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Yom Hazikarón (el día del recuerdo de Su pacto)

Esta semana es Yom hazikarón, la fiesta del recuerdo, llamada también, Rosh Hashaná, y en la Biblia Yom Teruáh. En el rezo se dice lo siguiente:

Y en Tus escrituras santas está escrito: “Hizo memorial para Sus maravillas, pues lleno de gracia y misericordioso es el Eterno”. Y está escrito: “Otorga alimento a aquellos que Le temen, y recordará para siempre Su pacto”. Y también está escrito: “Recordó para ellos Su pacto y cedió conforme a Su abundante misericordia”

Rezo de Musaf de Rosh Hashaná

Después, otros versículos de los profetas son citados en relación al recuerdo de Di-s respecto de Su pueblo,

para que sea recordada delante de Ti nuestra memoria y la memoria de nuestros padres; la memoria de Yerushaláyim, Tu ciudad; la memoria del Mesías hijo de Tu siervo David y la memoria de todo Tu pueblo, la Casa de Ysrael; para rescate, para bien, para gracia, para bondad, para una vida buena y para paz, en este Día de la Remembranza (Yom Hazikarón), en este día de festividad, en este día de santa convocación, a fin de tener misericordia de nosotros y otrorgarnos la salvación.

Este recuerdo por parte de Di-s se busca a partir del ruego, y éste es finalmente por la salvación. De ahí que, antes y después de tocar el shofar, se mencionen versículos recordando delante de Di-s -como una justificación del ruego mismo- las promesas de Di-s y Su pacto con Israel. De hecho, se hace la remembranza del sacrificio de Ytzjak (Isaac): “Recuerda hoy la prueva de Ytzjak en favor de su descendencia”. Y se añade: “Bendito eres Tú, Eterno, que recuerda el pacto” (musaf de R.H.). Después, se toca el shofar…

Las alucionas al sonido del shofar son evocaciones de la salvación de Di-s en los últimos días, cuando reúna a Su pueblo en la tierra de Israel y muestre al mundo su elevación después de toda vergüenza.

Recuerdo para nosotros de nuestra insuficiencia para alcanzar la justicia, el bien, la rectitud, la paz, y que sólo el Mashíaj nos puede dar. Como un sonido de shofar es la voz del Señor; Él reunirá a Sus exiliados de los confines de la tierra. Será el día en que venga Adon Yeshúa, el Día del Señor, temible.

Oír el shofar es oír la advertencia de que vendrá el Juez del mundo, y que no hay quien escape de Su juicio; que debemos humillarnos, y desde nuestra humillación, voltear a los Cielos, al Eterno, y rogar por Su misericordia, que recuerde Su pacto, Su nuevo pacto en la sangre del Mashíaj para que seamos, el Yom Kippur, inscritos en el libro de la vida, porque llegará el momento en que acciones que realizamos hoy serán pesadas y sólo para algunos -que crean fimemente en Él y hayan sido fieles a Su testimonio- habrá abogado “para con el Padre, Yeshúa HaMashaij HaTzadik” (1Yn 2:1).

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo” (1Tes 4:16a).


Vida de entre los muertos.

Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? (Ro 11:15)

¿No es esta una afirmación sobre los últimos días? Recuerda, asimismo, esta admisión, a Yosef (José) recibiendo a sus hermanos de vuelta a sí mismo. En griego, la palabra que aparece en la carta es πρόσλημψις, que quiere decir justamente eso: recibir. Si bien Rav Shaúl habla del buen olivo y las ramas del olivo silvestre injertadas contra naturaleza en el bueno, la recepción no sólo representa re-incersión sino volver a tomar lo que es propio.

Yosef se revela a sus hermanos y es el momento en que se hace volver a Yaacov al redentor. Yaacov (Israel) es redimido por uno de sus hijos, es decir, en quien se preserva la promesa dada a Avraham: la simiente (uno) y que representa un redentor para su pueblo: Yosef, como el Mesías vendría del seno de Israel, el pueblo judío será redimido igualmente por uno que salió de su seno, un Salvador (Yeshúa), retoño prometido (hanetzer) y ungido (mashiaj).

Entonces, Yaacov no muere de hambre.

Los años son importantes: 7 años de hambre… 2 años de que sus hermanos no lo reconocieran y de haber sido probados hasta el momento en que muestra su gracia hasta el fin: 5 años restantes en que estarían con él sin que pasaran hambre y, pues, terminara el decreto divino al respecto.

El número cinco se muestra como la gracia que el Mesías retorna a Israel cuando éste lo reconoce, sobre todo, cuando el pueblo entero (Yaacov) regrese a Él. Entonces, conforme a lo que confirman los profetas, Israel tendrá el botín de las naciones en los últimos días:

y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí, porque yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia de la tierra. (Gén 45:18)

Este “mí” y este “yo” son las palabras de un redentor. Ahí es donde está la admisión, cuando en medio de su contrición, anonadados por la revelación, viene la vida de entre los muertos: el momento de la resurrección de los muertos.


El postrero Redentor


Purim y los días postreros

En la ceremonia de Havdalá, que despide el shabat desde los tiempos de Adon Yeshúa, el Sidur (libro de rezos) toma, entre otros versículos bíblicos, Ester 8:16, que dice:

los judíos tuvieron luz y alegría, gozo y honra.

Y esta cita viene muy a propósito en el contexto de la ceremonia: la expectativa por el Mesías, aunque en principio esté dentro de una petición de prosperidad, ciertamente esta prosperidad está comprendida dentro del fin del Galut (exilio) del pueblo judío y el retorno a su tierra por el poder del Mesías, en concordancia con el versículo.

Al final del libro de Ester, vemos que ella no aparece más. La figura central es Mardoqueo, su pariente, quien se encargó de Ester desde pequeña al quedar huérfana. De Mardoqueo el texto nos dice que fue un instructor y cuidador de Ester. La cuestión aquí, es que Mardoqueo representa la fidelidad a Di-s a pesar de las circunstancias hostiles que vive el pueblo judío y las amenazas de muerte que recibió.

Mardoqueo era hostigado para que, ahí mismo, en la puerta del rey, mostrara honra a Hamán:

Aconteció que hablándole cada día de esta manera, y no escuchándolos él, lo denunciaron a Amán, para ver si Mardoqueo se mantendría firme en su dicho; porque ya él les había declarado que era judío.

Esta declaración no tiene un significado étnico o cultural. Mardoqueo no justifica su acción por pertenencia a un grupo social; más bien, sabe muy bien que el ser judío está en ser fiel a Di-s. desde entonces encontramos, en el Tanaj, y desde el exilio, que la identidad del judío está en la dependencia y adherencia al Di-s vivo.

Algo parecido a lo que Rab Shaúl decía: que el judío lo era interiormente, no el que, por circucisión, se declaraba. Al final, quien haya leído el libro de Ester, sabe que Mardoqueo se vuelve el segundo después del rey babilonio y el pueblo judío tiene derecho a defenderse. Es peculiar la forma en que se le representa, pues la escena es totalmente mesiánica, en todos sus aspectos:

Y salió Mardoqueo de delante del rey con vestido real de azul y blanco, y una gran corona de oro, y un manto de lino y púrpura. La ciudad de Susa entonces se alegró y regocijó; y los judíos tuvieron luz y alegría, y gozo y honra. Y en cada provincia y en cada ciudad donde llegó el mandamiento del rey, los judíos tuvieron alegría y gozo, banquete y día de placer. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hacían judíos, porque el temor de los judíos había caído sobre ellos.

Compárece con los pasajes de la restauración de Israel, no sólo a su tierra, sino a su Di-s y la llegada de las naciones como temerosas, buscando a Di-s y tomando como referente y guía de su acercamiento a Di-s al pueblo judío, en pasajes de los profetas, como Zacarías, los últimos capítulos de Isaías, los pasajes en que el pueblo judío estaba en paz en tiempos de Salomón, etcétera. Recuérdese, sobre todo, la forma en que se habla de Aquél que llega a la tierra cabalgando en el Apocalipsis. Mardoqueo, aquí, es una prefiguración del Mesías triunfante, mediante el cual, el pueblo judío hace frente a sus enemigos.

Además, el texto dice que la fiesta de Purim no será olvidada a lo largo de los tiempos, pues, visto de la forma en que lo hemos tratado, Purim no sólo recuerda a Pésaj, sino que proyecta a Sucot, cuando llega el Mesías e instaura la liberación final, y el tiempo de paz para el pueblo judío y los fieles al Todopoderoso, así como el Reino Mesiánico.


El silencio liberador de Di-s

Finalizando este shabat comienza Purim, la fiesta que celebra la liberación del pueblo hebreo de manos de Amán, su enemigo. La historia es bastante conocida y sus elementos profundos para hacer una revisión de nuestras vidas en relación a los últimos tiempos.

Comenzando por el hecho de que el día de la fiesta es el 14 de Adar, cosa en común con Pésaj (pascua), llevada a cabo el 14 de Nisán; ambos, días de liberación. Si bien, una más grande que la otra, pero sin las cuales el pueblo judío hubiera continuado su existencia.

En una, en Pésaj, Di-s actúa de forma extraordinaria; el faraón es retado en su insulso poder y Di-s es magnificado en la inutilidad e indefención del pueblo esclavo, además, ridiculizando a la potencia más grande de su tiempo.

En el rollo de Ester está el silencio de Di-s, en cuanto a los portentos y la grandeza de Su mano. Su diestra está callada, y escondidos a los ojos del ser humano Su poder. Como Sus pensamientos, demasiado altos para las grandilocuencias humanas; muy desconocidos para las simplezas del hombre.

Es ahí donde prueba a Su pueblo. Las maquinaciones de Amán se disuelven ante la rectitud de Mordejai, a quien debe pregonar como amigo del Rey, frente a todo el pueblo, jalando el caballo real. Esto demuestra que la fidelidad (la fe) y la rectitud llevan a la justicia. Mordejai jamás se amedrentó aún cuando lo amenazaron de muerte por no postrarse ante Amán públicamente.

En ningún momento se menciona el Nombre de Di-s en el libro, pero el corazón de Ester actúa y Mordejai no deja de ser recto hasta la muerte. El pueblo entero ayuna, y el ayuno ha de entenderse como un acto de arrepentimiento y de búsqueda profunda de Di-s ante la muerte: el ayuno, el dolor en el que obramos, en común acuerdo, el enfrentamiento con nuestro pecado. También el ayuno como cercanía a la muerte, pues es mejor morir que ser alejados de la presencia del Altísimo.

En 14 de Adar Di-s liberó, una vez más a Su pueblo, para seguir viviendo y ser testimonio de Su Nombre ante las naciones. Hoy, ¿eres un liberado del Eterno y piensas que tu existencia está hecha para continuar brindando testimonio más allá de tu satisfacción personal y proyectos ante la vida?

¿Te dueles, también, por tu pecado?


Hoy es Sucot

En la haftará del 1er. día de la Fiesta, se lee Zac 14 por entero, que nos recuerda, nada más ni nada menos, que el temible y terrible día del Señor viene. Se agrega que todas las naciones subirán a Yerushalaim a celebrar Sucot. Se habla de una plaga que nulificará los sentidos y las fuerzas de los que arrasaron con Su pueblo.  Los rebeldes no recibirán la lluvia, esa grandiosa bendición que es la vida en Di-s, y, en cambio, deducimos, se volverán profundamente rencorosos.

Todos habrán de salir de sus casas, el lugar de su seguridad y la conformación ambiental de su identidad.

techo sucáSalir de nuestra casa para habitar en la sucá significa renunciar a nuestro estilo de vida y confiar en Di-s, cosa imposible si no nos reconocemos al lado de los “publicanos y pecadores” que comían con Yeshúa. Imposible si, al creer que estamos bien en todo, o en algo, nos hacemos, sin que se nos presente como malo, ricos: prudentes en nuestra propia opinión. Por eso el Señor advierte en Apocalipsis que somos, realmente, desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos.

El que no sólo reconoce esto, sino que se vuelve de ello con todo su corazón y practica la rectitud, sólo él, puede depender de Di-s, salir de su casa, dejar su identidad mundana y hacerse, por gracia, de la familia de Di-s. Sólo aquél puede acceder a la alegría de no tener nada en sí mismo que lo haga justo, bueno ni grande, sino el Espíritu del Eterno Di-s. Ése es el mandamiento, ése es el don de la Fiesta: “Estarás verdaderamente alegre” (Deuteronomio 16:15).

“Éste es el día que hizo Adonay; nos gozaremos y alegraremos en Él” (salmo 118:24). Hoy es Sucot.


Después de Shabu’ot

A la entrega de la Ley, la revelación más delicada y vital, sigue la vida de un hombre nuevo que debe sobreponerse a su condición temporal mediante el instrumento eterno que le fue entregado. En la Torá, la revelación de boca de Di-s y en el B’rit Jadashá, la vida renovada por medio del poder del Di-s Viviente.

Sobreponerse significa una brega. Bregar, es ya, a través de la revelación, ser astuto como serpiente y manso como paloma. Inteligencia, destreza para hacer la obra del poder de Di-s en el que cree; mansedumbre para demostrar que ese poder sigue otras leyes que las que los hombres esperan en cuanto a la justicia, la verdad, el bien.

Bregar, haciendo morir al viejo hombre y vivir en el poder divino para que Él manifiesta Su grandeza. Pero las cosas no giran tan convenientemente. Israel hizo el becerro de oro y se quejó. El viejo hombre surgió y trató de devorar al nuevo, para ser terminado por los que guardarían la ley, los levi’ím.

Los levitas son, pues, el hombre nuevo. Moisés y sus hermanos, los que sobreviven o, mejor, se sobreponen a la desviación, le representan. Ahora bien. Moisés regresa para decepcionarse. Pone el orden y regresa a Di-s, una forma extraordinaria de ver cómo la prefiguración del Mesías en él está en llegar desde lo alto para descubrir el pecado, terminarlo e interceder por el nuevo hombre que ha caído. Y finalmente regresar el Día del Perdón.

Mientras, 40 días más en espera del regreso de Moisés, el pueblo busca arrepentirse, tal y como es entendido por la tradición hebrea. No es casualidad que cuando se habla de la venida de Yeshúa, se hable de ser diligentes en el amor y la abundancia de buenas obras antes de Su regreso. Él mismo dice: “Cuando venga el HIjo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”

Fe = fidelidad. Pedro urge a corregir nuestra vida y alejarnos del mal; a tener un comportamiento ejemplar. No habla de destacar por encima de otros, ni en conocimientos, estirpes, éxitos, capacidades personales, logros, etc. Habla de buenas obras y de obediencia, sometimiento a Di-s. Habla de vivir el Reino de los Cielos. Yeshúa lo promete: “recibiréis poder”. Éste, para andar conforme a los caminos de la Verdad, encontrados en escritura tan antigua como el Tanaj.


Isaías 53:4

Dice el Sefer ha-Zohar:

“Mientras Israel estaba en la tierra santa y seguían entre ellos el servicio del Templo y las ofrendas se hacían, todas las enfermedades y sufrimientos del mundo estaban descartados. Ahora es el Mesías quien las lleva lejos de los hijos del mundo, hasta que el hombre salga de este mundo y reciba su castigo como está dicho.” (2, folio 212a sobre Shemot 33:33)

Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores.

“Nuestras enfermedades” porque somos como enfermos, débiles, sin cura, porque estamos alejados de Di-s en nuestra naturaleza humana; buscando nuestro propio placer, viviendo conforme a nuestro consejo propio.

“Nuestros dolores” porque vivir bajo nuestras relgas sin Di-s es añadir dolores a nuestros días; porque los vivimos sin sabiduría y estamos alejados de la verdad.

y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Di-s y abatido.

Esto es, que pensamos que Di-s le estaba oprimiendo pues algo debió haber cometido para ello…, como un pecador, como un condenado; como si hubiera sido un problema personal; como en un velo denso vimos reflejada la opacidad de nuestro corazón.


Según lo que será debe ser hoy

Si, pues, habéis resucitado con el Mashiaj, buscad las cosas de arriba, donde está el Mashiaj sentado a la diestra de Elohim. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Mashiaj en Elohim.

Colosenses 3:1-3

Todo amor que depende de una causa egoísta, cuando la causa cesa, se acaba el amor. Pero todo amor que depende de causas no egoístas dura para siempre.

Avot 5:19

Un signo de la posteridad es la resurrección de los muertos. Según la cita de Colosenses, es un signo que debe ser vivido hoy por los creyentes teniendo un comportamiento como de redimidos y resucitados, no de muertos y condenados por sus acciones de destrucción. La destrucción como hebraismo refiriéndonos al menosprecio, en este caso, es el menosprecio de lo alto que es el lugar donde el Mesías se encuentra sentado a la derecha de Di-s.

Como ejemplo de este menosprecio está la búsqeda del goce, la forma en que deseamos satisfacer nuestros más inmediatos placeres ególatras. Aún siendo creyentes erramos cuando trivializamos aspectos de nuestra conducta o aún de las preferencias que tenemos en cuanto a nuestros gustos personales, hábitos, forma de divertirnos, etc.

El mundo venidero y este se encuentran relacionados. La Torá es el paso intermedio:

Grande es la Ley: da vida a quien la estudia en este mundo y en el venidero. Porque: “Es vida para quien la halla y salud para el cuerpo todo” [Prv. 4:22] … Y “en su diestra hay largos días y en su siniestra riqueza y honor” [Prv. 2:16]

Avot 6:7

El juicio final y la resurrección de los muertos deben ser dos aspectos que dirijan nuestros pasos hoy. Pasos de vida y recordar que hemos muerto, como se aseguran en los testimonios de quienes han renunciado a su vida para seguir la vida que existe en Yeshúa. Esta vida, como dice R. Shaúl, está “escondida” (gr. krypto), “encriptada”, es decir, sepultada -secreta- como en una cripta.

Éste es el signo de la resurrección: que primero debe haber muerte. ¿Cómo esperamos cumplir la voluntad del Creador si aún no morimos a nuestras pasiones? ¿Cómo vivir hoy una vida cual redimidos si no hemos muerto? en otras palabras, ¿cómo esperamos permanecer en la vida el día de la resurrección y el juicio si hoy no morimos para vivir conforme a la Ley y la interpretación de nuestro Maestro Yeshúa?


La venida del Mesías: misterio cósmico 2

Gilgal y Bet-El, dos recintos de culto a Di-s en la época de Jeroboam y el tiempo del profeta Amós. Estos dos lugares se habían convertido en santuarios del reino de Israel y lugares donde el pueblo aumentaba su pecado. Cumplían muy bien con los requisitos rituales pero no había un cambio en el corazón. Esa abominación Di-s la aborrece y todo ello parece que sucede también el día de hoy.

En el libro de Amós se relata el pecado de Judá y de Israel juntos que, como un solo hombre, pero dividido, transgreden desde el olvido de la Ley hasta la perversión sexual.

Por su papel simbólico, Gilgal y Bet-El son lugares, el primero, de recuerdo de la salida de Egipto y la libertad;, el segundo, el recuerdo del pacto dado a Avraham y corroborado con Yaacov y el nacimiento de la esperanza vuelta Israel, además de la revelación onírica de Yaacov.

Estos dos santuarios nos interesan porque pertenecen a los hermanos menores de los hijos de Yaacov, hijos de la misma madre (Rajel) y tratados como preferidos: Yosef y Biniamín (José y Benjamín). Gilgal se encontraba en la región de la tribu de Efraím, hijo de Yosef y Bet-El en Biniamín. En Am 5:6 se habla de “la casa de Yosef” como una yuxtaposición de Gilgal. La casa de Yosef (y no Gilgal) y Bet-El (y no Biniamín) son significaticativamente mencionados en la medida en que todo Yosef se había excedido en la confianza que el santuario representaba para sí, un salvoconducto de su permisividad inmoral y criminal.

Pero la mención de Orión y las Pléyades viene muy al caso con el hecho de buscar a Di-s. De hecho, tiene una íntima relación con la tribu de Yosef y el Mesías. Es en Deuteronomio 33 cuando Moisés profetiza sobre los hijos de Yaacov, y la gloria de Yosef es vista como un “primogénito de toro” y que ”sus astas [son] como astas de búfalo. Con ellas acorneará a los pueblos juntos hasta los fines de la tierra” (v. 17). Con esta figura de poder, la tradición hebrea ve que está representado en el cielo por el signo zodiacal del toro, y no cabe duda que ese poder lo que destaca en Yosef como prefiguración mesiánica.

La constelación de Tauro está entre Orión y las Pléyades, lo que nos indica el papel profético del valor que tiene Orión como un gigante poderoso al lado del Toro, además de que todas estas pertenecen al mismo signo zodiacal. No es, pues, ninguna casualidad su mención en el texto.

Pero veamos que este toro es el comienzo de la función redentora del Mesías, y a la vez, terrible. Este Orión viene con sus Pléyades y de él, el erudito cristiano Ernst Bullinger (The Witness of Stars), detalla el relato de esta constelación al lado de Eridanus, Áuriga y el grupo de las Pléyades, como del Príncipe de Gloria que viene a redimir y delante de él el juicio, como un río.

Esta interpretación concuerda con la forma en que Amós proyecta el juicio contra Israel -el tipo de sociedad en la que se convirtió en ese momento- como hablando del Día del Señor. Un día de tibieblas, “como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso” (Am 5:19). Así, queda tipificada la venida del mesías por la constelación de Orión y como la redención que, una vez su acción aterradora (Am 5:8 y 9), trae vida, pues “derrama [las aguas] sobre la faz de la tierra” (v. 8).

Finalmente, la manera en que el Mesías viene, transforma las tinieblas en luz y redime con vida, es la misma manera en que hoy sigue actuando en las vidas de quienes buscan Su rostro cuando aún hay tiempo, al que hace al Orión y las Pléyades.


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