En el principio fue el Mesías

Rabí Itzjak dijo: Puesto que su objetivo principal es la enseñanza de los preceptos, la Torá no debería haber comenzado por este relato, sino a partir del versículo: “Este mes será para ustedes el primero de los meses…” ya que este versículo enuncia el primer precepto que le fe ordenado a Israel. Entonces, ¿por qué razón la Torá comenzó con el relato de Bereshit, la Creación del mundo?

Seguramente con estas palabras Rabí Itzjak no deseaba contradecir sino explicar el comienzo del relato de la Torá. Comenzar por el principio pudiera parecer lógico a cualquier mente, sin embargo, según la naturaleza de la Torá, no es explicar el mundo sino hacer saber al género humano –por medio del pueblo de Israel– que existe una ley bajo la cual está sujeto. Pero esta ley, ¿es tan sólo para el pueblo judío o para todos los hombres? R. Shaúl argumenta en Al Harumim (3:1-26): “ya hemos acusado a judíos y gentiles, que todos están bajo pecado”, y antes: “todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre, y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios” (v. 19).

Rabí Itzjak dice que la respuesta está en que la Torá nos quiere hacer saber que Di-s es Adon Olam (Amo del Mundo), y para que nadie argumente contra el pueblo de Israel el por qué toma una tierra que no le pertenece, y se le responda: “Él la creó y la entregó a quien le pareció recto a Sus ojos. Por su voluntad se la entregó a ellos, los siete pueblos keenaním, y por Su voluntad la tomó de ellos y la entregó a nosotros”.

Asimismo el Rambám (Mamónides) dice que bien pudo haber comenzado la Torá por los diez mandamientos, pues en ellos se enuncia que Di-s creó en seis días el mundo y en el séptimo descansó, pero contraargumenta que fue hecho así para enseñar que un pueblo que no sigue la voluntad de Di-s ha de ser expulsado del territorio que se asignó originalmente (La Tora con Rashí p. 3). Es interesante encontrarnos con que la justificación del relato de la Creación en Bereshit tenga razónes históricas, es decir: la intervención de Di-s en la historia; Amo de la misma y de todo lo que acontece y hay en ella.

Bereshit también contiene los secretos de los días postreros, que inicialmente brillan en la voluntad divina: el Mesías como esa luz (Gen 1:3) y al mismo tiempo como ese consejero primordial de la Creación, según Mishlé (Proverbios 8:30), que dice “con Él estaba yo ordenándolo todo”. El midrash comprende que es la Torá aquella que sirvió de guía a Di-s para realizar la creación. De todas las cosas que precedieron la Creación, el Nombre del Mesías figura como la séptima y última:)

  1. La Torá (el fundamento de la vida, donde el Mesías es revelado)
  2. teshuvá (arrepentimiento, por el cual el alma humana puede acceder al Maljut Shamayim)
  3. Gan Édén (paraíso, donde residirán los justos al final de los días, después del juicio final)
  4. Gehinam (el infierno, donde los impíos serán mandados)
  5. Kisé hakavod  (el Trono celestial, desde donde el Señor juzgará a vivos y muertos)
  6. Beit Hamikdash (El Santo Templo, residencia de Di-s en la tierra, y sobre el cual se hizo alusión en la basorá de Yohanán 1:14)
  7. HaShem HaMashíaj (el Nombre del Ungido, quien traería la Salvación final a los justos)

¿Por qué es mencionado el Nombre del Mesías al final? Porque Él será el autor de la Redención final para Su pueblo Israel y para los que, de entre las naciones se abracen a Él; porque será revelado a Su pueblo Israel como aquél a quien atravesaron, tal y como Yosef se revela a sus hermanos al final. ¿Y por qué está mencionado al principio? Porque desde el principio ES, como Él Mismo lo expresó: “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver Mi día, y lo vio, y se gozó […] antes que Abraham fuese Yo Soy” (Yn 8:56-57). Y aún más, porque Él aseguró, conforme a la Torá –que también es al principio–: “Yo soy la Or haolam, el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Yn 8:12).

La luz del reshit haolam (principio del mundo) es “aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre […] En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho; pero el mundo no le conoció” (Yn 1:9-10), ni los suyos muy cercanos, pues está oculto para los soberbios y es hallado por los humildes. En el piuyt Lejá Elí que se canta en Yom Kippur, se menciona la HaOr HaGanuz, la “Luz oculta” que está delante de Di-s y sobre la cual se ruega que sea “mi secreto y mi refugio”, y que es la luz primordial que fue oculta al mundo, aunque es para el mundo (como Yeshúa lo manifestara y dijera). En Pirké de Rabbi Eliézer y en Bereshit Rabbah esta luz de Bereshit, anterior a la de las estrellas y el sol, es el mismo Dios vestido de luz que crea el mundo.

Ésta es nuestra Luz, que da razón del mundo; de su principio y su final: el primero y el último; el álef y la tav.

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