Destruir y ganar la vida

Lc 17:33

Todo el que procure salvar su vida la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.

“Perder” y “salvar” son dos contrarios que se acomodan al seguimiento interior/individual de la Verdad, el Camino y la Vida. “Perder” la vida es destruirla; estar condenado es, pues, ser como un prisionero cuyo fin es morir irremediablemente.

“Salvar” la vida significa ser rescatado; como si a dicho prisionero se le libre de la muerte porque alguien ha pagado por su condena. En este caso, Di-s nos ha comprado a precio de la sangre del Cordero en la cruz, y los quecreen el él son rescatados de su forma de vida prisionera del pecado.

Pero el ex-prisionero no es dejado libre para que

  1. regrese a la vida que solía llevar, o
  2. haga de su vida lo que quiera.

Así, el que quiere salvar su vida sin considerarLe, en verdad se destruye a sí mismo.

Yeshúa nos dice que para ser sus talmidim debemos dejar que nuestra vida sea destruida por Su causa y Su mensaje (Mt 8:34), pues siendo libres de esta manera, verdaderamente podremos hacer lo que nos pida y enseñe.

¿Cómo podremos amar a nuestros enemigos si no tenemos la libertad del pecado, si no somos perdonados por Él ni nos arrepentimos y si no heredamos Su amor?

2 Respuestas a “Destruir y ganar la vida

  1. Interesante y muy inspirador tu post…
    El extracto final es concluyente. Una pregunta que todos debemos hacernos, siendo imperativo reformularla en tiempos de conflictos armados, como los actuales en la Franja de Gaza.
    Un abrazo, con mucho afecto,
    Aquileana :D

    • Muchas gracias Aquileana.

      Me gustaría añadir que esto (la entrega a Dios que lleva a amar a los enemigos) no es posible en un corazón que decide hacerlo por cuenta propia, si primeramente no es cambiado por el mismo Dios en un corazón que ha nacido de nuevo (Jn 3). Este nuevo nacimiento, ciertamente, es algo sobrenatural que opera en quien realmente se ha arrepentido (es decir, se ha vuelto de sus forma de vida habitual a la que marca Dios) y como dice Pablo “las cosas viejas pasaron, he aquí son hechas nuevas” (2Cor 5;17); no como un nuevo sentimiento o respiro, sino como toda una nueva vida que viene del mismo Espíritu de Dios, por lo que es algo realmente divino.

      Así, pensando en lo que mencionas sobre el conflicto de Gaza, el odio que palestinos siembran en el corazón de sus hijos hacia los judíos y, por otro lado, el odio que algunos judíos expresan por los ataques de quienes los odian, sólo puede cambiar si cada uno es confrontado con su corazón de muerte frente a la verdad: una vida que no tiene remedio porque el corazón humano es enfermizo, como dice Jeremías, “perverso”. Y esto no es exclusivo de quienes se odian, sino que es común de cada ser humano.

      En otras palabras, el ser humano no tiene remedio contra su perverso corazón; sólo naciendo de nuevo en el Espíritu de Dios. Estas palabras que parecen místicas, consideran que Dios es Espíritu y que es capaz de cambiar la vida de hombres y mujeres, si éstos se aproximan y lo buscan de todo su corazón.

      ¡Saludos! Y gracias por leer y comentar.
      Igualmente, un abrazo afectuoso.

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