Sukot: una verdad al filo de la eternidad.


Western Wall, Sukot, 2006

Cargado originalmente por smass1

Si hay una forma de hacer entrar la eternidad a nuestras vidas, es a través de Sukot. La Fiesta, como es llamada en la Torá, resume los mensajes de todas las fiestas anteriores, y al mismo tiempo, glorifica superlativamente la misericordia de Di-s. En Yom Kippur se recuerdan los 13 atributos de rajamim (misericordias) de Di-s, pero en Sukot se da rienda suelta a ese poder, porque anuncia el Reinado del Mesías.

Las palabras finales del servicio del Yom Kippur, después de oír la Teruáh Guedoláh (gran sonido del shofar), afirman las promesas de Di-s obradas por el perdón. Justamente porque Yom Kippur representa el perdón de Di-s, uno no puede más que sentirse agradecido con las palabras tomadas de Qohélet: “Anda, come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón ; porque tus obras ya son agradables a Di-s” (9:7), como la liberación de un gran peso. O como un permiso concedido después de haberlo ansiado largamente y que rompe, además, el ayuno del día.

Sólo, tal vez, es cuando se entiende completamente el ayuno de Yom Kippur. Al mismo tiempo, este permiso de Di-s nos deja introducirnos al gozo y pone de manifiesto el próximo júbilo de La Fiesta o Sukot. Yo dancé después de Yom Kippur, y para mí la havdaláh de entonces es la más representativa del año al hacernos recordar la resurrección del Mashiaj, después de valorar Su padecimiento por nosotros. Y es entonces como esas fuerzas renovadas nos hacen retomar Su camino en la espera gozoza por Su segunda venida.

En Sukot será establecido el Reino por el mismo Di-s, al momento de exterminar el mal de esta tierra; de hacer de Israel un pueblo honorable y de juntar a las naciones para la celebración de Su honor y fiestas. El Mashiaj será revelado a Israel como el Bar Enosh del libro de Daniel, viniendo en las nubes, y vendrá la paz. Bar Naflé, es llamado en el Talmud.

Este Mashiaj es Yeshúa HaNetzeret, de quien se dice que gobernará con cetro de hierro, y a quien temerán las naciones, y que todo ojo verá, y al final de todo, hará nuevos cielos y nueva tierra. Y después, la eternidad, para todos aquellos que hayan confiado en Sus promesas y se hayan mantenido firmes en el Camino, la Verdad y la Vida.

Boah na, Adon Yeshúa! (¡Ven porfavor, Amo Yeshúa!)

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