De la aflicción a la ventura: el trance de una muerte pasajera.

Muchas son las angustias del justo, pero de todas ellas lo librará Adonay.

Tehilim 34:19

Yom Kippur es, en realidad, un medio para acceder a La Fiesta. El tránsito del camino de la salvación es un camino estrecho – y de estrecheces –. Quien ha pasado de los días de arrepentimiento a los de expiación, debió haber sido sometido a durezas como una fruta que se exprime, para ser una criatura transformada. Como el zumo de la fruta, que debe ser sacado mediante un esfuerzo en el que la cáscara es prácticamente destruida, así lo valioso de nuestro interior saldrá solamente en medio de las dificultades. Esta es, de hecho, una metáfora rabínica.

El final del ciclo de las fiestas nos enseña: ¿Cómo habremos de alegrarnos en verdadero gozo si no somos primeramente afligidos? Muy contraria a nuestro tiempo, la Biblia no habla de una satisfacción que se alcance de forma inmediata, casi como encender la televisión o un videojuego, sino de un proceso de madurez, en el que el centro del asunto es morir. Ésta es, precisamente, la enseñanza del Mesías. ¿No es el que muere a sí mismo el único apto para seguir al Mesías? De tal manera que nadie puede alcanzar una plenitud del alma, una confianza en la que la brega y el dolor se vuelven bendición, sin la muerte de nuestro propio devenir, trazado en nuestra propia prudencia.

Este paso está bastante bien contemplado en el Salmo 66: 10-13 (versión hebrea):

Pues Tú nos has probado, o Dios. Nos has pulido como se pule a la plata. Nos llevaste a la red; pusiste opresión sobre nuestras espaldas. Dejaste que hombres cabalgaran sobre nuestras cabezas. Pasamos por el fuego y por el agua, pero (al final) nos llevaste a la prosperidad.

(Tehilim Otzar Shelomó, p. 102)

¿Cómo es posible que la adversidad se vuelva en gozo? En el versículo anterior, dice el salmista: “Ha concedido vida a nuestras almas y no ha dejado que tropiecen nuestros pies” (v.9), lo que quiere decir que Di-s mismo conduce la vida del creyente – mientras que el discípulo se deja guiar – a momentos de opresión para ser purificado de las contaminaciones del mundo con las que se ha llenado, tales como el consejo de los amigos no temerosos de Di-s, el alejamiento gradual del cumplimiento de los mandamientos; el poco tiempo en que la oración es un momento de agradecimiento, y en que se ora; en que se pasa el tiempo meditando en la palabra de Di-s, encontrándose a sí mismo rebelde y opuesto a la voluntad de Di-s. Si no se duele por su pecado, se ha vuelto como un ebrio que no entiende, como un perezoso que no ansía sino el falso sueño en el que se sumerge.

¿Cómo, finalmente, nos encaminaríamos a la obediencia y a la realización de lo que predicamos si no somos confrontados con nuestra falta y negligencia? Una situación difícil hace despertar al adormecido. Entonces, comprende. Por eso los versículos siguientes a los citados anteriormente contiene final del proceso, que es, en realidad, un recomienzo. Dice: “Entraré a Tu casa con ofrendas, cumpliré a Ti mis promesas que pronunciaron mis labios, y habló mi boca en mi angustia. Ofrendas de animales cebados te habré de ofrecer…” (v. 13-15 a).

La Casa, el Templo; cuyo primer objetivo es llevar una ofrenda a Di-s, de completo arrepentimiento; cumplir las promesas a Di-s (como las que se suelen hacer cuando las cosas se dificultan, tales como comprometerse más con Di-s; no ser solamente un creyente, sino un discípulo…). La ofrenda en el versículo 13, es uno mismo; en el versículo 15, son las obras de justicia, misericordia, piedad; todas ellas, bajo la tutela de la negación de uno mismo.

Así es el camino de una vida espiritual que ha seguido la senda del arrepentimiento a la adversidad; de la estrechez a la gloria de Di-s y una nueva vida en el Señor. Esta nueva vida, encarnada como una transformación del corazón que lleva a la persona a vivir completamente arrepentida y agradecida en el reconocimiento constante de su culpa y en el gozo de entrar en el Templo, adorando a Di-s; es decir: entrar en una vida apartada de los hábitos mundanos – santa – y por fin, libre.

Anuncios

2 Respuestas a “De la aflicción a la ventura: el trance de una muerte pasajera.

  1. QUE DIOS LOS BENDIGA, Quien ha pasado de los días de arrepentimiento a los de expiación, debió haber sido sometido a durezas como una fruta que se exprime, para ser una criatura transformada, NOSOTROS LOS CATOLICOS LOS LLAMAMOS EL SEÑOR NOS TIENE EN EL CRISOL, ASI COMO EL ORO SE PURIFICA PARA QUE TENGA LA MAS ALTA PUREZAQ, ASI EL SEÑOR TAMBIEN NOS PASA POR EL CRISOL PARA SEAMOS PURICADOS DE TODAS NUESTRAS SUCIEDADES. GRACIAS POR ESAS ENSEÑANZAS TAN EXTRAORDINARIAS. MARGARITA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s