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La gloria de la libertad


Pesach – Seder Plate

Imagen originalmente por lr505

Pesaj (pascua) es la primera fiesta, después del shabat, que inaugura el año sagrado. Con ella nacemos para ser un pueblo para Di-s. El Di-s de nuestros padres, de aquellos que comparten la promesa del Deseado, el que vino y vendrá a juzgar a la tierra.

Pesaj nos cuenta algo que ya sucedió y lo recordamos para anclarnos a la realidad de nuestra condición actual; quienes hemos creído somos nuevas critauras en el poder del Mesías.

Israel salió de Egipto, a pesar del poder egipcio. Israel ha escapado de sus enemigos, aunque con fuertes padecimientos, y sus enemigos son finalmente capturados, eliminados. En el seder de Pesaj cantamos “lefijaj”, diciendo:

“pues no se levantó sólo uno para exterminarnos, sino que de generación en generación se levantan para matarnos”

No hace falta evocar los acontecimientos históricos del siglo veinte para recordar esta tremenda verdad. Hoy mismo el pueblo judío sufre persecusión en Argentina, y en varios lugares del mundo se obra violencia en su contra. En Europa y el continente americano, las noticias sobre el Medio Oriente muestran a un pueblo judío injusto contra los palestinos; sin escrúpulos, combatiendo estúpidamente por una tierra que “no es de ellos”.

La mala fama sobre el pueblo de Israel siempre está acompañada de suma ignorancia e intereses judeófobos. Sin embargo, no puede decirse que el pueblo judío es un pueblo santo. Por ello mismo Di-s, en Su Palabra menciona al remanente. De todos aquellos que padecen el mal, unos quedan, quebrantados y en ellos el Señor edifica de nuevo. Por ello podemos cantar junto a ellos:

“pues no se levantó sólo uno para exterminarnos, sino que de generación en generación se levantan para matarnos;
y el Santo, bendito sea Él, nos libra de sus manos”

¿Cuál es el mérito de Israel para ser liberado? Ninguno, pues se cata en el Seder el salmo 115 que comienza: “No a nosotros Adonay, no a nosotros sino a Ti sea dada la gloria”.


Shabat Kodesh 2

¡Shabat shalom! Continuemos con nuestra relfexión sobre el shabat. En la primera parte hablamos sobre cómo es considerado en una triple dimensión, según lo que debe ser recordado (la creación, la libertad y lo sagrado). Ahora hablemos un poco sobre el sentido de este tipo de remembranza:

1. El shabat representa la salvación.
El 7o. día es “pacto perpetuo” dado a Israel, en el cual el regocijo de la salvación también se celebra.
En Yeshúa, la marca numérica del día está presente al obrar Él mismo 7 milagros en shabat. El siete significa primeramente la perfección divina; de la obra divina.
Fue un día de shabat cuando la libertad en Su Nombre se proclamó por boca propia (Lc 4 16:21) y, también, al declararSe Amo del Shabat (Mt 12:8; Mr 2:28 y Lc 6:5), usando el título mesiánico de Su gusto: el Hijo del Hombre. Forma profética de designarSe a Sí Mismo con relación al día de reposo.
¿Pero qué significado puede tener todo esto en la vida espiritual del creyente en Yeshúa? Nada más ni menos que el hecho de que shabat representa la libertad en Él, es decir, la salvación está tipificada en el shabat.
La relación entre estos tres pasajes nos debe parecer clara a la luz de la función de los sucesos: la obra divina (los milagros), la proclamación de la libertad y la salvación (la profecía confirmada por los milagros) y, por último, la declaración de la autoridad que el Hijo del Hombre tiene como Amo del día de reposo (el autor del verdadero reposo que consiste en deleitarse en el Señor y que corona el séptimo día -Is 58-).
El shabat abre el horizonte a un entendimiento trascendente sobre la vida espiritual revelada en Yeshúa. En otras palabras, Yeshúa mismo hizo el día séptimo para regocijo del alma cansada, del enfermo, del cojo, del ciego, del sordo, y en él se entrara a la dimensión de una libertad sagrada.

2. Remembranza de la obra de la creación.
La libertad del yugo de opresión que es el camino errado de nuestros corazones, éso es el día. Pensémoslo de este modo: el shabat es un “pacto perpetuo” (Ex 31:16) para que por generaciones se recuerde que Di-s hizo los cielos y la tierra. ¿Qué motivo tiene el recordar esto? Es tan importante que se dice de este día que debe ser guardado, recordado y santificado (Deut 5:12). Se debe recordar que uno fue esclavo y que el día de reposo es la celebración de nuestra libertad. Si trasladamos esto haciendo una exégesis de acuerdo al ministerio del Mesías relatado en los Evangelios, entonces hablamos de que es la celebración de la salvación.
Pero volvamos a esto: ¿qué motivo tiene celebrar el shabat como pacto perpetuo con relación a la creación? Pues que Di-s creó los cielos y la tierra perfectos, y nosotros pervertimos Su obra. Di-s es justo y nosotros tergiversamos la justicia. Di-s es misericordioso y nosotros no actuamos amando a nuestro prójimo ni a nuestros enemigos. Recordemos, pues, esto.

3. Principio de las convocaciones de santidad.
Por eso, el hombre atado al pecado sólo puede salvarse de la esclavitud si Di-s le libera. Ya hemos visto que esa libertad fue obrada, proclamada y declarada por Yeshúa con relación al shabat. Ahora bien, en cuanto tal, el shabat es sagrado. Di-s instituyó el día para que Le rindamos gloria y honra por Su obra, recordemos nuestra transgresión y nos arrepintamos deseando Su libertad. Por eso el shabat es el principio de los días en que debe haber reunión santa para encontrarse con Di-s, por parte de la congregación de Israel. Esto es, las fiestas bíblicas (la pascua, las semanas, las tormpetas, el día del perdón y las cabañas.)
Todas ellas están modeladas por el shabat y su número (Levítico 23), esto quiere decir que en el fondo subyace el principio divino de la libertad, lo sagrado y el recuerdo de nuestra insuficiencia para salvarnos y llegar a Di-s.
El shabat es retorno a Di-s.


Shabat Kodesh 1

De todas las cosas que pueden decirse sobre el día de reposo, está el significado trascendente de su práctica, más allá de las formas convencionales para entenderlo. Seguramente en la mente de muchos está la pregunta de cómo es ese reposo. ¿Qué significa reposar el día de shabat? No sólo eso, aún preguntas, para algunos más inquietantes entre los creyentes en Yeshúa, como: ¿debo respetar el shabat? Consideremos de entrada esta pregunta respondida: si en el B´rit Jadashá no se plantea el problema es porque el mundo en el que se desarrolla es judío. Esta pregunta, pues, no tiene planteamiento coherente. Así que sigamos con nuestra pregunta principal, ¿qué significa ese reposo? ¿Cómo reposar? Debemos decir, antes de continuar, que el shabat y su reposo pueden ser entendidos en varios niveles. No haremos un recuento histórico de cómo el shabat es considerado, pues en este blog no hay espacio total para ello y existe, además, mucho material que puede ser consultado. Mientras, comencemos por la forma en que es tratado por la tradición de su celebración en esta primera parte, para terminar, después, en otra entrega, hablando de la relación entre shabat y Mashiaj:

1. Kidush y el séptimo día.

Fuera de discusión está el hecho de que el día de reposo es el séptimo. Desde el Génesis hasta la semántica castellana para ese día (“sábado”, de shabat) el día representa la obra perfecta de Di-s. En el kidush se le recuerda primeramente por versículos escogidos del Génesis (Bereshit) que hablan de que

Di-s completó en el séptimo día Su labor … y cesó en el séptimo día … Dis bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él cesó de toda Su labor que Di-s había creado para hacer (subrayado mío.)

Esto debe dejar claro que el día de reposo no puede ser cualquiera, como por ahí muchos venidos al Señor en el Nuevo Pacto, comentan y toman para sí. Nótese que “séptimo día” está repetido 3 veces, así como el hecho de que Di-s cesó de Su labor (uno de los significados para shabat es cesar). Esto quiere decir que es completa la afirmación así como el hecho sagrado de que es el séptimo día aquél que Di-s bendijo -como a todos los demás- y que santificó -como únicamente a este día-. Por eso, y sólo por eso, el shabat es el único día santificado por Di-s. Queda zanjada toda discusión sobre la santificación humana de cualquier otro día o de todos. Para esto digamos que los días no necesitan ser santificados, sino las personas. Además de que nadie tiene el poder de santificar un día, como Di-s. Nada tiene que ver el considerar “todos los días” para que en ellos obedezcamos al Señor y el hecho de que el séptimo día es santo.

2. Día séptimo + santidad = shabat sagrado.

Justamente el título de esta serie es Shabat kodesh, “shabat sagrado”, cualidad imborrable -aunque violable- del carácter del día. Si es completo el sentido del reposo y santidad para este día, ¿por qué no es repetido de la misma manera que el cesar de Di-s? La pregunta más adecuada es: ¿por qué es mencionado tan sólo una vez? Por que es único. El uno tiene que ver, en este caso, con el designio divino de todo aquello que no puede ni debe ser cambiado, el shabat, pues, no tiene contraparte: no existe un dia de no-reposo. Esto quiere decir que cualquier otro día que los hombres santifiquen, que no sea el séptimo y que no parta del mismo -ya lo veremos- es una invención arbritaria. Y no santa.

La santidad del día para ser entendida debe ser representada. Así, siguiendo la recitación del kidush, vemos que termina diciendo que es:

…remembranza de la obra de la Creación, el principio de las convocaciones de santidad, remembranza de la salida de Mitsráyim.

Estas tres características primordiales abren el panorama para la significación del día. Resulta que Di-s comenzó santificando el séptimo día para conventirlo en reposo de Su pueblo elegido y de la historia de éste. El shabat determina el orden calendárico del tiempo hebreo, aquí está su quintaescencia cotidiana. El orden de las celebraciones y las reuniones santas, todas ellas formas de comprender nuestra relación íntima con Di-s. No sólo eso, finalmente, el shabat recuerda la libertad primordial del pueblo hebreo, que en Yeshúa, sabemos que Di-s escondió el significado de la liberad del pecado para obtener la vida eterna. De tal manera que el shabat contiene el valor y el sentido de la vida desde el comienzo de la creación, pasando por la estructuración de nuestra relación con Di-s, hasta el momento de los días postreros, cuando el Mashiaj vendría a redimir al mundo, y con ello, el paso hacia el Olam Ha’ba, el mundo venidero.

La próxima vez hablaremos del sentido de el reposo de y en shabat. ¿Quién puede quitar lo que Di-s dio y lo que Él santificó?


La noche de Pésaj y la redención del mundo

En el libro del profeta Zacarías se menciona lo siguiente:

sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí que Yo grabaré su escultura, dice Adonay de los Ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. (Zac 3:9)

Esta piedra mencionada en Zacarías, lo está en relación a Josué sumo sacerdote respecto de la reconstrucción del Templo al regreso de los judíos a Eretz Israel desde Babilonia. Esta es una piedra angular, primordial en la edificiación de dicho edificio, tal como se habla de ella en el Salmo 118:22,

la piedra que rechazaron los edificadores vino a ser la piedra angular.

temple_1Cuando la escultura de la misma esté grabada porel mismo Di-s, el pecado de la tierra -Israel- será quitado en un día. Este día puede ser una alusión al servicio del Yom Kipur en cuanto hay un sacrificio expiatorio representado en un macho cabrio que es inmolado y la acción de apartar el pecado de Israel representado en el otro macho cabrío llevado al desierto. El apartar el pecado, llevarlo a la desolación es una idea que está presente también en Miqueas 7:19,

sepultará nuestras iniquidades y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Finalmente, en Éxodo se dice:

fue en ese mismo día que salieron todas las legiones del Eterno de la tierra de Mitzrayim. (Éx 12:41)

En todas estos encuentros escriturales, el denominador común es que un un solo día ocurrirán grandes cosas. Tenemos el agente de la expiación y el apartamiento del pecado; a Di-s mismo sepultando la iniquidad y echando el pecado y también a Él como escultor de una piedra angular para el Templo, con la que comenzará la edificación del mismo. Lo importante es, pues, que todas están relacionadas con un solo día (háblese de la noche, es lo mismo, pues el día hebreo comienza al crepúsculo.)

passoverEn ese día el pecado será apartado, arrojado, quitado, como en la noche de Pésaj fue libertado Israel de inmediato, acción comparada con un pan que no pudo fermentar. Este pan, dice Yeshúa, es Su cuerpo entregado por nuestra causa (Lc 22:20) y Su sangre, la expiación y la garantía de salvación, en un solo día, el día de Su sacrificio como korbán.

Ésa es la escultura tallada por Adonay, es decir, hecha a medida de la redención y la libertad de Su pueblo y del mundo:

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Di-s enviados por toda la tierra. (Ap 5:6)


פסח – Pésaj

El Mesías vino como el maná del Cielo, el maná de Di-s. Acompañado por el rocío, Di-s mismo siendo este rocío que trajo el maná, como cuando Israel en el desierto;  juntos como Abraham e Itzjak fueron rumbo al sacrificio, así el Padre y el Hijo, el Dador y el Enviado, el Eterno y la Promesa, Su Palabra, Su Poder, el Poder de Su diestra.

Él mismo descendió como el rocío para Israel y el mundo en Mashiaj. Siendo Mashiaj, Yeshúa HaNetzeret, el vástago de las raíces de Ishaí (mi Salvación, mi Di-s), Yeshuatí HaEl HaGadol.


Desde la idolatría, en los postreros días.

El exilio de Israel, profetizado ya en Deuteronomio, expone la vida del pueblo de Di-sen las peores condiciones: postración, idolatría, sequedad; como muertos, habiendo hecho figuras de su propia locura, “dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen” (Deut 4:28), así somos cuando decidimos apartarnos en pos de nuestros caminos, conducidos por nuestra sabiduría; construyendo nuestro propio destino de fatuidad.

Sin embargo, es claro el texto cuando dice: “si desde allí buscares a Adonay tu Di-s, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma” (v. 29), lo cual, demuestra la grande misericordia de Di-s; habiéndose apartado hacia la muerte, como lo representan los ídolos, Israel, desde ahí, en medio de la idolatría y la transgresión, puede hallar hacia Di-s las puertas abiertas, mientras el corazón esté completamente convencido, y el alma, de necesitar de Sus aguas.

El exilio es como un desierto. Fuera de Israel, de hecho, hay desiertos. Esta situación está contemplada aún para los postreros días, cuando Di-s extiende Su misericordia, diciendo a Israel, “si …  volvieres a Adonay tu Di-s, y oyeres Su voz” (v. 30).

Estos “postreros días” son momentos de “angustia”, “estrechos” -como es lo que significa en hebreo- y esto hará que los que no se acuerdan de Su Di-s, en ese momento, lo tengan en mente y vuelvan a Él.

Esto nos ayuda a ver que en el quebrantamiento de Su pueblo, Di-s se muestra misericordioso a pesar de su transgresión. Pero los que vuelven a Él sólo son los que no dejan ni una mínima parte de su corazón en la vida de opresión, en la opulenta y seca vida que es andar en nuestros propios caminos, conducidos por la sabiduría personal…

Esta condición en la que el potencial humano se ve destruido, es el comienzo de la verdadera libertad; el corazón humillado es el único que puede acceder a cambiar su yugo por el de Di-s que realiza con poder Su obra en quien vuelve.

Esta libertad sólo existe cuando el quebrantamiento se convierte en el estado en que el alma permanece: humildad y mansedumbre habrían de ser nuestras constantes; si bien la oportunidad es extendida hasta el último momento para Su pueblo, ¿cuántas veces no hemos menospreciado a Di-s cambiando Sus mandamientos por nuestra propia ley en nuestros corazones, hoy, antes de los postreros días, que acaso no nos alcance el tiempo para volver, si no lo hacemos ahora?


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