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El reposo de shabat, ¿cuál es el tuyo?


Kabalat Shabat II

Foto original por Kol Shofar

Para muchos de nosotros, descansar representa el momento de ocio; de dedicación a uno mismo, como si la labor de todos los días no dejara tiempo para el placer. Tal vez en esta forma de pensar se trasluce una verdad muy antigua, aunque ahora ensombrecida por la forma en que nuestra vida está valorada por el giro social al cual se tornan nuestra cotidianidad.

Tal vez, también, por eso el ritual del shabat sea un aliciente que nos aterriza hacia la diferencia del día. Y si lo vemos con propiedad, tan sólo es un elemento simbólico de lo que verdaderamente nos hace reposar. El amor del Padre, ése es el auténtico reposo de shabat. El shabat no nos aparta del mundo, pero sí de las inmundicias que en él abundan y en las que podemos caer; las cosas que Él abomina.

Isaías 58 es un pasaje que revela mucho de la forma en que Di-s desea que consideremos ese día especial. En este caso, el shabat está ligado con el ayuno, que es una forma de aflicción del alma por causa del pecado; por ser llevados por la inclinación que representa la carne. Sin embargo, cuando esto nos parece suficiente para llegar a una intimidad con nuestro Creador, en la medida de un esfuerzo personal por aflijirse, y no por un auténtico dolor respecto de nuestros actos, se vuelve un motivo para que seamos condenados.

¿No es más bien el ayuno que Yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

Esta primera reprensión se enfoca a los intereses personales y las promesas que Di-s da y que, como seres humanos en nuestra necesidad, pedimos y deseamos: ser escuchado por Di-s, ser luz, tener el alma saciada, tener vigor, etc. Pero la segunda parte, tiene que ver con nuestra relación personal con Él, y es cuando en shabat entra en escena; famoso pasaje que es recitado en el Kidush matutino del día para recordar las promesas y los compromisos que tenemos con nuestro Señor al respecto:

Si retrajeres del día de shabat tu pie, de hacer tus deseos en mi día santo, y lo llamares, delicia, santo, glorioso de Adonay, y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni haciendo tu voluntad, ni hablando tus propias palabras; entonces te deleitarás en Adonay… (v. 13; subrayado nuestro)

Fijémonos en las 3 maneras en que el shabat es nombrado (delicia, santo, glorioso de Adonay) en contraste a los 3 poderes humanos: los propios caminos, la voluntad propia y las palabras propias (el mundo del yo inmanente). El shabat es el momento donde el hombre se da, en correspondencia con el Eterno, para deleite, santidad y gloria; donde el aparejo del mundo, la carne y el pecado no exhiben su vanagloria y frivolidad, sino que se entregan de vuelta al Autor de la vida para ser modificados hacia un modo de vida más grande.

El shabat es el principio de la negación de mí mismo, ahí donde reposo de los poderes humanos y me encamino hacia la trascendencia de lo Alto.


Shabat kodesh 3 – ¿Cómo reposar en shabat?


jewish art

Pintura hecha por Yossef.Sofrim

¿Es el shabat para reposo físico solamente? No, por supuesto. La Torá es clara al decir: “Seis días trabajarás y harás toda tu obra” (Éx 20:9). Esto se refiere a cualquier cosa posible hecha por el hombre… עָשָׂה (‘asáh), una labor que contiene un resultado para beneficio propio. En un equivalente castellano sería “hacer”. Pero uno puede “hacer” prácticamente cualquier cosa. ¿Entonces qué es lo que se prohibe “hacer” en shabat?

Detengámonos un momento y démonos cuenta de algo: la prohibición tiene un sentido negativo. No dice, propiamente, qué hacer… Aunque sí, podría decirse, de manera implícita. Descansar…, y ahí viene la cosa, ¿descansar de qué? De todo lo que hagas. Veámoslo en este sentido, la prohibición está en relación directa con la celebración del séptimo día de Bereshit (Génesis). Dios ceó. Dice en hebreo:

וַיִּשְׁבֹּת בַּיּוֹם הַשְּׁבִיעִי, מִכָּל-מְלַאכְתּוֹ אֲשֶׁר עָשָׂה

“Y cesó -reposó, descansó- (vayishbot, que viene de shabat) en el día séptimo de toda su labor que había hecho” (Gn 2:2). Qué intersante: designar el reposo haciendo acción el nombre del día séptimo (“Y tuvo shabat“, sería una traducción…)

Así, este tipo de reposo designa su carácter: santo. En seguida, dice:
וַיְכַל אֱלֹהִים בַּיּוֹם הַשְּׁבִיעִי, מְלַאכְתּוֹ אֲשֶׁר עָשָׂה; וַיִּשְׁבֹּת בַּיּוֹם הַשְּׁבִיעִי, מִכָּל-מְלַאכְתּוֹ אֲשֶׁר עָשָׂה

“Y tuvo shabat de toda su ocupación que creó Elohim para hacer”, dice la segunda parte del versículo. Por lo tanto, en Bereshit (génesis) ese descanso está ligado a la obra hecha los 6 días de actividad de la creación. Así, se toma el modelo calendárico de la semana. Además de que esto es una firma divina sobre el movimiento de los cuerpos celestes alrededor del sol, el shabat concluye esencialmente con toda obra hecha.

En Éxodo dice: “tu obra”, no sólo por ser humana, sino por ser aquélla que cada quien hace. Di-s nos habla desde nuestra obra hacia nuestro reposo.

El mandamiento en Éxodo 20, por lo tanto, al referir al Génesis, está designando el reposo con respecto a los 6 días de actividad humana (“tu obra”). ¿Qué es lo que hacemos en esos 6 días…? Trabajar, obviamente, pero, ¿en qué? Yeshúa problama que el Padre todavía trabaja, y lo dice un día de shabat…

¿Qué trabajo es el del Padre en las palabras y obra de Yeshúa en ese momento de la historia? La salvación, por supuesto. Nosotros, ¿en qué nos ocupamos? No creo que Yeshúa se refiriera a algo físico, sino a lo espiritual. ¿Cuál es la ocupación de nuestras almas? ¿Qué es aquello que, durante la semana; durante toda nuestra vida, nos ocupa…? ¿Qué afán tenemos que no corresponde con el trabajo del Padre y del Hijo?

¿Trabajamos en nuestra salvación…? Pero antes, ¿de qué hemos de reposar? El shabat es santificado por Di-s por tratarse del reposo mismo, es decir, por la obra hecha los 6 días previos. El hombre también descansará, en una correspondencia hacia lo divino. Como dice la Palabra: un pacto perpetuo. Una señal. Descansará, pues, de todo aquello en lo que se afana.


Shabat Kodesh 2

¡Shabat shalom! Continuemos con nuestra relfexión sobre el shabat. En la primera parte hablamos sobre cómo es considerado en una triple dimensión, según lo que debe ser recordado (la creación, la libertad y lo sagrado). Ahora hablemos un poco sobre el sentido de este tipo de remembranza:

1. El shabat representa la salvación.
El 7o. día es “pacto perpetuo” dado a Israel, en el cual el regocijo de la salvación también se celebra.
En Yeshúa, la marca numérica del día está presente al obrar Él mismo 7 milagros en shabat. El siete significa primeramente la perfección divina; de la obra divina.
Fue un día de shabat cuando la libertad en Su Nombre se proclamó por boca propia (Lc 4 16:21) y, también, al declararSe Amo del Shabat (Mt 12:8; Mr 2:28 y Lc 6:5), usando el título mesiánico de Su gusto: el Hijo del Hombre. Forma profética de designarSe a Sí Mismo con relación al día de reposo.
¿Pero qué significado puede tener todo esto en la vida espiritual del creyente en Yeshúa? Nada más ni menos que el hecho de que shabat representa la libertad en Él, es decir, la salvación está tipificada en el shabat.
La relación entre estos tres pasajes nos debe parecer clara a la luz de la función de los sucesos: la obra divina (los milagros), la proclamación de la libertad y la salvación (la profecía confirmada por los milagros) y, por último, la declaración de la autoridad que el Hijo del Hombre tiene como Amo del día de reposo (el autor del verdadero reposo que consiste en deleitarse en el Señor y que corona el séptimo día -Is 58-).
El shabat abre el horizonte a un entendimiento trascendente sobre la vida espiritual revelada en Yeshúa. En otras palabras, Yeshúa mismo hizo el día séptimo para regocijo del alma cansada, del enfermo, del cojo, del ciego, del sordo, y en él se entrara a la dimensión de una libertad sagrada.

2. Remembranza de la obra de la creación.
La libertad del yugo de opresión que es el camino errado de nuestros corazones, éso es el día. Pensémoslo de este modo: el shabat es un “pacto perpetuo” (Ex 31:16) para que por generaciones se recuerde que Di-s hizo los cielos y la tierra. ¿Qué motivo tiene el recordar esto? Es tan importante que se dice de este día que debe ser guardado, recordado y santificado (Deut 5:12). Se debe recordar que uno fue esclavo y que el día de reposo es la celebración de nuestra libertad. Si trasladamos esto haciendo una exégesis de acuerdo al ministerio del Mesías relatado en los Evangelios, entonces hablamos de que es la celebración de la salvación.
Pero volvamos a esto: ¿qué motivo tiene celebrar el shabat como pacto perpetuo con relación a la creación? Pues que Di-s creó los cielos y la tierra perfectos, y nosotros pervertimos Su obra. Di-s es justo y nosotros tergiversamos la justicia. Di-s es misericordioso y nosotros no actuamos amando a nuestro prójimo ni a nuestros enemigos. Recordemos, pues, esto.

3. Principio de las convocaciones de santidad.
Por eso, el hombre atado al pecado sólo puede salvarse de la esclavitud si Di-s le libera. Ya hemos visto que esa libertad fue obrada, proclamada y declarada por Yeshúa con relación al shabat. Ahora bien, en cuanto tal, el shabat es sagrado. Di-s instituyó el día para que Le rindamos gloria y honra por Su obra, recordemos nuestra transgresión y nos arrepintamos deseando Su libertad. Por eso el shabat es el principio de los días en que debe haber reunión santa para encontrarse con Di-s, por parte de la congregación de Israel. Esto es, las fiestas bíblicas (la pascua, las semanas, las tormpetas, el día del perdón y las cabañas.)
Todas ellas están modeladas por el shabat y su número (Levítico 23), esto quiere decir que en el fondo subyace el principio divino de la libertad, lo sagrado y el recuerdo de nuestra insuficiencia para salvarnos y llegar a Di-s.
El shabat es retorno a Di-s.


Shabat Kodesh 1

De todas las cosas que pueden decirse sobre el día de reposo, está el significado trascendente de su práctica, más allá de las formas convencionales para entenderlo. Seguramente en la mente de muchos está la pregunta de cómo es ese reposo. ¿Qué significa reposar el día de shabat? No sólo eso, aún preguntas, para algunos más inquietantes entre los creyentes en Yeshúa, como: ¿debo respetar el shabat? Consideremos de entrada esta pregunta respondida: si en el B´rit Jadashá no se plantea el problema es porque el mundo en el que se desarrolla es judío. Esta pregunta, pues, no tiene planteamiento coherente. Así que sigamos con nuestra pregunta principal, ¿qué significa ese reposo? ¿Cómo reposar? Debemos decir, antes de continuar, que el shabat y su reposo pueden ser entendidos en varios niveles. No haremos un recuento histórico de cómo el shabat es considerado, pues en este blog no hay espacio total para ello y existe, además, mucho material que puede ser consultado. Mientras, comencemos por la forma en que es tratado por la tradición de su celebración en esta primera parte, para terminar, después, en otra entrega, hablando de la relación entre shabat y Mashiaj:

1. Kidush y el séptimo día.

Fuera de discusión está el hecho de que el día de reposo es el séptimo. Desde el Génesis hasta la semántica castellana para ese día (“sábado”, de shabat) el día representa la obra perfecta de Di-s. En el kidush se le recuerda primeramente por versículos escogidos del Génesis (Bereshit) que hablan de que

Di-s completó en el séptimo día Su labor … y cesó en el séptimo día … Dis bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él cesó de toda Su labor que Di-s había creado para hacer (subrayado mío.)

Esto debe dejar claro que el día de reposo no puede ser cualquiera, como por ahí muchos venidos al Señor en el Nuevo Pacto, comentan y toman para sí. Nótese que “séptimo día” está repetido 3 veces, así como el hecho de que Di-s cesó de Su labor (uno de los significados para shabat es cesar). Esto quiere decir que es completa la afirmación así como el hecho sagrado de que es el séptimo día aquél que Di-s bendijo -como a todos los demás- y que santificó -como únicamente a este día-. Por eso, y sólo por eso, el shabat es el único día santificado por Di-s. Queda zanjada toda discusión sobre la santificación humana de cualquier otro día o de todos. Para esto digamos que los días no necesitan ser santificados, sino las personas. Además de que nadie tiene el poder de santificar un día, como Di-s. Nada tiene que ver el considerar “todos los días” para que en ellos obedezcamos al Señor y el hecho de que el séptimo día es santo.

2. Día séptimo + santidad = shabat sagrado.

Justamente el título de esta serie es Shabat kodesh, “shabat sagrado”, cualidad imborrable -aunque violable- del carácter del día. Si es completo el sentido del reposo y santidad para este día, ¿por qué no es repetido de la misma manera que el cesar de Di-s? La pregunta más adecuada es: ¿por qué es mencionado tan sólo una vez? Por que es único. El uno tiene que ver, en este caso, con el designio divino de todo aquello que no puede ni debe ser cambiado, el shabat, pues, no tiene contraparte: no existe un dia de no-reposo. Esto quiere decir que cualquier otro día que los hombres santifiquen, que no sea el séptimo y que no parta del mismo -ya lo veremos- es una invención arbritaria. Y no santa.

La santidad del día para ser entendida debe ser representada. Así, siguiendo la recitación del kidush, vemos que termina diciendo que es:

…remembranza de la obra de la Creación, el principio de las convocaciones de santidad, remembranza de la salida de Mitsráyim.

Estas tres características primordiales abren el panorama para la significación del día. Resulta que Di-s comenzó santificando el séptimo día para conventirlo en reposo de Su pueblo elegido y de la historia de éste. El shabat determina el orden calendárico del tiempo hebreo, aquí está su quintaescencia cotidiana. El orden de las celebraciones y las reuniones santas, todas ellas formas de comprender nuestra relación íntima con Di-s. No sólo eso, finalmente, el shabat recuerda la libertad primordial del pueblo hebreo, que en Yeshúa, sabemos que Di-s escondió el significado de la liberad del pecado para obtener la vida eterna. De tal manera que el shabat contiene el valor y el sentido de la vida desde el comienzo de la creación, pasando por la estructuración de nuestra relación con Di-s, hasta el momento de los días postreros, cuando el Mashiaj vendría a redimir al mundo, y con ello, el paso hacia el Olam Ha’ba, el mundo venidero.

La próxima vez hablaremos del sentido de el reposo de y en shabat. ¿Quién puede quitar lo que Di-s dio y lo que Él santificó?


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