La apostasía está de moda…

La apostasía (ἀποστασία) está de moda. La palabra significa: “apartarse” o irse lejos. También significa “deserción”, es decir, renuncia. Tiene una relación antónima con el arrepentimiento, del hebreo shuv, que es volver. Si arrepentirse es volver, apostatar es devolverse hacia el lugar de donde Di-s nos ha sacado… Así, grupos que tergiversan el mensaje bíblico e interpretan conforme a su sabiduría intestina la verdad que fue comprendida desde el principio como cierta.

No es casualidad que desde la antigüedad hasta hoy existieran grupos y sectas que usaran los textos antiguos sobre el Mesías (evangelios) para plantarse su propia versión: los arrianos, los gnósticos, los cátaros y hasta los católicos. Pues desde entonces las sectas no dejaron de estar presentes para hacer lo mismo. Y ahora, sucede lo mismo con algunos que se dicen mesiánicos.

Debemos aclarar que el mesianismo es algo que comenzó con Adon Yeshúa. Sin embargo, hoy, en pleno siglo XXI, existen grupos de personas que, al tomar el nombre de mesiánicos, quieren hacerse judíos, diciendo que aceptan que Yeshúa es el Mesías prometido de Israel, pero sin creer que Él es Di-s.

Existen en México -y muy posiblemente en Latinoamérica- gente como esta. Quieren la fama; ser reconocidos como “sabios” si tener ningún vínculo con la tradición hebrea; luego entienden mal las escrituras: inventan y dicen lo que les viene en gana, haciendo caso de la manera en que el judaismo ortodoxo ha malinterpretado también los textos esencialmente mesiánicos de los profetas (como Isaías 53). Seducidos por el judaismo, tratan de ser “auténticos” y, como no les cuaja ni les queda claro el hecho de que Adonay, el Creador del universo se haya hecho Él mismo hombre, según las profecías del TaNaJ, entonces han hallado una ingeniosa -aunque llena de estulticia- forma de hacérselo lógico: Jesús no pudo ser Di-s, sino el Mashiaj. Eso sí, y como en el judaismo no hay trinitarianismo, entonces adorar a un hombre como el Mashiaj Yeshúa es una idolatría. La razón no los pudo hacer caer más bajo, pues el mismo Yeshúa dijo en diversas ocasiones que Él mismo es DI-S (v. gr., al momento de perdonar pecados; al decir que Él y Su Padre son ejad (uno); al llamarse a sí mismo Hijo de Di-s, es decir, de la misma naturaleza y cualidad divina que Di-s; además, éste, de ser un título mesiánico.)

No les basta con esta herejía, sino que le cambian el Nombre al Señor por causa de su ignorancia. Ahora es Yahshúa (?) o Yehoshúa (Josué); es como llamarle a Di-s “Jehová”, “Yahvéh”, “Adoshem” (?!!!), como mejor se les ocurre. No existe ninguna prueba lingüística de que “Yahshúa” sea un nombre propio; ni que el Señor se haya llamado, por defecto, Josué… Aunque Josué y Jesús vienen de la misma raíz (Yehoshúa y Yeshúa). ¿No dice el evangelio que su Nombre sería Yeshúa “porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1:21)? Pues fíjense, eruditos, que “salvación” en hebreo es yeshuá, tal cual. ¿No se estaba invocando fonéticamente el sentido mismo de la salvación en el Nombre del Señor, que, además, era muy común en su tiempo? Si fuera así, los evangelios nunca hubieran transcrito “IESU” o “IESUS”, sino “IOSU” en griego.

Algunos argumentan que el Nombre era arameo, que “Yeshúa” es, pues, arameo. Pero resulta que en tiempos del Señor se hablaba hebreo… Recientemente la edición de la Peshitta en español señala contundentemente que en el primer siglo, en Jerusalén, se hablaba arameo; tal y como la NVI, en sus notas al pie de página, lo hace, obedeciendo a una vieja tradición de considerar el hecho como tal. Pero hasta ahora, tan sólo ha sido eso, una tradición, pues aunque en el griego de los evangelios menciona que, por ejemplo, pablo habló a la audiencia judía en hebreo, se insiste en señalar que en realidad era arameo. Recomiendo este texto para referencia.

Rav. Shaúl había advertido sobre ello, respecto de los últimos tiempos (2 Tes 2:3), sobre la manifestación de la apostasía y el hombre de perdición, es decir, el que se opone al Mesías. Pero aunque este hombre no se ha manifestado todavía, ciertamente la apostasía se está haciendo explícita con este tipo de grupos, que arrebatan el nombre de “mesiánicos”. Podrían, pues, llamarse como quieran, pero un mesiánico no es simplemente el que cree que Yeshúa es Mashiaj HaMelej, sino Elohim, Adon Olam, HaShem, HaElyón, como suele llamarse al Di-s Eterno y Único.

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