¿…pero, tienes parte en la salvación?

Comúnmente se piensa que por hacer una oración confesional una persona está salvada por completo. Es verdad que si el Nombre de Di-s es invocado (el Nombre de Yeshúa) por alguien que está convencido y ha probado en carne propia el poder de Di-s que hace cosas imposibles, éste será salvo. Pero es la confesión o proclamación la consecuencia de lo que ya es trabajado en el corazón. Lo que nos lleva a decir que si es verdad que por la fe el justo vivirá, por la fe ese mismo creyente se encamina a obrar, a obedecer, a someterse a Quien lo salvó.

Cuando una persona vive el poder de la salvación de Di-s comúnmente casi no se le enseña que adquirió un compromiso con Di-s, es decir, que ha pactado. “Nuevo Pacto” se le llama a la realidad espiritual del que ha sido acercado a Di-s, el Padre, por medio de Su Salvación, Yeshúa. Es nuevo, pero es un pacto. Y quiere decir que si bien ha sido validado por los méritos del Mesías Yeshúa y nadie puede hacer lo que Él hizo, (es decir, ser quien Él es) todos los que forman parte de ese pacto están, asimismo, condicionados por él. De tal manera que para pertenecer al pacto no sólo debes abrazar de corazón la seguridad de que Él es el Salvador (en ese caso es un signo del pacto como lo es la circunsición con Israel), sino que debes saber que formas parte de una nueva realidad con la que estás comprometido.

¿Cuál es este compromiso? Si no hubiera, ¿por qué se molestan tanto los escritores de las cartas del Nuevo Pacto en exhortar hacia una vida santa y reprender las obras del mundo? Este compromiso es vivir conforme a Su voluntad. Esto implica conocerla y acatarla, pues se te da la cualidad de hijo en la medida de la excelsitud de la obediencia que un nacido de Di-s tiene (léase Jn 1:12-13 y La voluntad de Di-s, ¿es tu voluntad? en este blog.)

Yeshúa, en una de las afirmaciones más grandes sobre su poder y que se usan para hablar de la salvación, está en Mt 11:28: “Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar”. Esto es una invitación. Ir a Él es una firme proclamación que un gran Maestro hace para que lo sigan. Y nótese que Él es el motivo del encaminarse; no sólo la enseñanza, no sólo Sus milagros; sobre todo Él. Seguirlo implica convertirse en Su discípulo, sin embargo, con estas palabras el Mesías está enfatizando en el reposo del alma, la primera parte del asunto.

Pero vemos un vuelco en las palabras que le siguen: “Llevad Mi yugo sobre vosotros”. Este es el comienzo de la 2a parte que parece contradecir la 1a si no fuera por que Su yugo “es fácil y ligera [Su] carga” (v. 30). Pero hay un yugo. Éste es la figura hebrea del precio que se cobra por convertirse en Su discípulo (pues también dice: “aprended de Mí”, eso sólo lo podía lograr quien viviera con Él todo el tiempo). Además de ser una figura, igualmente hebrea, de la Toráh y, agriculturamente, de la unión entre dos bueyes que aran la tierra unidos por el mismo yugo, etse yugo, pues, es la Torá así como las enseñanzas del Maestro acerca de la Torá -que debían, de hecho, acatarse.

El papel del discípulo que en los tiempos de Yeshúa seguía a un maestro así era de total sometimiento, eso es lo que significa tomar Su yugo. Lo fácil de llevar el mismo así como la ligereza de la carga sólo pueden ser garantizadas por la clase de maestro al que se seguía, en este caso, la Vida misma.

Por lo tanto, ¿eres parte de la salvación? ¿Has aceptado el llamado de llevar el yugo del Maestro? Sólo así tu alma hallará reposo, pues está bien que lo hayas confesado, pero…, necesitas ser Su discípulo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s