocad trompeta en Sión, y dad alarma en Mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra porque viene el día de Adonay, porque está cercano. (Joel 1:15 y 2:1)

Tormenta de arena en Siquem

Sobre esto Yeshúa hace una advertencia tan grande que recomienda que nuestros corazonres no se carguen de ”glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida y venga de repente sobre vosotros aquél día” (Lc 21:34). No es de extrañar la genial referencia al profeta Abdías (1:15) en la oración ejemplar que da a Sus discípulos (Mt 6:9-13) y sobre todo en su final explicación (vs. 14-15). Así como cuando dice “bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5:7); en la parábola de “los dos deudores” (que debería llamarse del Padre misericordioso y el deudor impío -Mt 18:23-35) y en la de la venida del Hijo del Hombre (Bar Enosh) en Su Reino (Mt 25:31-46). Todo ello es una enseñanza sobre el día del Señor con referencia a:

[...] cercano está el día de Adonay sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza. (Abdías 1:15)

Tormenta en una región cerca del Mar Muerto

Esta es una tremenda afirmación de juicio que pone a las obras de todos los hombres, creyentes y no creyentes en Yeshúa, en estado de alerta: “¡Ay de los que son sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!” (Is 5:21). Es interesante notar que los profetas condenan las acciones de un pueblo que, se supone, conoce a Di-s. Los que deben llevar el derecho y que son autoridades religiosas y gobernantes, son designados como enemigos de Di-s (Is 1:24), aquellos que serán decapitados delante de la presencia del Amo (Lc 19:27). Los líderes religiosos son los que se apacientan a sí mismos (Ez 34:2-3), algo que Yeshúa advierte cuando habla del siervo fiel y prudente y el siervo malo (Mt 24:44-51) con referencia a Su venida con aparente tardanza (o, en otras palabras, la ira de Di-s que no es manifiesta). ¿Alguna diferencia con la actualidad?

Los finales días estarán caracerizados por la apostasía y el gobierno del que es por completo contrario al Mesías. Pero todo eso será cobrado por la ira de Di-s cuando Él venga de nuevo, no como cordero sino como león. ¿Cómo estás tú en todo esto? Los que se hacen amigos del mundo se hacen enemigos de Di-s.


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