La venida del Mesías: misterio cósmico 2

Gilgal y Bet-El, dos recintos de culto a Di-s en la época de Jeroboam y el tiempo del profeta Amós. Estos dos lugares se habían convertido en santuarios del reino de Israel y lugares donde el pueblo aumentaba su pecado. Cumplían muy bien con los requisitos rituales pero no había un cambio en el corazón. Esa abominación Di-s la aborrece y todo ello parece que sucede también el día de hoy.

En el libro de Amós se relata el pecado de Judá y de Israel juntos que, como un solo hombre, pero dividido, transgreden desde el olvido de la Ley hasta la perversión sexual.

Por su papel simbólico, Gilgal y Bet-El son lugares, el primero, de recuerdo de la salida de Egipto y la libertad;, el segundo, el recuerdo del pacto dado a Avraham y corroborado con Yaacov y el nacimiento de la esperanza vuelta Israel, además de la revelación onírica de Yaacov.

Estos dos santuarios nos interesan porque pertenecen a los hermanos menores de los hijos de Yaacov, hijos de la misma madre (Rajel) y tratados como preferidos: Yosef y Biniamín (José y Benjamín). Gilgal se encontraba en la región de la tribu de Efraím, hijo de Yosef y Bet-El en Biniamín. En Am 5:6 se habla de “la casa de Yosef” como una yuxtaposición de Gilgal. La casa de Yosef (y no Gilgal) y Bet-El (y no Biniamín) son significaticativamente mencionados en la medida en que todo Yosef se había excedido en la confianza que el santuario representaba para sí, un salvoconducto de su permisividad inmoral y criminal.

Pero la mención de Orión y las Pléyades viene muy al caso con el hecho de buscar a Di-s. De hecho, tiene una íntima relación con la tribu de Yosef y el Mesías. Es en Deuteronomio 33 cuando Moisés profetiza sobre los hijos de Yaacov, y la gloria de Yosef es vista como un “primogénito de toro” y que “sus astas [son] como astas de búfalo. Con ellas acorneará a los pueblos juntos hasta los fines de la tierra” (v. 17). Con esta figura de poder, la tradición hebrea ve que está representado en el cielo por el signo zodiacal del toro, y no cabe duda que ese poder lo que destaca en Yosef como prefiguración mesiánica.

La constelación de Tauro está entre Orión y las Pléyades, lo que nos indica el papel profético del valor que tiene Orión como un gigante poderoso al lado del Toro, además de que todas estas pertenecen al mismo signo zodiacal. No es, pues, ninguna casualidad su mención en el texto.

Pero veamos que este toro es el comienzo de la función redentora del Mesías, y a la vez, terrible. Este Orión viene con sus Pléyades y de él, el erudito cristiano Ernst Bullinger (The Witness of Stars), detalla el relato de esta constelación al lado de Eridanus, Áuriga y el grupo de las Pléyades, como del Príncipe de Gloria que viene a redimir y delante de él el juicio, como un río.

Esta interpretación concuerda con la forma en que Amós proyecta el juicio contra Israel -el tipo de sociedad en la que se convirtió en ese momento- como hablando del Día del Señor. Un día de tibieblas, “como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso” (Am 5:19). Así, queda tipificada la venida del mesías por la constelación de Orión y como la redención que, una vez su acción aterradora (Am 5:8 y 9), trae vida, pues “derrama [las aguas] sobre la faz de la tierra” (v. 8).

Finalmente, la manera en que el Mesías viene, transforma las tinieblas en luz y redime con vida, es la misma manera en que hoy sigue actuando en las vidas de quienes buscan Su rostro cuando aún hay tiempo, al que hace al Orión y las Pléyades.

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6 Respuestas a “La venida del Mesías: misterio cósmico 2

  1. Excelente comentario sobre Las Pléydes y Orión. Es interesante ver en JOB 38: 3l/32, la referencia que hace el Señor al Varón Perfecto (JOB). La palabra de Dios es infalible y es el Señor Jesucristo quien en Mateo Cap. 24, explicita que el hombre debe “entender”, y para ello se refiere a Daniel, el profeta amado de en A.T. y a Juan el discípulo amado del Señor le revela la profecía para los gentiles, Apocalípsis. El Mesías en el “arrebato” no se contaminará con la perversión del mundo de hoy, obrará desde los cielos, y su real venida está definida en el Capítulo 8 al 12 de Daniel. Gracias por este espacio, realmente lo aprecio.

    • Baruj HaShem! Gracias a ti por participar con tu comentario. Síguenos en Facebook y en Youtube!, Checa los videos en donde se compelementa la revelación de Yeshúa con relación a la forma en que los rabinos han entendido los diversos roles del Mesías y las Fiestas. Shaná Tová, que tengas un dulce año- Shalom!

    • Amén, Adonay Elohenu Adonay Ejad!

      Los nombres del Mesías son tantos… los rabinos en sus comentarios, tanto en en Talmud como en los Midrashim, han sido los suficientemente perceptivos a los diversos papeles que juega el Mashiaj que, como a Di-s, no es difícil encontrar varios nombres de Él según la circurnstancia, tanto en la Biblia como en los textos de la Torá Shebealpé (tradición oral). De hecho, los rabinos le asignan un nombre al Mesías que está en griego (por no decir que otros están en arameo también, piénsese en el Talmud). Di-s tiene varios nombres, y como sabes, un nombre es una identidad, en este caso, se trata de las diversas formas en que Di-s ha elegido manifesarse en Su palabra, Por ejemplo, Adonay Yiré, Elohim, Adonay Tsebaot, etc. Para el Mashiaj también hay otros tantos: Yinon, Bar Naflé, Shiló, etc., según la forma en que se revela también.

      Gracias por visitar el blog! Shaná Tová!

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