Entre guerras, rumores de guerras y revelación…

¿Quién podría dejar de atender las noticias actuales sobre la relación, afortunada o no, entre Israel y las naciones? Algunos consideran a Israel “el termómetro de Di-s”, pero tal vez sólo esperan a que llegue a su culmen haciendo de simples observadores. Observar el termómetro es considerarlo como un mero instrumento para saber cuándo dar el siguiente paso; pero lo que mucha gente que dice eso ignora es que ellos mismos están llamados a ser partícipes de ese sufrimiento y ese protagonismo de Israel, tan odiado para muchos.

Israel, con todo respeto, NO es el “termómetro de Di-s”. Es el pueblo elegido de Di-s, que en Sus misericordias guarda el pacto eterno hecho con Abraham de que Él es Di-s de Israel para siempre. Di-s le llama “la niña de mis ojos”. ¿Cuál termómetro, pues? Aunque la expresión pretende ser catalogadora del papel de Israel en los últimos tiempos, es completamente impropia e irrespetuosa. De todas formas, no es simplemente lo que pasa con Israel, en su forma exterior, lo que más habría de preocuparnos como un conjunto de signos que interpretar sobre el fin de los tiempos…

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Se busca continuamente las luchas bélicas contra sus enemigos; casi podría decirse que existe un morbo guardado en hallar a Israel rodeado de las fauces abiertas de sus adversarios gentiles. Pero se olvida lo más importante: cómo Di-s habla a Su pueblo por medio de la revelación de Yeshúa, y lo que pasa hoy en la vida de un cierto número de israelíes judíos (valga la loca expresión, ya que también hay árabes y gentiles israelíes) creyentes en Yeshúa.

La pregunta no debe ser: “¿qué batalla bélica se está llevando ahora en Israel; quién lo atacó; cómo reaccionará Israel y qué harán las naciones?” Pregunta ya respondida entre los profetas. No se trata de ver estos acontecimientos como si viéramos un programa televisivo transmitido en vivo… La pregunta es: “¿cómo está llegando Yeshúa a ser revelado entre los judíos, de quienes R. Shaúl había dicho que tenían un velo sobre Su mesiazgo, hasta la culminación de los gentiles (Ro 11:25); qué está pasando en la vida de esas comunidades perseguidas; estamos orando por ellos?

Hay un versículo que hace pensar, implícitamente, que cuando se habla de paz para Israel, se piensa en momentos libres de guerra y opresión: “orad por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman” (Sal 122:6). Pero no es solamente esa paz libre de guerras, es la paz interior de las almas de Israel congregadas en Jerusalén para adorar al Di-s vivo y, ¿cómo vendrá paz a Israel sin Yeshúa? Él es la paz de Jerusalén, en los corazones de los creyentes: el motivo de la adoración. ¿No dice: “sea la paz dentro de tus muros”? Se refiere a la ciudad, esto quiere decir que es un tipo de Yerushalayim haelioná (la Jerusalén celestial), pero también habla de la ciudad terrenal. ¿Y no es también, en palabras del mismo Mesías, que Él no vendrá hasta que diga Su pueblo Baruj haba beshem Adonay (Sal 118:26 y Mt 23:39)? ¿Esta bienvenida (“baruj habá” en hebreo moderno es “bienvenido” en español) no representa que los corazones de Israel albergan a Yeshúa? Finalmente, ¿no ha estado sucediendo a lo largo del tiempo y, de manera especial, hoy en Israel?

Éstos son los acontecimientos en los que debemos poner nuestros ojos y no simplemente las guerras. Si se ora por Israel, se ora por librarles de sus enemigos. ¡Muy bien!, ¿pero y los corazones de todo judío por reconocer a Yeshúa? Nuestro Señor dijo: “Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin” (Mt 13:7), por lo que estas cosas no deberían ser el foco mayor de nuestra atención (por supuesto, sin dejar de orar por Israel al respecto, ya que ninguno de nosotros quisiéramos estar ahí donde se reciben los misiles…); pues más adelante (v. 22) dice que vendrán (a Jerusalén) muchos falsos mesías… Esto es real, hoy hay diversos falsos mesías en Israel, pero aún no al nivel de los que habla Yeshúa.

Esta debería ser nuestra oración constante por Israel: abrir el corazón y los ojos a Yeshúa y repeler los falsos mesías. Las señales del fin no están, pues, en las guerras ni en los rumores de guerras, sino en la revelación de Yeshúa a Su pueblo, de forma abierta.

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2 Respuestas a “Entre guerras, rumores de guerras y revelación…

  1. Amén!, hemos sido “injertados” y por lo tanto debemos de compartir el gozo y el dolor del “olivo natural”. “Regocíjense con los que se regocijan; lloren con los que lloran (Rom. 12:15). Lloremos y OREMOS hoy por Israel, para al fin de los dias poder REGOCIJARNOS con ellos en el Reino de los Cielos!

  2. Nuestro deber ahora es orar por el pueblo judío, para que sus ojos sean abiertos y conozcan al mesias y vean su amor, para que no se dejen engañar por los falsos mesias.

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